Entre don Samuel y Maciel

PAULINO CÁRDENAS

La Iglesia católica mexicana ha tenido, como en la viña del Señor, toda clase de representantes. Por un lado un prelado dedicado a proteger a los indígenas apegado a la Teología de la Liberación como lo fue don Samuel Ruiz, conocido como ‘Tatic’ por los suyos, obispo emértio de San Cristóbal recién fallecido, y por otro, un personaje siniestro como lo fue el ex  líder de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, amigo íntimo del Papa Juan Pablo Segundo quien está por ser beatificado por acuerdo de su sucesor Benedicto XVI en Roma el próximo 1 de mayo.

Al extinto Maciel se le acusa de abusos sexuales contra niños, de haber sido casado, de tener amantes, una hija e hijos. Pero no son las únicas acusaciones en contra del diabólico personaje creador de la asociación seglar Regnum Christe y de la congregación católica Legión de Cristo. También existen señalamientos en su contra de homosexualidad, extorsión, relación con el narcotráfico e incluso un presunto asesinato cuando era seminarista, historia que ha contado un sobrino suyo que fue abusado por el sacerdote fallecido en Naples, Florida, en 2008.

Don Samuel Ruiz fue mediador entre el gobierno y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional luego de la aparición el 1 de enero de 1994 de este grupo integrado por una mayoría indígena maya radicada en la selva lacandona, don Samuel Ruiz con fama de indomable sacerdote nacido en Irapuato, Guanjuato en 1924 y quien durante 40 años ocupó la diócesis en cuya catedral que data del siglo XVI acaba de ser sepultado, fue un prelado afín al pensamiento de don Sergio Méndez Arceo y al arzobispo de San Salvador, Oscar Arnufo Romero, promotores de la lucha por los pobres y los indígenas.

En 1995, cuando el gobierno en turno estaba ante la disyuntiva de usar como estrategia la fuerza militar contra los zapatistas, surgió la idea de dialogar primero con un representante oficial –Manuel Camacho–, y donde Samuel Ruiz se erigía como el mediador idóneo para hablar por los indígenas y el representante del EZLN con rostro cubierto, con miras a establecer los puntos de una negociación que condujera a una paz justa y verdadera en Chiapas.

Por miedo y presiones del entonces presidente Ernesto Zedillo, el Vaticano a través de su representante Justo Mullor, de triste memoria, le impuso al obispo de San Cristóbal un coadjutor que resultó ser  monseñor Raúl Vera, con plenos poderes y derecho de sucesión y quien al final fue trasladado a Saltillo. El resto es historia que ha sido contada con múltiples enfoques a lo largo de los últimos quince años.

El otro rostro de la Iglesia católica es la del tétrico personaje salido de las entrañas del Averno llamado Marcial Maciel, de quien se han ido descubriendo sus fechorías y que transitó por el mundo eclesiástico con la anuencia, complacencia y protección del Vaticano, a cuyas finanzas aportó suficientes diezmos como para ganarse la gracia del Papa hoy cuasi santo. Juan Pablo II  llegó a citarlo como “un ejemplo del trabajo pastoral en favor de la expansión del Reino de Dios”.

Alejandro Espinoza, sobrino de Marcial y víctima de abuso por éste, aseguró en un entrevista publicada por José Juan Reyes en el periódico El Economista en febrero de 2009, que su tío no sólo tuvo una doble vida, “tuvo cuatro”. Afirmó que el conocimiento de la amante e hija “es sólo una cortina de humo para que no se conozcan sus verdaderos crímenes”, entre los cuales se encuentra, según comentó, drogadicción, contactos con el narcotráfico, lavado de dinero y homicidio.

La acusación de homosexualidad viene desde que Marcial Maciel ingresó al seminario en Xalapa que dirigía su tío abuelo, Rafael Guízar y Valencia (tío de Maurita Degollado Guízar y madre de Maciel). Fue expulsado de la institución dada su preferencia sexual. El parentesco de Alejandro Espinoza Alcalá con Marcial se debe a que el primero fue hijo de Rafael Espinoza Maciel.

Espinoza Alcalá –autor del libro El Legionario–, menciona que la relación con el narcotráfico la corroboró en un viaje a Nueva York, pues Maciel abrió una cuenta bancaria, en la cual le depositaron 400 mil dólares. Sobre el homicidio, agregó, Marcial dio cianuro a su tío Guízar. La conclusión se debió luego que Espinoza, en reiteradas ocasiones, cuestionó a Maciel sobre su salida del seminario, “en algunas ocasiones me decía que fue por la muerte de su tío y en otras, críticas por supuesto nepotismo”.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

Anuncios

Los comentarios están cerrados.