Comenzó la batalla electoral

PAULINO CÁRDENAS

Los dirigentes del PAN y el PRD mexiquense señalaron que hay evidencias del dominio del PRI sobre el Instituto Electoral del Estado de México, por lo que estiman que no existen las condiciones que garanticen la equidad para los comicios que habrá en esa entidad el próximo 3 de julio. Señalaron que los dados están cargados. Por ello están considerando no participar en ellas. Esto sucedió el domingo en Toluca al inicio de la sesión del Consejo General del IEEM, encaminada a definir las reglas de juego del próximo proceso electoral a celebrarse en el estado que gobierna Enrique Peña Nieto.

La advertencia fue después de que, según los dirigentes de la oposición, cuatro de los siete consejeros del Instituto Electoral de esa entidad se deslindaran de su responsabilidad de vigilar la elección. Sin embargo, desde antes de la sesión, Octavio Germán Olivares del PAN y Luis Sánchez del PRD, habían señalado que el proceso ‘sería difícil’ pues el IEEM “no garantiza las condiciones de imparcialidad, autonomía, certeza y legalidad” que requiere la elección. Es el arranque de la gran batalla electoral que habrá en el 2011 con miras al 2012.

Panistas y perredistas se quejaron de que la contienda se dará con “claros signos de inequidad”, por la supuesta tendencia que tendrían los consejeros a favor del candidato priísta, y por la reciente reforma electoral aprobada en el Congreso local impulsada por el tricolor y sus aliados del Verde Ecologista de México y Nueva Alianza. Dicha reforma conocida como ‘Ley Peña Nieto’ hace que se anule la posibilidad de que se postule a un candidato común que compita por la gubernatura.

Es sabido que cuatro de los siete consejeros –Juan Carlos Villarreal Martínez, Policarpo Montes de Oca Vázquez, José Martínez Vilchis y Jesús Jardón Nava–, llegaron al instituto con el apoyo del PRI, por lo que desde antes de iniciarse la sesión los representantes del PAN y PRD ya cuestionaban que el proceso sería difícil, pues el IEEM “no garantiza las condiciones de imparcialidad, autonomía, certeza y legalidad” que requiere la elección. Los consejeros les exigieron actuar con responsabilidad y dejar de lado “acusaciones y calumnias sin sustento, porque así no se gana la confianza del electorado”.

Durante la sesión, el consejero Villarreal Martínez no aguantó los comentarios de los dirigentes partidistas y salió al paso de las críticas de que el PRI domina a este órgano electoral. “¿Por qué algunos actores políticos le quieren colgar a la autoridad electoral el saldo de sus incapacidades o el temor de sus fantasmas?”, les cuestionó.

El dirigente estatal del PRD, Luis Sánchez, calificó como insultante la declaración y  respondió: “Hay otros más que en sus intervenciones dan muestras de una defensa a ultranza de todo lo que ha hecho el Gobernador, ahí está Jesús Jardón, Policarpo Montes de Oca y José Martínez Vilchis, que con Villarreal Martínez, son cuatro consejeros que veo que están totalmente sesgados, no dan condiciones de legalidad”. Dijo que plantearía a su partido si se continúa en un proceso de este tipo o no, “porque creo que no hay condiciones”, insistió.

Por su parte el líder del PAN estatal también consideró lamentable la actitud del consejero. “Creo que no tiene nada que hacer aquí, le resta muchísima credibilidad al Instituto”, indicó. Y anticipó que también estarán considerando retirarse de la contienda. “Quizá la democracia en México para perfeccionarla haya que dejarle que carguen con el costo político ellos, y haya que retirarse”.

De negarse a  participar en los comicios del 3 de julio, ni el PAN ni el PRD estatales tendrían derecho al financiamiento público de campaña, que en conjunto representaría alrededor de 150 millones de pesos. De igual forma no harían uso del tiempo para campañas en radio y televisión, conservarían su representación ante el Instituto Electoral, al ser partidos con registro nacional, y recibirían las prerrogativas para sus actividades ordinarias. Se estima que esa actitud es sólo de presión pero que de cualquier forma no prosperará.

La apuesta de panistas y perredistas es que quien resulte postulado por parte del PRI en el estado de México, pierda, ya que esto, en teoría, abriría la posibilidad de que la imparable candidatura de Peña Nieto como abanderado del tricolor pudiera complicarse al grado de hacerlo desistir de su empeño –y el de las televisoras que lo ven como sucesor de Felipe Calderón– para aceptar su candidatura en el 2012. Habrá que ver, pues, si los amagos de retirarse de la contienda en el estado de México no resulta sólo una baladronada.

Lo que es cierto es que Calderón hará todo lo que esté a su alcance como jefe nato de su partido, para que el PRI, que alguna vez dijo que le daba asco, tenga un tropiezo, no sólo en el Edomex, sino en la madre de todas las elecciones: las del 2012 que se celebrarán en julio del año próximo en el país. ¿Cómo le hará? Nadie lo sabe. Lo que sí se sabe es que Peña Nieto es el objetivo del ataque político que se está urdiendo para sacarlo de la jugada.

 

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