¿Qué diablos le está pasando a México?

PAULINO CÁRDENAS

Al enterarse de lo sucedido al candidato priísta tamaulipeco Rodolfo Torre Cantú, el hijo de Luis Donaldo Colosio Murrieta y Diana Laura Riojas que lleva el mismo nombre de su padre, de profesión abogado y catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Nuevo León, se pregunta: ¿Qué diablos le está pasando a México? Señala que como nación, México está entrando a una delgada línea entre la sanidad y la locura, donde el arrebato de pasiones se desbordan en direcciones que no demuestran ser favorables para nadie.

Y añade: El crimen organizado ha enviado un mensaje claro y fuerte y que resonó tan duro y potente como metralla: la democracia en México también es asesinable. Más allá de la corrupción enmohecida dentro de nuestras instituciones, ahora cargamos con esta nueva amenaza que atenta en contra de todos los niveles de gobernabilidad y soberanía que antes creíamos ostentar como nación.

Luis Donaldo Colosio Riojas manifiesta que la pérdida de hombres como Rodolfo Torre Cantú a manos de esta guerra es algo inaudito, reprochable, abominable. Algo que no creíamos que fuera posible por que tal vez no habíamos dimensionado la gravedad de nuestra propia situación y del daño colateral que nosotros los mexicanos recibimos a causa de ella, escribió en un largo artículo publicado ayer en un diario de circulación nacional.

El hijo de quien fuera también arteramente asesinado en marzo de 1994 siendo candidato del PRI a la Presidencia, remata con esta reflexión: “Yo le tengo amor y fe a este país. En él nací y crecí, y será este suelo el que me verá morir, aunque desgraciadamente continúan suscitándose situaciones que me decepcionan de mi patria, y para rematarme, la fría estocada de la indiferencia de sus ciudadanos. Qué lástima, y yo que creí que México ya había superado aquella lamentable etapa de asesinar a sus candidatos”.

El martes pasado, al salir de una reunión privada con empresarios en Los Pinos, uno de ellos comentó que el presidente Felipe Calderon les expresó una verdad de Perogrullo: “Yo dentro de poco ya no voy a estar y la situación va a seguir”, refiriéndose a la inseguridad, la violencia y el avance del crimen organizado, a cuyos capos decidió declararles la guerra desde su llegada al poder.

Resulta obvio que alguien le hizo creer al mandatario panista que al echarle todo el peso del Estado a las mafias organizadas que operan en México, sería cosa de ‘un tiempito breve’, falsedad que compró ya que especialistas en la materia consideran que esas batallas contra el crimen organizado, sobre todo contra los capos de la droga, duran décadas, como ha sucedido en Italia y en Colombia entre otras naciones.

Hoy la realidad le ha abierto los ojos a él y a sus asesores de guerra. Desde ahora, empieza a preparar el terreno de su adiós a una Presidencia cuyo sello principal desde ahora se reduce a una quimera imposible de lograr en el lapso de un régimen sexenal. Y con esa declaración que hizo ante empresarios ya dio pistas por dónde andarán las líneas discursivas de su adiós del que ya empezó a hablar.

No tarda en que todo México empiece a escuchar las justificaciones del fracaso de esa guerra contra el crimen organizado, ese monstruo de mil cabezas que tiene amagados a muchos estados de la República y sus autoridades, que ha propiciado un clima de violencia y sangre que no se sabe cuándo parará y cuya suma de muertes, en ese combate en el que sólo se ha querido usar la fuerza de las armas, alcanzará un insuperable récord Guinness al final del sexenio.

Mientras tanto, como lo cuestiona Luis Donaldo Colosio hijo, la preocupación está presente en todos los rincones del país y la pregunta de millones de mexicanos es la misma que él formula: ¿Qué diablos le está ocurriendo a México? ¿Qué va a pasar con ‘los violentos’? A propósito, ¿alguien sabe de Diego Fernández de Cevallos?

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