Brewer: un rostro ahdhoc para su rol

PAULINO CÁRDENAS

La gobernadora republicana interina de Arizona, Janice Brewer, venía planeando desde su llegada al mando de su estado su audaz plan de atraer hacia ella todos los reflectores, con el fin de ganar en noviembre las elecciones para repetir en el puesto pero como gobernadora electa y no designada por su Congreso. Arizona tiene elecciones para gobernador el 2 de noviembre próximo.

La Brewer suple el mandato de la demócrata Janet Napolitano, quien renunció al cargo al ser designada por Barack Obama como responsable de la Seguridad Interna de Estados Unidos. Con la Napolitano su cargo era Secretaria de Estado de Arizona. Se dice que no aspira a la Presidencia, simplemente a ser gobernadora por derecho y no por casualidad.

Tiene fama de dura y evidentemente le ha gustado jugar el papel de mala. La llamada Ley Arizona era el gran pretexto para lograr culminar su plan, y de paso, permitirse el lujo de criticar a los cuatro vientos la política migratoria del presidente norteamericano Barack Obama, la que ha calificado de endeble y tibia.

Su rostro de fuertes facciones, mirada retadora, labios ladinos, burlona sonrisa y voz socarrona, pragmática sí, pero desafiante también, le ayuda a la perfección para que su rol le quede ni mandado a hacer y sea totalmente creíble su papel de mala de la película. Es un rostro ahdhoc para ello. Sus seguidores señalan que esa ley no es discrminatoria y la defienden diciendo: “Ser ilegal no es una raza, es un delito”.

“¿Janice Brewer? Esa mujer hará que la Arizona del siglo XXI se convierta en el Mississippi de los años sesenta, cuando estaba en vigor la política de segregación racial y a los negros los molestaban por ser negros”, dijo a La Nación, Alessandra Soler Meetze, de la sede de Arizona de la Unión de las Libertades Civiles (ACLU, por su sigla en inglés).

La gobernadora interina tomó como bandera para fines electoreros esa ley draconiana que impulsó en el Congreso de su estado y que, una vez aprobada, animosa estampó su firma en el decreto que la pondría en vigor a partir de ayer jueves. La llamada Ley de Inmigración SB 1070 es una legislación por demás ofensiva para la condición humana, xenofóbica y discriminatoria.

Y a pesar del ordenamiento de la Corte Federal de Distrito que a través de la jueza Susan Bolton señaló las restricciones con las que debería entrar en vigor, la gobernadora de todos modos festinó el hecho y dijo que esta decisión no significaba más que una piedra en el camino y un escollo que más tarde o más temprano habrá de superarse.

Mientras tanto, al grito de “Obama, ¡don´t deport my momma!” y de “Obama, ¡no deportes a mi mamá¡”, así, en inglés y en español, se congregaron decenas de manifestantes latinos con sus hijos, el jueves por varias horas en las afueras de la Casa Blanca, luego de haber entrado en vigor la Ley Arizona que criminaliza a los indocumentados que viven en ese estado. Al mismo clamor se han unido cientos de hispanos en varias partes del vecino país.

Existe el temor de que las manifestaciones pacíficas pudieran convertirse en choques frontales entre la policía y los manifestantes, porque las pancartas y los gritos contra esa ley y contra su principal promotora podrían pasar el límite permitido, por los ánimos tan caldeados como están. Las autoridades locales han advertido que no permitirán desmanes. Hay una gran sicosis entre la población de habla hispana.

Un aliado incondicional de esa ley es Joe Arpaio, el alguacil del condado de Maricopa que abarca la capital, Phoenix, quien desde antes de que entrara en vigor la nueva disposición venía ordenando la detención y deportación de hispanos, sólo por su aspecto, a través de redadas. Ya amenazó que continuará con su tarea persecutoria. Incluso para esos fines mandó poner carpas rodeadas de malla ciclónica, al estilo de los campos de concentración. Los detenidos serán deportados.

Se estima que al final de cuentas dicha ley habrá que ser estudiada en la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos, en donde Janice Brewer encontrará el apoyo de los legisladores republicanos. El diario The New York Times señaló que la Corte norteamericana es la de más derecha de todos los tiempos. Esto es una mala noticia para los indocumentados que viven en Estados Unidos.

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