Davos, foro de simulaciones

PAULINO CÁRDENAS

La mayoría de los países pobres –o ‘emergentes’ como les llaman en las naciones ricas– lleva cada año al Foro Económico de Davos su carta de Santa Claus, algunas llenas de mentiras piadosas sobre ficticios crecimientos económicos y avances sociales que en sus países no existen, mientras del lado de los poderosos, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama mandó de emisario a Bill Clinton a proponer un coto ‘a la mala práxis’ de los bancos que se han adueñado de los capitales del mundo, quien de paso, también por encargo, instó a Israel a lograr la paz con los árabes, al señalar que el Estado judío ‘nunca tendrá un mejor socio que el líder palestino actual’, como paradoja en medio de la revuelta social que azota Egipto a cuyo gobierno en decadencia ayuda Washington.

Nadie entre los participantes ignora que Estados Unidos lleva la batuta junto con las naciones más fuertes de Europa, en el evento que se celebra cada año en Davos, no obstante que el mandatario norteamericano confesó durante la reciente visita a Washington del presidente chino, Hu Jintao, que teme que su país pierda liderazgo mundial por los avatares económicos que ha sufrido la Unión Americana, derivado de una crisis que la ambición del dinero provocó hace tres años y que puso en jaque a las economías del mundo, la cual aún no termina y que incluso muchos temen que pudiera recrudecerse nuevamente.

China por cierto es la de las pocas naciones que paulatinamente ha ido rompiendo la monolítica barrera impuesta por la élite de naciones poderosas y que hoy por hoy se ha convertido de hecho en primer banquero del mundo y prestamista que compra deuda de otras naciones, no obstante su régimen comunista que aplica más bien hacia dentro. Hacia fuera empieza a haber una apertura cada vez más occidentalizada. Hasta Prada está por entrar a vender sus líneas de piel de última moda española en territorio chino. Quiere decir que es un mercado con poder adquisitivo.

Tras bambalinas es donde se debieron dar los verdaderos acuerdos de fondo, no sólo de los temas económicos, sino incluso de otra índole como los de la narcoguerra que azota a México, y otro tipo de guerras como las derivadas de las revelaciones de WikiLeaks que han puesto al Departamento de Estado norteamericano al borde de la desconfianza por parte de sus países aliados, sobre todo de los que a través de cinco medios internacionales que han filtrado el contenido de cables que alguna vez fueron secretos, han puesto en evidencia a sus gobiernos.

Atrás del telón del Foro de Davos seguro hubo los comedidos pero enérgicos reclamos por parte del presidente Felipe Calderón a la representación norteamericana que llevaba Bill Clinton, porque doña Hillary, la esposa del ex mandatario y secretaria de Estado, había querido enterarse de cosas que ni siquiera los mexicanos le piden al mandatario panista que confiese, datos de su vida privada, la forma como se cura el estrés y sobre su estilo personal de gobernar.

No obstante aquel penoso ‘affaire’ que hizo público WikiLeaks y que incluyó críticas del embajador Carlos Pascual a funcionarios del gabinete de seguridad, al mandatario panista se le vio como si nada hablando de planes verdes en ese foro con el ex presidente Clinton y con Bill Gates. Incluso reclamó al Big Brother occidental no querer jalar parejo con el proyecto ambientalista para disminuir el calentamiento global en el que muchos creen y que otros, científicos incluso, dicen que son puros cuentos chinos. Pero el Foro de Davos fue ocasión para eso y más.

Sirvió hasta para que gente como Ernesto Zedillo, quien hizo todo lo posible por entregarle el mando al PAN en el 2000, ahora salga con que ‘vamos a ganar’ en el 2012 refiriéndose al PRI. ¿Y Guerrero? Cada mes de enero Davos se viste de luces y se convierte en ocasión idónea para relacionarse y ahondar amistades entre jefes de Estado y dueños del dinero e ir tejiendo, por parte de muchos mandatarios, la chambrita de un futuro personal próspero, para cuando los negocios en el gobierno mermen. Hoy Zedillo es CIO y asesor en jefe de varias poderosas enmpresas transnacionales.

Lo demás es puro bloff, y de los caros, porque de lo hablado y dizque acordado nada aterriza a favor de la ciudadanía. Ese evento se ha convertido en un Foro de simulaciones y una pasarela para lucir los mejores atuendos de invierno y turistear en zona nevada a cargo del erario. Habría que preguntarle a los manifestantes de afuera del foro lo que opinan sobre ese club de  ricos que se dignan invitar a los pobres, sí, pero nadie sabe para qué. Durante los trabajos cuya agenda la formulan los poderosos, la división es clara: nosotros los ricos acá y ustedes los pobres, allá.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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