Premian al ‘otro yo’ de Calderón

PAULINO CÁRDENAS

En México resultó toda una sorpresa la distinción recibida por el presidente Felipe Calderón en España del ‘Premio Nueva Economía Fórum 2009 al desarrollo económico y la cohesión social’, el cual se entendería sólo como un cumplido del grupo de empresarios españoles agradecidos porque el gobierno les ha abierto de par en par las puertas para inversiones, contratos y concesiones en diversas áreas estratégicas del país, entre ellas la industria petrolera, telefonía y generación de energía eléctrica.

El premio a Calderón, que obviamente fue por los favores recibidos y por los que esperan recibir, abarcó diversas virtudes y razones que para los mexicanos habían estado ocultas, pero que los empresarios de la península ibérica le descubrieron: “Por su carisma de estadista; por sus esfuerzos en pro del bienestar económico y la cohesión de los ciudadanos mexicanos, y por la aportación de México a la estabilidad y el progreso de América Latina”. Nada más pero nada menos.

Acá en México, quizá por un supino desconocimiento generalizado, los diversos sectores de la sociedad, incluyendo al empresarial, no sabían de esas dotes de su Presidente y, contrario a ello, le han venido cuestionado y criticando desde el comienzo de su gestión la falta de políticas públicas gubernamentales eficientes y la ausencia sistémica de programas eficaces para paliar la crisis generalizada en la que ha caído el país.

Los diversos sectores de la sociedad, especialmente los más marginados y olvidados, se sorprendieron al saber del premio, sobre todo en la parte donde se exalta que fue merecedor del mismo “por sus esfuerzos en pro del bienestar económico y la cohesión de los ciudadanos mexicanos”. Ah caray, dijeron millones de connacionales; qué raro porque acá en México esas virtudes no las ha mostrado en lo que lleva como gobernante del país.

Sí en cambio se sabe que el presidente Calderón ha permitido la llegada de capitales españoles a México reflejadas en diversas actividades de empresas como Gas Natural, Movistar, Telefónica, Seat, Iberdrola, BBVA-Bancomer, Banco Santander, Grupo Aeroportuario del Pacífico, Isolux, OHL, Unión Fenosa y una infinidad de firmas españolas más que compiten ventajosamente con empresas mexicanas en la producción de energía, la construcción, la industria de la ropa, etc., etc.

El premio le fue entregado en España durante una ceremonia que encabezó el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero  en el marco de la Cumbre Unión Europea-América Latina. El galardón, que corresponde a la edición de 2009 y no pudo ser entregado entonces por las circunstancias de crisis que ha vivido México, incluye el reconocimiento a Calderón por su ‘carisma de estadista’.

Lo curioso es que el premio corresponde a sus supuestos méritos de 2009, el peor año de la administración de Felipe Calderón, no sólo porque en lo político su partido sufrió la peor debacle de su historia, sino porque la economía del país cayó en una fuerte depresión por efecto –negado por cierto en ese entonces por su gobierno– del crack financiero que hizo crisis en 2008 en Estados Unidos, del que no se ha podido levantar México pese al discurso oficialista positivo y optimista. En entrevista con la televisión española, Calderón afirmó que México vive una recuperación económica ‘muy vigorosa’, a diferencia de lo que ocurre en otras naciones.

La crisis económica en México motivó que el año pasado el Producto Interno Bruto cayera 6.7%, pero eso no obstó para que un grupo de inversionistas españoles haya distinguido al mandatario panista con el “Premio Nueva Economía Fórum 2009 al desarrollo económico y la cohesión social”, atribuyéndole virtudes que honradamente en México no se le conocen.

En España el presidente Calderón encabezó una reunión entre empresarios de aquel país y México en la que estuvieron Francisco Gil Díaz, de Telefónica; Jesús de Polanco, del Grupo Prisa; Florencio Lasaga, consejero de El Corte Inglés; Pablo Islas, de Inditex, entre otros. También estuvo Carlos Mouriño, del Grupo GES, padre del fallecido ex secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño. Esto explicaría lo del famoso premio que aceptó gustoso.

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