La pregunta es ¿quién lo secuestró?

PAULINO CÁRDENAS

Se ha discutido y reclamado por qué al caso del ‘Jefe’ Diego, el gobierno y los medios le han dado tanta importancia, habiendo otros secuestros, decenas, que ahí están, olvidados por las autoridades. Sucede que su desaparición forzada resulta ser un hecho por demás relevante por su alto impacto, una carambola de varias bandas en el ámbito político nacional, la cual buscó, y logró, pegar justo en el centro de las entrañas del partido en el poder, convirtiéndolo en escándalo que ha trascendido las fronteras, como habría sido el propósito de su autor intelectual.

Al secuestro, por el que supuestamente se estaría solicitando dinero por su rescate, no se le ha concedido crédito de que haya sido obra de alguna de las bandas del narcotráfico –ni aún de la que está resentida porque a la más poderosa no se le combate igual–, ya que si algo les sobra a los capos de las mafias de la droga son dólares en efectivo con los que pueden comprar conciencias y someter casi a cualquiera dentro de los cuadros operativos y mandos de las fuerzas federales del gobierno, que supuestamente están para combatirlos.

El hecho da la impresión de tener como segundo gran propósito el poner en jaque a las autoridades, que al parecer han obedecido la orden de no meterse en las indagatorias ni en la mediación del rescate como supuestamente lo hizo ya la PGR y el propio gobierno queretano priísta. Esto no obstante que algunos juristas han señalado que cualquier plagio se sigue de oficio. La familia del panista lo solicitó por su lado y su petición parece haber surtido efecto para no enturbiar las negociaciones de rescate.

Incluso Televisa avisó el pasado lunes 17 que no se ocuparía más del tema hasta que las autoridades no anunciaran de manera oficial el desenlace. Un día antes, su filial en Tepic, Nayarit, había sufrido un atentado en sus instalaciones con granadas de fragmentación y baleos con armas de alto poder. En el lugar fue localizado un mensaje, pero las autoridades no revelaron el contenido. En enero de 2009 se reportó una agresión similar contra su filial en Monterrey. En ambos casos no hubo víctimas.

Tan preocupante como su secuestro es el hecho de pensar, como algunos temen, que la súbita desaparición forzada del ‘Jefe’ Diego haya sido obra de alguna célula guerrillera, no obstante que de tal hecho se deslindó de inmediato el Ejército Popular Revolucionario, el EPR, el pasado 17 de mayo, aunque no es el único grupo rebelde que pulula clandestinamente desde hace tiempo en México.

Si quienes llevaron a cabo el secuestro demandan el pago de un rescate, querría decir que detrás está la intención de obtener un peculio muy importante, quizá más en dinero que en bienes. Pero también la intención era dejar en ascuas al gobierno que se ha quedado impávido ante el tamaño de la audacia, que atiza no sólo los sentimientos familiares del ‘Jefe’ Diego, sino de una gran parte de la sociedad que le reconoce méritos por encima de sus defectos.

Una corriente opina que al ‘Jefe’ Diego le habrían allegado información sobre los propósitos de la misma facción de ese partido que en este sexenio, desde Los Pinos, le robaron el queso a todos los panistas, no obstante que desde su Asamblea Nacional sus principales, empezando por el presidente Calderón, lo saludaron efusivamente y le desearon un pronto regreso de su cautiverio, sano y salvo, ‘para seguir dando batallas’.

Otros sospechan que el controvertido panista habría tenido información privilegiada de asuntos que irían mucho más allá del mero tema partidista, que en su poder sería una bomba de tiempo y pondría en serios aprietos a más de uno de los que más influyen en las altas decisiones del país, por lo que su desaparición pudo haber sido ‘por encargo’, para domeñarlo. Creíbles o no estos decires aparentemente delirantes, la pregunta hoy por hoy es ¿quién secuestró al ‘Jefe’ Diego’?.

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