¿Fue atentado o no lo del hotel?

PAULINO CÁRDENAS

Primero la incredulidad; luego la negación instintiva. El fuerte estallido ocurrido la madrugada del pasado domingo durante una boda en el hotel Grand Princess Riviera Maya en  la zona de Playa del Carmen cerca de Cancún, mantiene en ascuas a las autoridades federales. El mismo gobernador de Quintana Roo expresó sobre el hecho: “Es insólito, algo que nunca había sucedido en el país”.

El asunto gira en saber qué sucedió realmente con esa explosión que destruyó  prácticamente la zona en donde se celebraba el convivio, en la  que fallecieron siete personas, cinco de ellos canadienses incluído un niño, dejando heridas a cuando menos otras 18 personas, siete de Canadá.

Hay dos versiones sobre la fuerte explosión. Una, del gobernador de Quintana Roo, Félix González Canto, quien afirmó en primera instancia que la explosión ocurrida el domingo anterior en el hotel Grand Princess Riviera Maya se habría debido a una fuga en ductos de aguas negras, las cuales supuestamente se acumularon en una bóveda subterránea debajo del vestíbulo.

Otra hipótesis sobre la explosión que destruyó un área de más de 100 metros cuadrados en el vestíbulo VIP Platinum del hotel, es la que manejó la Procuraduría General de Justicia del estado dada conocer el mismo día del incidente, según la cual la explosión se debió a la acumulación de gases producidos por un manglar aledaño al inmueble turístico.

La Marina y el Ejército investigan si hay indicios de algún artefacto explosivo. Hasta ahora hay hermetismo sobre esa línea de investigación. Es aquí donde estriba la parte más delicada del asunto porque las autoridades canadienses quieren saber la verdad sobre el evento. Al saber la noticia, el gobierno de Canadá se comunicó de inmediato con el embajador en México.

Lo que dijo el gobernador, de que ese acontecimiento “es insólito, algo que nunca había sucedido en el país”, da la pauta de la gravedad del hecho y para los pelos de punta. Por lo pronto se ha empezado a retirar los escombros para tener acceso a la bóveda subterránea y confirmar cuál de las hipótesis es la real, si la del gas butano que pudo haberse acumulado o por gases concentrados provenientes del manglar cercano al inmueble.

Sin embargo, ¿qué pasaría si hubiese vestigios de un atentado? Dos cosas obvias: primero vendría un pánico paralizante y después un compulsivo afán oficial de callar las cosas como es costumnbre. Porque el flanco más débil del gobierno mexicano y de los gobiernos estatales y municipales ha sido, desde hace al menos tres años, la seguridad.

Pudo ser algo que nadie podría haber previsto. Ni siquiera la ‘inteligencia’ inspirada en la serie “24” que maneja Genaro García Luna en su ‘búnker’ subterráneo antiterrorista, creado supuestamente para asegurar el futuro de un México asediado por el crimen organizado, organismo que fue edificado en la ciudad de México con tecnología de punta y dotado de agentes, informantes y cerebros que para poco ha servido en lo que se refiere al combate contra el crimen organizado.

Tras la explosión del domingo pasado las reservaciones del turismo canadiense hacia Quintana Roo han disminuido 5 por ciento, reveló el presidente local de la AMAV, Humberto García García. Dijo que el suceso es un golpe que se trata de subsanar, y pide a los medios informativos y agencias internacionales decir que este destino es seguro, y que ese accidente pudo haber sucedido en cualquier parte del mundo.

¿Y si lo del hotel de la Riviera Maya no fue accidente? ¿Y si fue un atentado terrorista? ¿Se diría o se ocultaría? Por lo pronto, las autoridades canadienses aguardan un parte oficial y verdadero sobre las investigaciones. Y mientras el extraño acontecimiento sigue envuelto por el misterio y por la retórica.

Ojalá sea cierta la versión de que hubo criminal negligencia por parte de los responsables y propietarios del Grand Princess, al construir una fosa séptica debajo del salón VIP Platinum donde fue la explosión, aprovechando una cueva que utilizaron desde el inicio de sus operaciones como depósito de aguas negras. Ojalá. Sería lo más benigno.

Anuncios

Los comentarios están cerrados.