Ya diez años de panismo

PAULINO CÁRDENAS

Al concluir diez años de PAN en el poder, el balance es de fracaso y de derrota; en esta década ha quedado claro la incapacidad de gobernar, tanto del regímen de Vicente Fox como el de Felipe Calderón a quienes no les ha importado el bienestar de la gente, ya no se diga su progreso. Una vez decidido a lanzarse como candidato a la Presidencia para el 2000, el guanajuatense optó como estrategia de campaña aprovechar el hartazgo de los mexicanos de más de 70 años de priísmo en el poder. Luego, en el 2006, lo sucedió otro panista, oriundo de Michoacán. ¿Han cambiado las cosas desde aquella derrota del PRI en el 2000 a la fecha?

Según los resultados oficiales, Fox obtuvo 43 por ciento de los votos, Francisco Labastida logró el 36 por ciento y Cuauhtémoc Cárdenas el 17 por ciento de los sufragios. La novedad fue que la ciudadanía votó con un alto grado de sofisticación. Llevó a Fox a la presidencia pero eligió al Congreso más plural en la historia del país. Los mexicanos habían votado por el ‘cambio’ y por un presidente que no fuera del PRI. Cierto es que la ciudadanía ya no quería ‘más de lo mismo’. Y Fox como candidato supo aprovechar ese hartazgo.

Al final de su sexenio el epílogo se concretó a que aquella épica victoria había significado meramente el reemplazo de un partido gobernante por otro mediocre de distinto color. El guanajuatense fue un gran candidato pero un pésimo presidente, más aún cuando hizo público que las decisiones del poder las compartía con su ‘pareja presidencial’, Martha Sahagún, quien llegó a aspirar a suceder a su marido. Calderón ha dicho que Fox nunca se ocupó de combatir el narcotráfico ni al crimen organizado como él.

Cierto es que al principio de su mandato, escapó de la cárcel Joaquín el ‘Chapo’ Guzmán, pero sí asestó algunos golpes a los cárteles de la droga, al encarcelar a Mario Villanueva, ex gobernador priísta acusado en Nueva York y México de vínculos con el narcotráfico, además de detener a Benjamín Arellano Félix y la policía haber matado al hermano de éste, Ramón. Se dijo que esos sucesos indicaban que algunos de los lazos forjados durante la época del PRI entre funcionarios federales y las mafias de la cocaína se estaban disolviendo.

Sin embargo, el gobierno foxista había avanzado poco contra otros tipos de crimen organizado. De ahí el reiterado reproche de su sucesor. Sin embargo, el mismo esquema podría aplicarse casi a la calca a la gestión de Felipe Calderón. Su lucha contra el crimen organizado ha sido un virtual fracaso. Las mafias siguen avanzando ya que el 73 por ciento de los municipios están bajo la amenaza del narcoterror. Hay más de 33 mil muertos por esa guerra, más las que se seguirán acumulando en los dos años que faltan de gobierno. Calderón creyó que combatir a las mafias organizadas sería ‘pan comido’.

De los demás rubros, las cifras hablan. En el Informe sobre las perspectivas mundiales del Fondo Monetario Internacional, se señala que en términos del Producto generado, México ocupaba el lugar número 10 en el año 2000 y que ahora tiene el lugar 14. Si se toma en cuenta el crecimiento logrado en ese mismo período de 10 años, el FMI señala que México se situó en el lugar 150, es decir que en ese mismo período hubo 149 países que crecieron más que México.

En cuanto al PIB por habitante, los datos son fuertes ya que en el año 2000 estábamos en el lugar 49 y diez años después nos ubicamos en el sitio 61. Datos internos sobre pobreza indican que ésta ha aumentado principalmente en los últimos años. El Índice de la percepción de la Corrupción elaborado por Transparencia Internacional nos ofrece una bajísima calificación de 3.1 y se nos informa que es la más baja en los últimos 10 años.

Una de las promesas claves de los dos gobiernos panistas era que la corrupción era excesiva y que ellos se comprometían a reducirla. No sólo no se ha cumplido la promesa sino que ahora estamos peor. En cuano a democracia, cuando Fox ganó, se calificó el hecho como una fiesta de la democracia. Una esperanza enorme se generó en el país. Todo se tiró a la basura rápidamente, las promesas no cumplidas se acumularon, el IFE se desprestigió y el actual presidente Felipe Calderón fue elegido en medio de un proceso electoral viciado y discutido.

Según el ‘índice de democracia’ de la revista The Economist, en el 2006 estábamos en el lugar 53 y nos calificaba como ‘democracia imperfecta’; ahora el país está en el lugar 55, la esperanza se derrumbó, lo mismo la confianza en el IFE. Respecto a la competitividad, México estaba en el lugar 42, ahora en el último reporte anual (2010-2011) el país se encuentra en el lugar 66. En una economía globalizada como la actual, la competitividad es lo fundamental y una caída de 14 lugares en 10 años es, por decir lo menos, una catástrofe.

En cuanto a educación, los informes de la OCDE y de Pisa respecto a México son para dar vergüenza. Quienes se han adueñado de la educación pública a nivel sindical quieren mayor presupuesto pero los resultados son cada vez peores, aunque se supone que la educación es la base del desarrollo y el progreso de cualquier nación. Aquí eso no importa. Pero la culpa no es de la maestra, sino de quien la hizo su socia electoral. Y las facturas había que pagarlas. El punto de todo este resumen es que aún faltan otros dos años de panismo en el mando federal. O sea.

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