Narcoespionaje a Calderón

PAULINO CÁRDENAS

Por un lado los cárteles de la droga y por otro el Departamento de Estado norteamericano, han estado sumamente interesados en lo que respecta a la vida y milagros de Felipe Calderón desde hace tiempo, lo que no deja de llamar la atención. ¿Por qué y para qué? ¿Casualidad? ¿Coincidencia? No se sabe si a la fecha seguirán insistiendo en lo mismo. WikiLeaks ofrece algunas pistas de ese misterioso alineamiento de espionaje que por esos dos flancos se ha venido dando en contra del mandatario panista.

Por ejemplo, un cable considerado ‘secreto’, enviado por el ex embajador norteamericano Antonio Garza al Departamento de Estado, cuya titularidad estaba estrenando Hillary Clinton –quien había sido nombrada en el cargo el 1 de diciembre de 2008 por el Presidente electo Barack Obama–, daba cuenta de que el mayor Arturo González Rodríguez, miembro del Estado Mayor Presidencial, recibía 100 mil dólares mensuales del cártel de los Beltrán Leyva, para informar sobre las actividades y planes de viaje del presidente Felipe Calderón.

En el mismo documento, fechado el 20 de enero del 2009, precisamente el día de la toma de posesión de Barack Obama como el Presidente número 44 de la Unión Americana, el embajador de Estados Unidos en México manifestaba que su oficina “compartió con el Estado Mayor Presidencial información sobre amenazas contra la vida del presidente Calderón hechas por una organización de narcotraficantes”, sin especificar de cuál se trataba.

Si bien no se sabe a qué información específica tuvo acceso González, o los detalles exactos que pasaba a los cárteles, “se trata de una falla importante en la seguridad” señalaba el cable confidencial del embajador norteamericano. “Es muy probable que proveyó de información acerca de otros departamentos del Ejército (no sólo del EMP) a lo largo de su relación de tres años con los cárteles”. El cable fue redactado con motivo de la detención del mayor ocurrida en los últimos días de 2008, según lo dio a conocer ayer el periódico La Jornada.

El informe señala que si bien el militar “no era parte del primer círculo del Presidente, este caso demuestra que los cárteles fueron capaces de ampliar su red de inteligencia a aquellos encargados de proteger la seguridad personal” del mandatario En marzo de 2007 Calderón admitió: “Sí, hemos recibido muchas amenazas”. A lo largo del sexenio han aparecido cartulinas y mantas, en diferentes estados del país, con amenazas de muerte contra el Presidente y su familia. La última de que se tenga registro fue hecha por La Familia michoacana en diciembre del año pasado.

Poco antes de la información del mayor González al Departamento de Estado que había enviado el embajador Garza, la señora Clinton, el 4 de diciembre de 2008 según el cable clasificado con la clave 09STATE124636, había pedido que su cuerpo diplomático acreditado en México enviara un detallado reporte “que permita a los centros de decisión en Washington conocer y valorar” más de cerca “cómo están afectando la personalidad y la capacidad de gobernar” del mandatario mexicano los acontecimientos en ese momento de reciente impacto: “la guerra del narcotráfico, el colapso económico y las derrotas de su partido en las elecciones intermedias”.

El despacho acusa recibo de un cable de referencia sobre el mismo tema recibido anteriormente y solicita que la respuesta al interrogatorio que se ordena sea enviada con una clave distinta: C-AL9-02352, recuerda la periodista Blanche Petrich en La Jornada de ayer, quien comenta que el interrogatorio parece ser una herramienta de medición sicológica. Sin duda. He aquí algunas preguntas que hacía doña Hillary:

“¿Cómo reacciona el presidente Calderón a puntos de vista distintos de los propios? ¿Le gusta entablar una discusión con personas que no están de acuerdo con él? ¿Prefiere escuchar puntos de vista divergentes, reflexionar un momento y después responder? ¿Se rodea con personas con puntos de vista diversos o prefiere colaboradores obsecuentes (yes men)?”. La señora Clinton quería saber todo de Calderón. Su estilo personal de gobernar, cómo era su verdadera personalidad, qué planes tenía para el resto de su administración y cómo era su relación con el PRI.

La idagatoria abarcaba también a los miembros de su gabinete. En particular le interesaba saber “si el estrés” los estaba afectando en su salud y de qué forma. Quería saber cómo están manejando las tensiones en su trabajo los funcionaios, empezando por el mandatario. En fin, que tanto los capos del crimen organizado que operan en México, como la Casa Blanca, han andado muy interesados en la vida y milagros del presidente Calderón. Ah, y en México el petista michoacano Gerardo Fernández Noroña también anda interesado en la salud del Presidente.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


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