Gobiernos ricos, gobernados pobres

PAULINO CÁRDENAS

La Cámara de Diputados acaba de aprobar una Ley de Ingresos sin precedentes para el 2011. Habrá 3 billones 438 mil  826 millones de pesos para el gasto programable de cuyo monto saldrá el dinero que será repartido entre el gobierno federal y los gobiernos estatales y municipales una vez que se apruebe el Presupuesto de Egresos. Sólo para el gobierno Federal habría ingresos por 2 billones 179 mil 221 millones de pesos. Y en medio persistirá una ecuación que ha sido permanente en México: habrá gobiernos ricos con gobernados pobres.

En México un billón es un millón de millones. Es decir que el monto  aprobado fue de 3 millones de millones, 438 mil  826 millones de pesos. Nunca antes se había estimado tal cantidad de dinero en el rubro de ingresos para el erario público. Ahora viene el Presupuesto de Egresos del Gobierno Federal para el próximo año, que supuestamente deberá aplicarse con prioridad en acciones que garanticen desarrollo económico, generación de empleos y sobre todo de seguridad pública para los mexicanos.

Resulta obvio que los criterios para la aprobación del gasto federal para 2011 en la Cámara de Diputados estará hiper politizada y con un alto componente electoral por tratarse que es un año de comicios importantes, empezando por los del estado de México, y porque el año próximo de hecho se constituye en la antesala a la elección presidencial del 2012.

Aunque falta la aprobación del Senado para esa Ley de Igresos y luego vendrá la discusión en San Lázaro del Presupuesto de Egresos, ya mucha gente se empieza a preguntar: ¿A dónde irá a parar tanto dinero o para qué será utilizado en tiempos de pobreza y de elecciones? Se supone que, como cada año, el ejercicio de gasto presupuestal federal y de los gobiernos estatales y municipales será con el propósito de mejorar las condiciones de vida de la población.

Una vez aprobado el Presupuesto de Egresos vendrá la retórica de los discursos en los que se pondrá de manifiesto que los dineros serán aplicados ‘con estricto sentido de responsabilidad’, con apego a ‘la más rigurosa transparencia’ y bla, bla, bla. La gente sabe que eso no suele ser así. Una cosa es lo que se dice y otra la que se hace.

Es el caso del IVA que en San Lázaro tomó su segundo y definitivo aire. El gobierno federal cabildeó —ofreciendo el oro y el moro— el voto de los diputados para lograr el objetivo de no mover las tasas impositivas existentes, aunque el PRI, que había dicho que sí bajaría un punto porcentual al impuesto al valor agregado, a la hora de la hora reculó.

La excusa siempre ha sido la misma: al gobierno nunca le alcanzan los impuestos para hacer todas las cosas que promete. Por ello se insiste cada año en agregar más impuestos a la gente. Para efectos de proveer al erario de más recursos, esta vez la Cámara de Diputados aprobó modificaciones al precio del petróleo, mayor déficit público, aumento al precio de cigarros y bebidas energetizantes, que darán recursos adicionales de 60 mil 482 millones de pesos, por encima de lo que proyectó el poder Ejecutivo.

Lo malo no es eso. Lo malo es que sigue habiendo pérdidas por malas administraciones, por suejercicios presupuestales o por actos de corrupción en detrimento de los fondos del gobierno, cuando no el desprestigio de las dependencias por sobornos y otros actos de corrupción como han sido los casos de la CFE y de Pemex, por mencionar sólo dos ejemplos sucedidos en este y el anterior gobierno.

Y aún así, sin recato alguno, cada vez que el gobierno en turno quiere aumentar los impuestos insiste en decir que “no le alcanza” lo que recauda y promete que esta vez sí lo gastará bien. ¿A qué gobierno le pueden alcanzar los impuestos si los  fondos se derrochan, se desperdician y malversan o en el mejor de los casos los presupuestos no se ejercen?.

Lejos de que el gobierno sea un factor que contribuya al desarrollo nacional, el gasto público siempre ha sido un pesado lastre que el ciudadano debe cargar y financiar. Y en ello los legisladores aportan el 50 por ciento o más de responsabilidad.

Con tanto dinero que tendrán los gobiernos una vez que se apruebe el Presupuesto de Egresos, a ver cómo le va a los millones de mexicanos que se siguen debatiendo entre la pobreza, el desempleo y la desesperanza. Porque la definición del gasto federal para 2011 en la Cámara de Diputados estará hiper politizada.

 

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