Peña Nieto, AMLO o Creel

PAULINO CÁRDENAS

Si las elecciones presidenciales fueran cualquiera de estos días, los contendientes serían Enrique Peña Nieto por el PRI, Andrés Manuel López Obrador por la izquierda dividida, y Santiago Creel por el PAN. Hasta Marcelo Ebrard alcanza mención, quien presumiblemente iría como candidato de una alianza.

Numeritos más numeritos menos, las proporciones andan en el 51 por ciento que cree hoy que el PRI ganará la próxima elección presidencial, 16 por ciento que ganará el PAN y 10 por ciento que será el PRD según las encuestadoras, entre ellas Consulta Mitofsky.

El actual gobernador del estado de México sigue encabezando las preferencias como posible próximo Presidente con un 25 por ciento de menciones por parte de la ciudadanía, seguido de López Obrador con 7 por ciento; Fidel Herrera con 4, y Santiago Creel y Marcelo Ebrard empatados con 3 por ciento.

Esas estimaciones naturalmente habrán de cambiar conforme se acerquen las fechas, primero al definirse las candidaturas de cada partido y luego durante las precampañas y el periodo de campañas oficiales. Se da por hecho que esos nombres serán los que al final estarán en la cartelera de cada instituto político como los ‘buenos’ para contender por ‘la grande’. Sólo que uno sobraría.

Existe la creencia de que para el 2012 Marcelo Ebrard, en una de las decisiones desesperadas del panismo venido a menos y del perredismo sometido, pudiera ser el candidato de una alianza ‘antinatura’ como diría el senador Manlio Fabio Beltrones, si los rumores que en ese sentido han empezado a circular se confirman en un futuro no muy lejano.

Otro factor acaso más importante será si Enrique Peña Nieto acaba siendo el verdadero candidato del PRI, ya que él mismo ha señalado que ‘no habrá 2012 si no hay 2011’, lo que sugiere que si no gana su delfín en el estado de México en los comicios del año entrante, acaso el actual mandatario mexiquense la pensaría dos veces para aceptar ser el ‘bueno’ del priísmo con miras a sacar al PAN de Los Pinos. Esto, como dijera Ripley, aunque usted no lo crea.

En el estado de México el candidato del tricolor, quien sea, habrá de contender con el de la alianza PAN-PRD  cuyo candidato tendrá que ir en una sola boleta, y contra quien decida poner López Obrador para tratar de lograr el triunfo para gobernador en las urnas el 3 de julio del 2011 en aquella importante entidad federativa.

Mucho habrá de contar el nombre que surja como candidato de cada partido y de la alianza ‘antinatura’ que en otros ensayos similares como los de este año logró triunfos,  aunque sea con candidatos ex priístas, como fueron los casos de Oaxaca con Gabino Cué,  Puebla con  Rafael Moreno Valle y Sinaloa con Mario López Valdez.

En cada una de las tres principales fuerzas políticas ha habido, y seguirá habiendo, conflictos interpartidistas fuertes, por lo que también será otro factor que estará siendo monitoreado por la ciudadanía con ánimo de ir a las urnas.

Las rencillas tribales del perredismo y la división panista que está llevando a la expulsión definitiva del partido que dirigió a Manuel Espino, habrán de contar a la hora de poner las cuitas buenas y malas en los platillos de la balanza.

En el PRI, en donde aparentemente no han trascendido tanto sus diferencias, las hay también en la cúpula y en  los niveles de decisión que querrán influir a la hora de escoger a sus candidatos en los comicios que se avecinan, por lo que no tardará en que empiecen a salir chispas de sus bunkers. Esto se empezará a ver con el relevo de Beatriz Paredes.

Por lo pronto este fin de semana viene la elección ‘democrática’ de la dirigencia del PAN, en donde el presidente Felipe Calderón estará ausente por su viaje a Argentina, pero que habría dejado los dados cargados para que alguien que responda a su mando desde Los Pinos gane mayoritariamente, como fueron los casos de Germán Martínez y de César Nava.

 

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