‘El Chapo’ tiene infiltrado al Estado

PAULINO CÁRDENAS

Después de leer lo que ha estado publicando recientemente el periódico Reforma sobre el inconmensurable poder que tiene en México el líder del cártel de Sinaloa, Joaquín ‘Chapo’ Guzmán, al mantener infiltradas las instancias del Estado encargadas de supuestamente operar contra el crimen organizado, se empiezan a entender muchas cosas con respecto al por qué, entre otros factores, la fallida guerra decretada por el presidente Felipe Calderón contra los capos de la droga.

Quizá por ello sea el hecho de que el cártel de Sinaloa no aparezca entre los principales grupos que son perseguidos en los operativos que llevan a cabo las fuerzas especiales de tarea del Ejército, la Marina y de las Fuerzas Federales de Apoyo de la Secretaría de Seguridad Pública que encabeza Genaro García Luna. El ‘Chapo’, a base de dádivas que sus gentes entregan a través de diversas narconóminas a empleados corruptos, se entera con toda oportunidad de los movimientos, planes y estrategias que pudiera haber en su contra y las evita.

Algo que resulta peor todavía, es que, hasta donde van las informaciones del diario Reforma, Joaquín Guzmán Loera alias ‘El Chapo’ tiene acceso a las agendas de los órganos de inteligencia y fuerzas de apoyo comisionados en las tareas contra los capos de la droga y sus sicarios en todo el país, incluyendo información confidencial de las oficinas donde despacha el propio titular de la SSP, Genaro García Luna, lo cual pareciera el colmo.

El capo sinaloense obtiene información prácticamente de donde quiere de las instancias que el gobierno tiene incorporadas en el gabinete de seguridad pública. Eso es un hecho. La información del diario da cuenta de las capitanías de puerto cuyos encargados estarían involucrados en ese juego de traiciones al Estado mexicano que incluye dependencias donde se aplica el ‘control de confianza’ dentro de las fuerzas de tareas federales armadas.

Señala el diario que la secretaría de Marina pudo dar con que ocho capitanías estarían infiltradas, muy posiblemente en diversos puertos del país, como Mazatlán y Topolobampo en Sinaloa; Yávaros, Sonora; Alvarado y Coatzacoalcos, Veracruz; Dos Bocas y Frontera, Tabasco, y La Paz, Baja California Sur.

La organización criminal de Joaquín “El Chapo” Guzmán ‘sabía todo’ de las Fuerzas Federales de Apoyo (FFA) de la Policía Federal, adscrita a la Secretaría de Seguridad Pública, apunta Reforma. También conocía a detalle las investigaciones que realizaban la Marina y la SIEDO sobre los presuntos vínculos de su banda con las capitanías de puerto y sobre los buques pesqueros que usaba para importar cocaína desde Sudamérica.

Esta y otras perlas de las que dan cuenta los reportajes del diario, esclarecen muchas de las dudas que los mexicanos tienen del por qué la lucha contra el narcotráfico emprendida por Calderón, no prospera como habían calculado sus asesores de guerra desde que le vendieron la idea que él compro, de iniciar el exterminio de los capos de la droga sin consultar previamente ni someter a consenso, aunque fuera confidencial, a ninguna instancia de los otros dos Poderes de la Unión.

Lo que preocupa es que otros cárteles también estén en lo mismo con los sobrados recursos que en dólares dedican a esas tareas como lo hace Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, uno de los personajes más señalados en el mundo del crimen organizado quien domina y controla a través de su departamento de guerra y su aparato de inteligencia a las instancias de un Estado como el de México cuyo gobierno intenta acabar con las mafias.

Y la inquietante pregunta que muchos analistas perspicaces y millones de mexicano se hacen es ¿hasta qué niveles alcanza el cohecho de los cárteles de la droga como el que comanda el capo sinaloense? Porque no es creíble que sólo sean de ‘X’ o ‘Y’ para abajo los ‘narcocañonazos’. ¿O sí?. Ya hablarán sobre eso los medios, porque esperarlo de las autoridades, ni pensarlo.

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