¿A quiénes mandó mensaje La Línea?

PAULINO CÁRDENAS

El de Ciudad Juárez fue un evidente acto terrorista con el clásico estilo de actuación de los escuadrones de la muerte que tienen como fin último amedrentar a la población y causarles no sólo miedo, sino terror, y que cuando es un suceso de esa magnitud realizado por sicarios a las órdenes de los capos del crimen organizado y de la droga, a ese episodio se le llama aquí y en Pakistán, en Irak o en Afganistán, narcoterrorismo. Eso lo sabe la autoridad, aunque su papel es negarlo, lo cual resulta hasta cierto punto entendible.

Pero al margen de la discusión semántica, es obvio que el antentado, que tuvo un saldo de cuatro muertos y once heridos, fue un claro mensaje no sólo para las Fuerzas Especiales de la Policía Federal que operan en aquella entidad fronteriza, sino para quienes están al mando en la capital del país del combate contra los carteles de la droga en todo el territorio nacional. El estallido del coche-bomba tiene el sello de una primera advertencia.

Con ese lamentable suceso México se acerca a escenarios vividos hace más de una década por Colombia. Del uso de armas de alto poder, bazucas y granadas de fragmentación, se ha pasado a la utilización de coches-bomba en la guerra que le declaró el presidente Felipe Calderón a las mafias organizadas desde que asumió al cargo en diciembre de 2006. Y esa modalidad tiene un mensaje.

El procurador de la República, Arturo Chávez, salió de inmediato a declarar que no hay narcoterrorismo en México. Dijo que “el motor dinámico de la delincuencia en nuestro país es la ambición, no es de ideología”. ¿Qué tal si lo fuera? ¿Qué tal si el narcocrimen se ideologizara?

Por fortuna para el gobierno federal, hasta ahora no ha sido así. Nadie quiere imaginarse a las mafias que operan en más de la mitad del país que tuvieran ideólogos, además de organizadas, con sobradísmos recursos con los que coptan a mandos y efectivos para que estén de su lado, y actuando con un gran poder de fuego.

Resulta obvio que lo del jueves fue una clara y ruda respuesta por la detención de Jesús Armando Acosta Guerrero alias ‘El 35’, supuesto líder de La Línea, brazo armado del cártel de Juárez que comanda Vicente Carrilo Fuentes, cuyas huestes luchan por no perder territorio en aquella plaza ante el cártel de Sinaloa de Joaquín Guzmán Loera alias el ‘Chapo’. Hay otros grupos en disputa, pero los pesos completos son principalmente estos dos.

A mediados de enero de este año, ante los reclamos de la sociedad sobre la militarización que sufría Ciudad Juárez como parte de la declarada “guerra contra el crimen”, el jefe supremo de las Fuerzas Armadas, Felipe Calderón, autorizó retirarle el mando al Ejército en Juárez y crear la Operación Coordinada Chihuahua, la cual estaría a cargo de las Fuerzas Especiales de la Secretaría de Seguridad Pública federal cuyo titular es Genaro García Luna.

Quince días después, el 30 de enero de este 2010, en Villas de Salvárcar, Ciudad Juárez, se registró la masacre de unos estudiantes realizado por un escuadrón de la muerte que enardeció más los ánimos de los juarenses. Eso devino en las dos visitas seguidas que hizo el presidente Calderón a aquella ciudad, donde habló de una coordinación de acciones entre los tres niveles de gobierno y de echar a andar diversos programas. Pero nada de eso ha permitido bajar los índices de violencia y muerte.

En el atentado del jueves pasado, según informes de la Secretaría de la Defensa, para hacer explotar el coche-bomba se habría utilizado un material explosivo que aún no se lograba identificar. Asímismo se informó que se encontraron evidencias de pilas conectadas al coche y a un teléfono móvil que activó los explosivos a control remoto.

Sólo para recordar: El pasado 9 de junio, en la colonia Roma de la ciudad de México se hallaron 20 kilos de explosivos. La Secretaría de Marina había dicho en un comunicado que sí era material explosivo, pero la PGR desmintió la versión y hasta hubo la orden de bajar del sitio de Marina un comunicado que luego volvió a ser subido.

Sin embargo, agentes norteamericanos antiterrorismo que trabajaron con agentes de inteligencia de la Armada de México coincidieron en que lo hallado en una caja en un departamento de la Roma, sí era material explosivo junto con algunos cables similares a los que usan para pasar corriente de un coche a otro. Después nada se supo. Hasta lo del jueves en Ciudad Juárez. ¿Podría ser vinculatorio un hecho con otro?

Por lo pronto, primero, no hay por qué pegar de brincos estando el suelo tan parejo. Si vuela como un pato, tiene plumas como un pato, grazna como un pato, nada como un pato y camina como un pato, entonces es un pato. Y, segundo, no hay la menor duda que este pato, es un pato mensajero.

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