La estrategia de la violencia

PAULINO CÁRDENAS

Si se compara el discurso que pronunció el día de su toma de posesión el 1 de diciembre de 2006 en el Auditorio Nacional respecto al clima de inseguridad sobre lo que prometió que haría su gobierno para combatir a las mafias del crimen organizado, con el que expresó ayer en las instalaciones del Campo Marte de la capital de la República sobre ese tema que es su preferido, en esencia es prácticamente el mismo. Y la estrategia de combate también. Es la de seguir aplicando más violencia contra la violencia.

La diferencia es que hace poco más de cuatro años cuando inició su administración, muchos creyeron en sus palabras de lo que dijo que haría y, hoy, pocos son los que podrían considerar como ciertas sus promesas respecto a la ‘estrategia’ de su gobierno contra el crimen organizado y las bandas del narcotráfico, que para nada ha dado resultado si se ven las crecientes cifras de muertos y el avance de esas mafias en territorio nacional.

En aquella fecha dijo: “En todo esfuerzo de cambio, el objetivo central será que las instituciones públicas sirvan a los ciudadanos para que vivamos mejor. Hoy la delincuencia pretende atemorizar e inmovilizar a la sociedad y al Gobierno; la inseguridad pública amenaza a todos y se ha convertido en el principal problema de estados, ciudades y regiones enteras.

“Una de las tres prioridades que voy a encabezar en mi Gobierno es, precisamente, la lucha por recuperar la seguridad pública y la legalidad; las instituciones responsables de la seguridad pública requieren transformaciones profundas para incrementar sustancialmente su eficacia”. (¡!).

“Los resultados que estas instituciones le deberán entregar a los mexicanos son vitales para recuperar la fortaleza del Estado y la convivencia social, seguridad de que nuestra vida, la de nuestras familias y nuestro patrimonio estarán protegidos. Espacios públicos para nuestros hijos y no territorio para los delincuentes, no impunidad, no abuso de los poderosos, justicia para todos”. (¡!).

“Por eso, instruyo al procurador general de la República y al Gabinete de Seguridad Nacional a que en un plazo no mayor de 90 días presenten un programa de seguridad para renovar los mecanismos de procuración e impartición de justicia. Para ordenar, depurar y fortalecer nuestros cuerpos policíacos, para crear cuanto antes un sistema único de información criminal que nos permita poner los más sofisticados avances tecnológicos a la defensa de nuestras familias.

“Y ordeno a los secretarios de Marina y de Defensa a redoblar el esfuerzo para garantizar la seguridad nacional por encima de cualquier otro interés y al propio tiempo a velar para que se mejoren cuanto antes y en la medida en que el Congreso lo disponga la condición humana y familiar de los soldados y los marinos de México.

“Asimismo, en el próximo periodo ordinario de sesiones presentaré ante el Congreso una iniciativa de reformas legales con el objeto de mejorar la procuración y la administración de justicia, aumentar las penas para quienes más agravian a la sociedad y para que las leyes sean instrumento que protejan los derechos de los ciudadanos y no vías de impunidad para los criminales”. (¡!).

“Sé, que restablecer la seguridad no será fácil ni rápido, que tomará tiempo, que costará mucho dinero, e incluso y por desgracia, vidas humanas. Pero ténganlo por seguro, esta es una batalla en la que yo estaré al frente, es una batalla que tenemos que librar y que unidos los mexicanos vamos a ganar a la delincuencia.

“Pongamos fin a la impunidad, a la impunidad de los delincuentes que amenazan nuestras vidas y familias. A la impunidad de los políticos que violentan la ley en su beneficio, a la impunidad de quienes abusan de una sociedad inerme cualquiera que sea su posición de privilegio político, económico o social”.

Y ayer en el Campo Marte repitió prácticamente lo mismo. E insiste en su misma estrategia de utilizar más violencia contra la violencia.

Adosó su intervención diciendo que la lucha anticrimen “vale la pena” por lo que “debemos involucrarnos todos”, y aclaró que la caída sistemática de los líderes de las organizaciones criminales es un “indicador claro” de que esa lucha la va ganando el gobierno, por lo que seguró que “estamos en la ruta que debe seguirse para alcanzar el México de seguridad y de leyes al que aspiramos”. ¿Será?

 

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