Lo que Scherer dejó pendiente

PAULINO CÁRDENAS

La charla que tuvo don Julio Scherer García con Ismael el ‘Mayo’ Zambada publicada en la revista Proceso, que en apariencia fue breve, un tanto extraña por abrupta y sin muchos matices excepto los que le imprimió con destreza el propio laureado periodista al escribir la crónica de su encuentro con el segundo hombre fuerte del cártel de Sinaloa después del ‘Chapo’ Guzmán –o acaso el primero–, desató una serie de comentarios a nivel nacional e internacional.

La sola publicación motivó polémica entre quienes elogian su trabajo y arrojo y suerte periodística que son los que lo conocen o trabajamos con él en alguna etapa de su vida, y quienes por desconocimiento del personaje, celos o envidia profesional criticaron al experto en esas lides y le reclaman que ‘se le fue la nota’ teniendo ante sí a tan notable personaje del mundo criminal, lo cual el solo pensarlo resulta una insensatez, pero decirlo como algunos lo han hecho, una sandez.

Como se la pongan, de cualquier forma quedó de manifiesto en él su señera personalidad periodística por la habilidad para someter a sus lectores a esa espiral en la que se mezclan discusión, arrebatos, reconocimiento al oficio y experiencia, pero sobre todo a la dósis de expectación que crea con sus escritos, como decía Cioran, de lo apacible a lo siniestro, del reposo a la epopeya.

De lo que pocos se han percatado incluidos sus detractores, es que el hombre que ha dedicado toda su vida como avezado sabueso a buscar y producir noticias, y que ha sido un permanente crítico del sistema, se habría reservado lo mejor de esa historia para pronta fecha, habiendo quedado en su texto espacios para la imaginación, como los silencios en la música.

Para quien el periodismo ha sido pasión y vida pero también calvario, la clave de esa ya histórica plática con Zambada podría estar en lo que se abstuvo de publicar sobre el encuentro con el que se dice es el segundo hombre fuerte del cártel de Sinaloa después del ‘Chapo’Guzmán o acaso el número uno.

Quizá lo que hoy parece un texto que contiene señales entre cifradas y claras, pronto podría convertirse en algo más que simples mensajes con destinatarios precisos. Quienes de una u otra forma conocemos a don Julio sabemos que esa charla fue larga y habría sido sin duda enormemente interesante.

Pero el maestro sabe jugar con sus propios tiempos, como en el ajedrez; imagina y da vida en su mente a lo que sabe que viene y cómo resolverlo, pero no lo revela. Prevalece en él la certeza imperturbable de lo que sigue, como lo hacían Boris Spasky o Bobby Fischer, dos de los grandes maestros de la táctica y amos del jaque mate.

Alguna vez, hace muchos años, con motivo del cerco que le fue tendiendo el gobierno de Echeverría a Excélsior por su política editorial, don Julio expresó a un grupo de colaboradores entre los que se encontraba el que esto escribe, que quienes buscan dejar alguna huella en su andar por el mundo deben tener una alta dosis de locura, pero también de convicción y congruencia entre lo que piensan y lo que hacen.

El mismo Scherer ha sido uno de ellos. Su empecinamiento de siempre provocó que el periodismo contemporáneo en México diera un vuelco histórico al no arredrarse ante las embestidas del gobierno echeverrista, que empezó a ser criticado por los destacados editorialistas del entonces más influyente diario de América Latina y uno de los primeros diez en el mundo, a partir de que comenzaron los desquicios presidenciales que desembocaron en el golpe de Echeverría contra Excélsior, el 8 de julio de 1976.

Quienes tuvimos la oportunidad de trabajar en el diario que dirigió y posteriormente tratar con él en momentos cruciales de su vida periodística –recuerdo nuestros encuentros casi en la clandestinidad en el restaurante del hospital más antiguo de Polanco en aquellos días aciagos de finales de 76 cuando hubo la posibilidad real de su regreso al diario–, y aún después en circunstancias distintas, sabemos mejor que otros cómo piensa quien es considerado el patriarca de la prensa independiente de México.

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