WikiLeaks, tema principal

PAULINO CÁRDENAS

Roberta Jacobson, encargada del Departamento de Estado para América Latina, dijo que el encuentro que se celebrará mañana entre Barack Obama y Felipe Calderón en Washington, estaba planeado desde hace semanas y que no surgió a raíz de la muerte del agente de Inmigración, ni fue a causa de las recientes críticas del mandatario mexicano a la demanda de droga en Estados Unidos.

Sin embargo, nada comentó si ese llamado habría tenido que ver con las filtraciones de WikiLeaks a través de las cuales se supo que su jefa, Hillary Clinton, titular de ese Departamento, ha estado incansablemente interesada en saber, a través de su cuerpo diplomático acreditado en México, de los asuntos privados y públicos de Felipe Calderón y de algunos miembros de su gabinete.

Como aquí lo apuntamos el pasado 22 de febrero (Narcoespionaje a Calderón), las preguntas que formulaba la señora Clinton respecto del comportamiento y trato del mandatario panista con su gabinete y al frente del país, de su relación con sus subalternos, de su estado anímico y de lo que piensa del PRI, entre otros asuntos, son  tópicos que se supone no deberían trascender la barrera de la confidencialidad de Los Pinos.

La serie de preguntas que hacía sobre Calderón estaban encaminadas a descubrir las entrañas de sus ideas y manera personal de gobernar y de conducirse con los que integran el primer círculo de colaboradores, a quienes también, por cierto, la funcionaria, a través de su embajador en México, Carlos Pascual, quería saber de sus cuitas oficiales y privadas.

Incluso en uno de esos cables secretos en el que se refería al combate al crimen organizado, el embajador puso en evidencia al secretario de la Defensa Nacional, el general Guillermo Galván Galván, tocándole también ‘baño’ al titular de la Secretaría de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna. A la instancia que le fue bien en los reportes del diplomático al Departamento de Estado respecto de esa guerra, fue a la Marina-Armada de México. ¿Por qué?

Más que cualquier otro tema que pudiera estar en la agenda no pública del encuentro entre ambos mandatarios a efectuarse mañana al filo del mediodía a puerta cerrada en Washington, este será de primordial importancia ya que preocupa sobremanera a la Casa Blanca que el Presidente mexicano le tenga cancelado el acceso a Los Pinos al embajador Pascual, por haber sido el personero principal –por encargo de su jefa–, de querer andar husmeando en la vida y en el comportamiento público y privado del mandatario panista y por hablar de sus funcionarios en los términos que se refirió a ellos.

Es obvio que ese afán de fisgoneo no sólo incomodó sino que molestó sobremanera al mandatario mexicano, por lo que la influyente funcionaria habría venido en son de disculpa hace unas semanas cuando para el despite se reunió con Patricia Espinosa en Guanajuato, pero que la final, sin estar agendado, le tuvieron que abrir esa misma noche las puertas de la casa presidencial para conversar largo y tendido con Calderón.

El embajador de Estados Unidos acreditado en México estará presente en las reuniones de los dos presidentes en la Casa Blanca, por quien sin duda abogará Hillary Clinton e incluso el propio Barack Obama, ya que la ley del hielo que le impuso en Los Pinos al diplomático en donde ya no es recibido, será parte importante del ese diálogo en Washington, aunque obviamente esto no se ha dicho ni se dirá oficialmente

Para la administración Obama sería sentar un muy mal precedente ante muchos otros gobiernos –que también han sido espiados a través de sus embajadas y cuerpos diplomáticos, según WikiLeaks–, si para contentar a Calderón hicieran rodar la cabeza del embajador Carlos Pascual. Si así sucediera, paradójicamente al diplomático se le pegaría justo en el centro de sus sentimientos personales más que profesionales. Pero si Obama y Hillary logran que el mandatario panista lo perdone y le vuelva a dar acceso a Los Pinos, sería a cambio de algo. ¿De qué?

Hay sin duda otros asuntos importantes en la agenda bilateral como el de la narcoguerra que preocupa tanto a Washington porque teme que incida en la seguridad interior de Estados Unidos, en virtud de que el gobierno de México no ha mostrado capacidad para frenar su avance, no se sabe si por ineficacia o por la corrupción del dinero de las mafias que al parecer ha llegado a niveles insospechados de mandos. Pero el del WikiLeaks y el de Carlos Pascual serán sin duda primordiales.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


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