Calderón: “Viene cosas muy duras”

PAULINO CÁRDENAS

Lo más preocupante de la tercera visita que realizó el martes el presidente Felipe Calderón a Ciudad Juárez, fue la expresión que tuvo de que en la lucha que libran las fuerzas federales contra el narcotráfico, “todavía vienen cosas muy duras”. Lo dijo tal vez turbado por tantos y tantos reproches, reclamos y exigencias de la sociedad juarense y las presiones de Washington. Pero esa expresión preocupó al país. ¿Qué quiso decir el Presidente mexicano?

El contexto de sus palabras fueron cuando se refirió a las ejecuciones de las tres personas vinculadas al consulado de Estados Unidos en Ciudad Juárez, lo que complica, dijo, el problema de seguridad en este municipio por la dimensión internacional que adquiere y ‘todavía vienen cosas muy duras’, reconoció el presidente Felipe Calderón, luego de demandar responsabilidad compartida entre ambos países en la lucha contra el crimen organizado.

Quizá también lo habría impulsado a decir lo que dijo, los informes que con toda seguridad llevaba de parte de los órganos de inteligencia, de las cifras que se han mutiplicado en todo el país de más ejecuciones, secuestros y decapitaciones por parte de los sicarios que a nombre de sus jefes, además de cometer los abominables crímenes, han ido dejando recados intimidatorios contra autoridades locales, estatales y federales.

El hecho es que Calderón se encuentra en medio de una encrucijada frente a esa lucha. Y con lo que dijo de que ‘todavía vienen cosas muy duras’ se colige que serían cosas peores. ¿Habrá alianzas entre carteles? ¿Narcoterrorismo? ¿Fuertes presiones de Washington? Lo que sea, esa expresión presidencial es preocupante. Por lo que entraña, habría que estar muy atentos, porque Carlos Pascual, el embajador norteamericano en México, coincide prácticamente en lo mismo.

De hecho corre la especie de que las ejecuciones contra el matrimonio formado por Lesley Ann Enríquez Catton, funcionaria del consulado de Estados Unidos en Ciudad Juárez, y Arthur Redelfs, quien trabajaba en la cárcel del condado de El Paso, así como la del mexicano Jorge Alberto Salcido Ceniceros, casado con otra empleada consular, fueron viles actos terroristas en donde pudo haber ‘mano negra’, y que incluso pudieron no ser cometidos por el cártel de Juárez como presuntamente se le atribuye.

¿Se permitirá que se viole otra vez la soberanía nacional como el hecho de que agentes estadounidenses se llevaron de inmediato los cadáveres del matrimonio masacrado a El Paso? ¿Fue con la complacencia de las autoridades mexicanas? ¿Hubo ‘dispensa de trámite’? ¿Las indagatorias del crímen que se perpetró en territorio nacional no les correspondía hacerlas a las autoridades mexicanas? ¿EU no confía en las autoridades mexicanas?

Para los juarenses las declaraciones hechas por el procurador general de la República, Arturo Chávez Chávez, y el secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, fueron como una burla, al señalar que los índices de la delincuencia organizada y de secuestros han bajado en la urbe fronteriza. Se infiere que al conocer que uno de los hijos de Pablo Cuarón un prominente juarense, está secuestrado, al final Calderón tuvo que reconocer que, ciertamente, las percepciones entre el gobierno federal y de la sociedad juarense sobre el tema son muy distintas.

Los juarenses volvieron a clamar por el retiro de los militares de las calles de aquella urbe. A ello Calderón repitió que el problema del avance del narcotráfico en Juárez “no se arregla” con sacar al Ejército, a policías federales, estatales y muncipales, al tiempo que la responsable de Seguridad Interna de los Estados Unidos, Janet Napolitano, declaraba que el envío masivo de fuerzas federales a Juárez no ha funcionado para frenar tanta violencia y muerte en aquella entidad fronteriza.

Si se analiza la forma en que se dieron las ejecuciones al estilo del crímen organizado de las tres personas vinculadas directa o indirectamente al consulado norteamericano en Juárez e incluso con la cárcel del condado de El Paso, si se  pondera la reacción del presidente norteamericano Barack Obama, y se vincula todo con lo dicho por el Presidente de que “todavía vienen cosas muy duras”, el resultado de la ecuación resulta más que preocupante. Más si con esto coincide el embajador Carlos Pascual.


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