Mouriño-‘El Chapo’-Calderón

PAULINO CÁRDENAS

En su nuevo libro ‘Los señores del narco”, la reportera Anabel Hernández, por las revelaciones que hace, provocará un megaescándalo nacional que sin duda incidirá en las elecciones que se avecinan, las del 2011 y la del relevo presidencial del 2012. Muchos mexicanos tendrán que pensar seriamente por cuál partido y candidato votarán, después de que sepan quién es quien en la clase política y empresarial, mandos militares y policiales, banqueros y gente importante de la vida pública, vinculados con las mafias.

Entre otros asuntos revela que Juan Camilo Mouriño, cuando fue jefe de la Oficina de la Presidencia, por órdenes de Felipe Calderón entró en contacto a través de interpósita persona –un general X dice el libro– con Joaquín Guzmán Loera alias ‘El Chapo’, líder del cártel de Sinaloa, quien era el más influyente capo que podría hacer el intento de frenar tanto baño de sangre, saña y horror que se daban desde entonces en las calles de muchas ciudades del país.

La idea era buscar que amainaran los enfrentamientos entre los cárteles de la droga en el país o al menos que se escondieran los cadáveres y cabezas de los ejecutados que eran dejadas por doquier por los sicarios de las mafias contrarias, porque era un feo espectáculo que empañaba la imagen de México en el extranjero. El intento al final fracasó por la división que empezó a darse en el propio cártel del capo sinaloense. Sin embargo parece haber quedado viva la relación con el famoso delincuente.

Diversas voces y estudiosos del tema han insistido dede hace tiempo que el gobierno de Felipe Calderón, en la guerra contra el narcotráfico y las mafias del crimen organizado, a las huestes del ‘Chapo’ Guzmán se le tienen más consideraciones en los operativos que a ningún otro cártel. Parece haber un pacto de impunidad con esa organización delictiva. Entre varios de los personajes que menciona el libro están gentes allegadas a Genaro García Luna, actual secretario de Seguridad Pública federal.

Incluso Anabel afirmó en entrevista con Carmen Aristegui ayer, que no fue accidente el avionazo en el que pereció Juan Camilo Mouriño siendo secretario de Gobernación, cuyo percance acabó también con la vida de José Luis Santiago Vasconcelos, ex fiscal antidrogas del país y entonces titular de la Secretaría Técnica para la Implementación del Sistema de Justicia Penal.

Como se sabe, ambos fallecieron la tarde-noche del 4 de noviembre de 2008 al desplomarse el LearJet-45, que llegaba procedente del estado de San Luis Potosí, donde los dos funcionarios habían asistido a la firma del Acuerdo estatal por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad. El ‘accidente’ ocurrió sobre Paseo de la Reforma y Periférico en la ciudad de México a las 18:40 horas.

En ese avionazo también murieron Miguel Monterrubio, director general de Comunicación Social de la Secretaría de Gobernación; Arcadio Echeverría, coordinador de Eventos y Administración de la Oficina del secretario de Gobernación; y Norma Díaz, directora de área en la Dirección General de Comunicación Social de la Segob. Asímismo, en el suceso perdieron la vida el capitán de la aeronave, Julio César Ramírez Dávalos; el copiloto Álvaro Sánchez y la sobrecargo Gisel Carrillo.

Las autoridades aeronáuticas atribuyeron el ‘accidente’ a una estela turbulenta dejada por un jet más grande que precedía en vuelo hacia la ciudad de México que desestabilizó al LearJet-45 perteneciente a la secretaría de Gobernación provocando que se viniera abajo, endilgándole parte de la culpa al piloto y copiloto dizque por su impericia. Pocos creyeron esa versión.

Aquel día un empleado de los edificios cercanos al lugar del percance narró que primero escuchó una fuerte explosión que cimbró los inmuebles de la zona y después observó cómo se levantaba una fuerte llamarada, por lo que pensó que había estallado un tanque de gas de los puestos de comida que hay en la zona. Sin embargo, enseguida se percató de que había sido un avionazo. Esta versión fue desmentida por las autoridades.

“Los señores del narco” trae revelaciones inéditas con nombres y apellidos que causarán tal revuelo en el país, que muchas sospechas de la sociedad quedarán corroboradas plenamente.  Parte del libro las hizo públicas la revista Proceso, en tanto la reportera Anabel Hernández empezó a darle desde ayer a Carmen Aristegui en su noticiario de MVS, una serie de entrevistas que suenan a megaescándalo. Y las elecciones de 2011 y del 2012 están a la vista.

 

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