Inseguridad: Calderón lanza un SOS

PAULINO CÁRDENAS

No es sólo con las armas como se debe combatir a las mafias organizadas. Para hacerles frente, además de la opción armada, sólo hay tres caminos que el gobierno tiene que seguir: combatir la corrupción, la impunidad que hay en medio y que el presidente Felipe Calderón ordene que cese el lavado de dinero en la banca, instituciones financieras del país y casas de cambio, como lo reveló un amplio reportaje publicado por Blooberg News que ocupó varias páginas de la edición de agosto de su publicación “Bloomberg Markets”.

Durante la enésima reunión celebrada sobre seguridad encabezada por el presidente Felipe Calderón, con los integrantes de organizaciones civiles que promueven la lucha contra la delincuencia celebrada en el campo Marte, que inició el pasado lunes y que concluyó ayer, se  volvieron a repetir  los mismos conceptos de siempre con cifras actualizadas, las mismas promesas y compromisos, la cual concluyó con el consabido llamado a la unidad nacional contra el crimen organizado.

Ahora pide a ‘los liderazgos políticos y sociales’ que se sumen a esa lucha. El ‘no pasa nada’ parece haber quedado a un lado. Hasta ahora de poco ha servido lo que se acuerda en esas reuniones que contrasta con lo que se determina luego en privado para seguir combatiendo al crimen organizado. Así ha sido con reuniones anteriores en donde al final el Presidente ha preferido seguir los consejos de sus asesores de guerra, que perder el miedo y lanzarse a ensayar nuevos enfoques y estrategias en la lucha contra esas mafias que tienen amagada a más de la mitad del país.

Esto lo sabe la ciudadanía de todo el país por lo que sigue sin creer en declaraciones y compromisos que al final nadie cumple. Simplemente, si hubiera que remitirse al clamor que lanzó hace dos años el empresario Alejandro Martí dirigido a quienes integran el gabinete de seguridad de ‘si no pueden, renuncien’, que nadie ha cumplido, pese a que las cosas van de mal en peor, es difícil de creer lo demás. Lo cierto es que ahora el presidente Calderón lanzó un apurado SOS porque es evidente que el agua de plano está llegando a los aparejos.

El mandatario panista debió hacer esa convocatoria en diciembre de 2006, antes de declararle la guerra a las mafias organizadas, pero ni siquiera lo hizo con los miembros de los poderes Legislativo ni Judicial que en aquellos lejanos días se enteraron por las noticias de su decisión unilateral. Tres años y medios después lo hace, la intención y el tono son otros, porque la precupación también lo es. Quiere que todos los sectores de la sociedad se involucren en esa cruenta lucha.

En esa reunión, quien dio cifras y datos que nadie sabe por qué los mantenían en secreto, fue el director del Cisen (Centro de Investigación y Seguridad Nacional), Guillermo Valdés Castellanos. Señaló, entre otras cosas, que las cifras de muertos en la narcoguerra ya alcanzan las 28 mil víctimas o más en los años que lleva esa lucha.

Ese organismo, que siempre ha tenido la fama de filtrar informes confidenciales sobre políticos de bandos contrarios presuntamente vinculados con el narcotráfico y de escuchar conversaciones de empresarios y periodistas de primer nivel, informaciones que han sido utilizadas con fines partidistas en la época priísta y en la panista, resulta que en la reunión del campo Marte fue la instancia que mejores aportes hizo. Esto fue obviamente con la anuencia presidencial.

Al parecer el mandatario panista empieza a tener claro que hay información que es necesario compartir con los medios y no andar ocultando detalles de los operativos, como fue el caso último de la supuesta muerte de ‘Nacho’ Coronel y un día más tarde la de su sobrino. Es hora de afrontar la verdad y proceder en consecuencia. De otro modo, la historia se lo reclamará a Calderón muy en serio y más pronto de lo que él y los suyos lo imaginan.

Más aún, si como desde ahora se avizora, el PAN dejará Los Pinos en el 2012 y quién sabe quién llegue a ocupar la Presidencia y con qué intenciones llegue. La carrera ahora es contra el tiempo. De ahí el apuro de tratar de fortalecer la estrategia de seguridad con la participación de todos los sectores de la sociedad. Pero independientemente de la verborrea, la gente lo que quiere es ver resultados.

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