Caso Paulette escala cúpula mexiquense

PAULINO CÁRDENAS

El caso Paulette se está politizando peligrosa y aceleradamente. Y el objetivo principal es el gobernador mexiquense Enrique Peña Nieto. Las pifias y el alto grado de discrecionalidad en las investigaciones ya llegaron al Congreso de la Unión y al del estado de México en donde sus adversarios políticos del PRD, el PAN e incluso parte del mismo PRI, quieren la renuncia del procurador Alberto Bazbaz, para lo cual estarían presionando políticamente a quien lo puso en el cargo.

La forma como se ha manejado la investigación de la desaparición y muerte de la pequeña, la cual ha conmovido a millones de personas en el país y fuera de él y que están pendientes del desenlace, principalmente mujeres, es lo que pudiera ser, paradójicamente, veneno para las aspiraciones del mandatario mexiquense, quien tiene en el sector femenino a muchas simpatizantes. Si las cosas no tienen un final lógico, de sentido común, el raiting y sus aspiraciones presidenciales podrían sufrir un grave descalabro, aunque nada tenga que ver en el caso.

Si cualquiera se asoma a las redes sociales de internet verá que muchísima gente, gran parte del sexo femenino, está más que indignada con las investigaciones y el ruido mediático que al principio se hizo deliberadamente y del manipuleo que se pretendió hacer del caso para confundir a la opinión pública. Suscriben en sus mensajes que si bien iban a votar por Peña Nieto, después del caso Paulette ya no lo harán.

A partir de la segunda conferencia de prensa llamó la atención que toda la carga de sospechas haya recaído en la esposa, no obstante que en una entrevista ella expresó que su marido la inculpaba de haber metido a su departamento ‘un bulto’, pero desde antes de que dieran parte a las autoridades de la desaparición de la niña. También una de las ‘nanas’ dijo que cuando le preguntó al ‘señor’ de la casa si no había visto a la niña la mañana de su desaparición, éste dijo que tal vez se la habría llevado ‘la enfermera’.

Hay quienes creen que el esposo pudiera estar igual o más involucrado que su esposa en el caso, cuya cabeza las autoridades la pusieron en la picota de los cuestionamientos desde el principio para hacerla aparecer como la principal sospechosa y presunta responsable. Sin embargo muchos se preguntan: ¿Y la presunción de inocencia dónde quedó?. Por ello se habla de que atrás del caso hay tráfico de influencias.

La hipótesis más recurrente a nivel calle es la del secuestro simulado. Así el matrimonio pasaría la ‘charola’ entre sus amistades y gente de buena fe que hubiera querido cooperar para el ‘rescate’. De esta manera la pareja hubiera resuelto sus graves problemas económicos. De ahí que se esté hablando que los carteles y mantas con la imagen de la niña se habrían mandado a hacer desde antes de su desaparición.

Pero el asunto se habría complicado cuando la niña aparece muerta. El misterio estaría entre el ‘apagón’ que hubo en una de las diligencias y la aparición del cadáver en el extraño hueco de una cama recién estrenada. Argumento propio de Agatha Christie. Lo último que ha desconcertado a la opinión pública es la participación del FBI en la investigación del caso.

Nadie sabe si los agentes norteamericanos lograrán algo después de tanto manoseo del asunto, donde el paso al departamento de Interlomas no quedó restringido y en el que quizá hasta haya habido ‘limpieza’ cómplice. La gente tiene derecho a sospechar lo que quiera después de tanta incompetencia. Y más si se le involucró sentimentalmente en el caso usando a los medios de comunicación, y ahora siente que fue engañada.

Como sea, el meollo del asunto no estaría solamente en la remoción del procurador Bazbaz sino en el desenlace del caso. Si no tiene lógica ni sentido común el final, como hasta ahora han acusado las indagatorias, el caso Paulette podría tocar las aspiraciones del aspirante más adelantado del PRI para sacar al PAN de Los Pinos. ‘Aunque usted no lo crea’ como diría Ripley.

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