¿Quién le hizo el favor a quién?

PAULINO CÁRDENAS

El candidato priísta Rodolfo Torre Cantú se dirigía a un cierre de campaña a Matamoros. Al convoy se le emparejaron unas camionetas, y lo acribillaron vilmente. Fue una emboscada. Los sicarios iban a lo que iban. El priísta se dirigía al aeropuerto de Ciudad Victoria para transportarse a Valle Hermoso para un evento de cierre de campaña. Las votaciones serían el próximo domingo. Él iba a la cabeza en las preferencias.

Los ejecutados fueron, además del candidato, un diputado, su chofer y dos escoltas; otros dos escoltas resultaron heridos, lo mismo que el secretario particular del ahora difunto político tamaulipeco, gente decente del priísmo, médico de profesión, funcionario honesto, de trato sencillo y padre ejemplar según quienes lo conocieron.

El pesar fue total de todo el priísmo en pleno, incluso de quienes dentro de ese partido tienen sus diferencias. ‘No nos van a intimidar’ fue expresión generalizada en las filas del tricolor en todo el país en donde hubo consternación por la noticia. El candidato llevaba una amplia ventaja en las preferencias electorales ante sus adversarios.

El presidente Felipe Calderón, en un mensaje a la nación a través de los medios, dijo que el crimen se trata de un hecho que atenta no sólo contra un candidato, sino contra las instituciones democráticas, por lo que reclama una respuesta unida y firme de todos lo que trabajan por la democracia.

La Procuraduría General de la República no atraerá el caso. Sólo envió a un grupo de agentes del ministerio Público y de la Agencia Federal de Investigación a Tamaulipas, para coadyuvar con las investigaciones.

El grupo parlamentario del PAN en la Cámara de diputados estableció que ante el asesinato del candidato del PRI a la gubernatura de Tamaulipas, “queda claro que con el crimen organizado no puede pactarse”. La pregunta es, ¿quiso algún grupo del crimen organizado pactar con Torre Cantú y él se habría negado? ¿Fue un mensaje para dejar claro que en Tamaulipas no manda nadie más que el crimen organizado como en otras plazas de la República?

Un reportaje de Gerardo Albarrán y Gabriela Hernández para la revista Proceso, en su última edición hacen una tomografía de las andanzas de los cárteles de la droga en Tamaulipas. Señalan entre otras cosas que “la oposición asegura que el gobierno de (Eugenio) Hernández Flores y su partido (el PRI) han pactado con el narco. Por eso son los únicos en campaña en todo el estado”.

Aseguran que las plazas tamaulipecas las disputan los cártelesd el Golfo y de los Zetas. Pero parece haber más actores en la disputa de territorio que se le están arrebatando a las autoridades.

“La inseguridad en Tamaulipas es resultado de la complicidad de la mayoría de las policías estatales y muncicipales con la delincuencia organizada; muchos de los comandantes trabajan para ellos, eso está a la vista de todos”, apuntan que señaló José Julián Sacramento candidato panista a la gubernatura de esa entidad norteña.

Albarrán, en la misma edición pero en otro artículo, señala que “los narcos presumen que son los buenos; lo malo es que no se sabe cuáles. La guerra entre el cártel del Golfo y los Zetas no se limita al control de las plazas; va por las conciencias de quienes preferirían subordinárseles  a cambio de recuperar un poco de paz”.

Después de leer ambos artículos –“Crónica desde una isla de terror” y “Votar entre Zetas”–, se entienden muchas cosas de las que hoy por hoy suceden en Tamaulipas. En medio de ese impresionante escenario se dio la ejecución del candidato priísta Torre Cantú, quien era el más adelantado de los aspirantes a la gubernatura de Tamaulipas.

La pregunta es: ¿Quién le quiso hacer el favor a quién? ¿Por qué escogieron al candidato priísta para ajustar cuentas? Hasta ahora ningún cártel ha reivindicado las ejecuciones. El asunto es que esas matanzas de crimen organizado influirán en la decisión de los votantes, no sólo de Tamaulipas, sino de resto del país en donde habrá elecciones este domingo que viene.

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