Las advertencias del Pentágono

PAULINO CÁRDENAS

Estados Unidos, según los especialista en la materia, es el país donde más se consume droga en el mundo. Por ende, el problema no es el trasiego de estupefacientes que pasa de nuestro territorio al del vecino del norte. El temor es que el narco y en general el crimen organizado que opera en México se empodere más y más y los grupos criminales se conviertan en una amenaza real para la seguridad nacional mexicana y, sobre todo, para la seguridad interna de la Unión Americana. Ya hay advertencias claras del Pentágono que para frenar ese avance podrían  enviar ‘marines’ a nuestro país.

Ello se desprende de lo que dijo un alto funcionario del Pentágono, el subsecretario del Ejército estadounidense, Joseph W. Westphal, de que el crimen organizado puede tomar el control del gobierno en México, aunque por órdenes de sus superiores haya tenido que desdecirse y señalar después que sus comentarios no reflejan la posición del gobierno de Estados Unidos ni del Departamento de Defensa de su país.

Aunque en su excusa lamentó que sus afirmaciones “inexactas” hayan causado preocupación en Los Pinos y en Wahington, lo que dijo en en un foro realizado en el Hinckley Institute of Politics de la Universidad de Utah en Salt Lake City hace unos días cimbró. Y por más disculpas que ofrezca, quedó sembrada la advertencia de que en un futuro las fuerzas armadas de su país pudieran estar combatiendo a los “insurgentes” en México y no en el Medio Oriente.

“No quiero ver a nuestros soldados armados peleando contra la insurgencia justo en nuestra frontera o cruzándola”, señaló en una declaración que, por supuesto,  no gustó el tono tan claridoso de decir las cosas, aunque se haya visto obligado a señalar que “mis comentarios no son y nunca han sido o reflejado las políticas del Departamento de Defensa o del gobierno de Estados Unidos para con América Latina.

Antes que el mencionado subsecretario, el almirante Mike Mullen, jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, había dicho que su gobierno estaba listo a utilizar tácticas empleadas contra los terroristas en Irak y Afganistán, para enfrentar a los cárteles de las drogas en México.

Entre los altos mandos de las Fuerzas Militares de Estados Unidos hay preocupación del empoderamiento armado de los cárteles de la droga y, como se filtró por la red de WikiLeaks, pudieran estar adquiriendo misiles y armamento altamente sofisticado para seguir ganando terreno en México y, llegado el momento, como lo dijo Westphal, esos cárteles pudieran alcanzar el potencial para tomar el control del gobierno ya que representan un tipo de insurgencia. El temor por supuesto emana principalmente de la Oficina Oval en Washington.

Se sabe que el secretario de la Marina-Armada, Francisco Saynez, con la anuencia de su Comandante Supremo, Felipe Calderón, logró que comandos, hoy de élite, fueran preparados en ejercicios miliares norteamericanos que anualmente celebra la Armada de Estados Unidos con diversos grupos de otras naciones de la región, integrantes del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca conocido como TIAR.

Los cuadros son preparados por un cuerpo especial militar estratégico llamado Navy SEALs, que entrenan a tropas en mar, tierra y aire, creado en 1962. Estas instancias están bajo la supervisión del Comando Norte norteamericano, NorthCom, que sirve como el brazo de asistencia militar detrás de la guerra contra las drogas en México y que está ligado a la lucha antinarcótica del Departamento de Estado en otras formas.

Bajo su tutoría y dirección se realizan los entrenamientos de los comandos de élite que incluyen operaciones contra narcotraficantes, combate a terroristas y guerra no convencional. Tienen la consigna de matar al que consideran enemigo. Es sabido que la Marina mexicana ha contado con la asesoría de las áreas de inteligencia norteamericana para sus operativos, algunos de los cuales han sido exitosos, lo que ha causado celos por parte del Ejército y de la SSP federal.

Por ello, con respecto a las advertencias de los dos altos mandos del Pentágono, la pregunta que corre es: ¿La Marina-Armada de México vendría a ser la instancia que le abriría brecha a los ‘marines’ norteamericanos para combatir a “la insurgencia justo en nuestra frontera o cruzándola”, si ese propósito se hace realidad? Lo que sí, respecto de esas advertencias de las Fuerzas Militares de Estados Unidos, el Senado de la República debe entrarle al fondo del asunto.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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