Empeora inseguridad en México

PAULINO CÁRDENAS

El panorama de inseguridad que ha privado durante todo este año en México se ha visto agravado en los últimos días por diversos acontecimientos de sangre, como el asesinato a mansalva de la activista Marisela Escobedo, la fuga de 151 reos en Tamaulipas, el estallido de un coche-bomba en Nuevo León y una fuerte explosión de un ducto en Puebla que dejó al menos 28 muertos y más de 50 heridos, sólo por mencionar algunos que son producto de la negligencia de autoridades, la corrupción que impera entre éstas y la delincuencia organizada y por supuesto la impunidad que permite la comisión de tantos hechos delictivos que vive el país.

Tal fue el abominable caso de doña Marisela acaecido la semana pasada frente al palacio de gobierno de Chihuahua, quien protestaba desde hacía días por el asesinato inenarrable de su hija en esa plaza pública y quien fue ultimada después de que ninguna autoridad escuchara sus súplicas y con una historia muy semejante a la de Isabel Miranda de Wallace, quienes hicieron más en las indagatorias de quienes asesinaron a su hija e hijo respectivamente, que lo que evidentemente no pudieron o no quisieron hacer las autoridades en ninguno de los dos casos.

Justo cuando cumplía nueve días de exigir la recaptura del asesino de su hija y la ultimaban la noche del jueves de un balazo en la cabeza, el titular de Gobernación, José Francisco Blake Mora, en una reunión que sostuvo en Morelia con el gobernador de Michoacán, Leonel Godoy, decía que los ciudadanos ‘debían sacudirse el miedo’ y ‘denunciar’ a los criminales. ¿Para morir como doña Marisela?, pregunta la ciudadanía.

Al otro día, a la pareja sentimental de la señora Escobedo le quemaron su negocio de venta de madera en Ciudad Juárez y su hermano fue ‘levantado’ por un grupo de sicarios ante la impasibilidad de las autoridades municipales, estatales y federales, lo cual habla de la ineficiencia, ineficacia y las evidentes colusiones que existen entre los que supuestamente deberían velar por la seguridad ciudadana, y el crimen organizado.

A esa otra vergüenza nacional, en la que que las autoridades estatales y federales se jactaron absurdamente que el cadáver de la señora Escobedo fue sepultada –un día antes de lo programado– ‘en medio de un fuerte dispositivo de seguridad’, vino el lamento presidencial sobre la impunidad que privó en ese caso después de que la víctima había suplicado ser escuchada por el titular de la PGR, el chihuahuense Arturo Chávez, ni por el propio Felipe Calderón quien no la quiso recibir en Los Pinos, lo mismo que el actual gobernador César Horacio Duarte quien hasta la regañó y tampoco la recibió.

Otro hecho sucedido la semana anterior fue la fuga de 151 reos de una cárcel de Nuevo Laredo, Tamaulipas –que está por entrar al récord Guinness por la cantidad de prisioneros que han escapado de prisión lo que es un botón de muestra de lo que sucede en las cárceles de México–, justo cuando el titular de la Secretaría de Seguridad Pública, Genaro García Luna, coincidía en señalar que la política penitenciaria ‘ha mejorado’. ¿Quién le va a creer esto al funcionario cuando sus declaraciones coinciden con la fuga masiva de reos?

Y por si algún hecho de sangre  le faltara al cierre de la semana anterior, ayer domingo se registró una fuerte explosión en un ducto de Pemex en un tramo de San Martín Texmelucan, Puebla, que tuvo un saldo de al menos 22 muertos y más de 30 heridos. Las autoridades locales y federales estiman que la causa de la explosión pudo haber sido la fuga de una toma clandestina realizada por el crimen organizado. ¿Y si no?

Sólo habría que recordar el comunicado que hizo público la semana pasada ‘La Familia Michoacana’ si no cesaban los hostigamientos de las fuerzas gubernamentales armadas contra esa organización criminal en la tierra natal del Presidente, encuentros armados que en días pasados supuestamente habrían provocado la muerte de su líder, Nazario Moreno alias ‘El Chayo’. Por como van las cosas, este fin de año se podría marcar un nuevo récord de acontecimientos delictivos en México.

 

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