¿Nos llegó el efecto dominó?

PAULINO CÁRDENAS

Aunque resultó una mala copia del movimiento social que se está dando en Egipto cuya paciencia popular llegó al límite y pide la dimisión de su presidente en una manifestación espontánea sin líderes cuestionados por la sociedad, en México se llevó a cabo una manifestación multitudinaria cuyas consignas no carecen de razón porque invocan la desigualdad social, la pobreza y miseria que padecen millones de mexicanos, el desempleo creciente, la carestía galopante y el olvido de las clases trabajadoras y campesinas por parte del gobierno que encabeza Felipe Calderón.

Señala un cable de Notimex que gritando consignas a favor de los trabajadores de Mexicana, de los electricistas y los problemas de la economía del país no resueltos, la marcha efectuada el pasado lunes contra la carestía y la inseguridad arribó al Zócalo luego de una hora de caminata. Indicó que los manifestantes encabezados por líderes de la Unión Nacional de Trabajadores, de la Confederación Nacional Campesina y algunos legisladores habían salido del cruce de Insurgentes y Reforma poco antes de las cinco de la tarde y después entraron a la Plaza de la Constitución.

Sin embargo, esta manifestación parece oportunista y dista mucho de ser como la rebelión social que se ha ido generalizando en el Norte de Africa y que comenzó en Túnez en donde la protesta popular y el propio ejército de ese país se unieron para manifestarse en las calles exigiendo la dimisión de su presidente, quien por las presiones tuvo que huir, ejemplo que prendió de inmediato en Egipto en donde miles de personas de todos extractos sociales ganaron las calles para pedir enardecidos la cabeza de Hosni Mubarak, dándole un utlimátum para que deje el cargo a más tardar este viernes.

Como en el caso tunecino, el ejército de Egipto anunció ayer que está del lado de quienes protestan en aquella nación ‘porque tienen toda la razón’. Y la razón es la misma: el abuso de poder, la desigualdad social en donde hay millones de gentes sin trabajo, donde hay pobres, muy pobrres y miserables y donde un puñado de ricos siguen acumulando dinero y bienes en regímenes cuyas políticas públicas están sólo en los discursos y sus mandatarios hacen con el poder lo que se les pega la gana.

Se habla ciertamente de que el ‘efecto dominó’ pudiera darse en otras naciones norafricanas y que incluso vayan más allá en países musulmanes y otras regiones cercanas en donde sus pobladores viven las mismas o peores circunstancias. Por lo pronto Jordania ya tomó sus primeras providencias y el rey Abdalá II disolvió el gobierno y nombró a Maaruf Bakhit nuevo primer ministro, en remplazo de Samir Rifai, según anunció el palacio real.

Las medidas deben reflejar “nuestra visión de reformas generales modernas que sostengan nuestra acción a favor de la democracia”, dijo el rey jordano. Más bien puso sus barbas a remojar y apuró los cambios al ver las protestas de los otros dos países norafricanos que por desempleo, pobreza y falta de libertades políticas han repudiado a sus gobernantes y no quieren saber nada de ellos. Quiere evitar que suceda en las calles jordanas lo mismo que en Túnez y Egipto.

Si bien en los países en donde se están dando las rebeliones civiles sus gobiernos nunca quisieron promover la democracia y sus jerarcas prefirieron perpetuarse en el poder con la ayuda de naciones como Estados Unidos y otras de Europa, en América Latina, incluído México, hay también democracias simuladas en donde se realizan elecciones pero quienes llegan al poder, aunque sean de distintos partidos, nunca se ocupan de promover una verdadera democratización, y menos el bienestar de quienes votaron por ellos.

En la marcha del lunes en la ciudad de México las consignas que se escucharon son ciertas. Por ello los dirigentes pedían la renuncia del presidente Calderón. Eso no es lo malo. El asunto es que quienes piden la cabeza del mandatario panista es gente que ha gozado de privilegios y prerrogativas de la élite del poder en México con la obvia complacencia de los gobiernos en turno y a quienes el concepto de democracia no se les da. Por ello más de uno sigue apoltronado desde hace años en su principesco trono. Y lo más probable es que esas movilizaciones las acaben capitalizando para su beneficio personal.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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