Al Qaeda pone en jaque a EU

PAULINO CÁRDENAS

Además de la modalidad de enviar paquetes y sobres-bomba por parte de Al Qaeda, Washington teme que se repitan los intentos de que un avión comercial pudiera ser derribado por grupos extremistas islámicos. John Brennan, asesor del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, dijo que los paquetes-bomba procedentes de Yemen rumbo a Estados Unidos y algunas embajadas, entre ellas la de México en Grecia, tenían como objetivo derribar aviones.

Esto ha vuelto a poner contra la pared al gobierno estadounidense y encender todas las alarmas y códigos de seguridad nacional de aquel país, por temor a que pudiera repetirse un evento similar al del 11 de septiembre de 2001. El año pasado, precisamente el día de la Navidad, el joven nigeriano Umar Faruk Adbulmutallab fue acusado de buscar la destrucción de una aeronave Airbus A330 de Northwest Airlines que cumplía el vuelo Amsterdam-Detroit con el “potente explosivo” llamado PETN y de colocarlo dentro de un avión.

Días después, Osama Bin Laden dijo que Estados Unidos sería blanco ‘cualquier día’ de otro ataque terrorista similar al de las torres gemelas de Nueva York y el atentado al Pentágono. “Este presunto ataque contra un avión estadounidense el día de Navidad muestra que debemos permanecer vigilantes todo el tiempo en la lucha contra el terrorismo”, afirmó el secretario del Departamento de Justicia, Eric Holder. El incidente motivó que las instancias de Seguridad Interna norteamericana estuvieran en alerta permanente.

El 1 de mayo de este año, Nueva York escapó de sufrir nuevamente la histeria que provocaron los atentados terroristas del 9/11 de 2001, al fallar el estallido de un coche-bomba en pleno corazón de Times Square en la zona de Brodway. El Talibán se adjudicó el intento. En esa ocasión, el presidente Barack Obama al referirise al incidente señaló que Estados Unidos haría todo lo necesario para proteger a su pueblo de cualquier nuevo intento de ataques terroristas.

Y el jueves pasado el mandatario norteamericano fue enterado sobre la reciente  amenaza terrorista originada en Yemen, desde donde Al Qaeda está enviando paquetes-bomba a diferentes destinos, uno de ellos dirigido a la comunidad judía en Chicago. Otros iban dirigidas a varias embajadas, entre ellas la de México en Grecia, en donde sí alcanzó a estallar un sobre-bomba hiriendo a una empleada de la compañía de envíos cuando revisaban por seguridad la paquetería.

John Brennan, asesor del departamento de Seguridad Nacional, y Denis McDonough, jefe del gabinete del Consejo de Seguridad Nacional, recomendaron a Obama hacer público el hallazgo, para prevenir a todos los países aliados de Estados Unidos a que estuvieran alertas sobre posibles atentados y rastrear cualquier signo sospechoso, sobre todo en sus aeropuertos y en especial con las compañías que trasladan paquetería internacionalmente.  El viernes se hizo oficial.

Por su parte la secretaria de Seguridad Interna, Janet Napolitano, vinculó a la red Al Qaeda con los paquetes bomba, en particular AQAP, Yemen pues, que es su afiliada en la Península Arábiga. Los paquetes detectados la víspera parecían incluir pentaeritritol (PETN), utilizado en el fallido intento de atentado en la Navidad pasada en un avión con destino a Detroit procedente de Amsterdam, indicó Napolitano.

Aunque no se ha querido mencionar que atrás de Al Qaeda está Osama Bin Laden, la inteligencia norteamericana y aún los agentes de contraespionaje que trabajan para la Casa Blanca destacados en otros países, saben que es él quien busca a toda costa volver a poner en jaque a Estados Unidos, como lo anunció a finales del año pasado.

Esto, supuestamente en venganza por los ataques que han sufrido Irán, Irak y Afganistán entre otras naciones en donde ha muerto gente inocente víctima del fuego salido de la artillería norteamericana. En esa intrincada y ya antigua historia contemporánea, la realidad es que el petróleo ha sido la gran causa.

De ahí que uno de los códigos de alerta esté ubicado en las instalaciones estratégicas de Estados Unidos y de sus aliados. Uno de ellos es México en donde, se supone, deberían haberse tomado ya las previsiones de seguridad necesarias en sus plataformas petroleras localizadas en el Golfo. ¿Lo habrían hecho o andarían festejando a los muertos en el megapuente?

 

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