¿Javier Lozano a Washington?

PAULINO CÁRDENAS

El gobierno de Washington a través de Philip Crowley, portavoz del Departamento de Estado, anunció que Carlos Pascual seguirá siendo embajador de aquel país en México pese a los cables secretos revelados por WikiLeaks en los que el diplomático criticó severamente a altos funcionarios del gabinete de seguridad en algunos comentarios enviados a la titular de esa dependencia, Hillary Clinton, quien también le pidió informes del comportamiento del Presidente mexicano y miembros de su primer círculo de trabajo, lo que molestó al mandatario panista.

El tema de esas revelaciones fue, a querer o no, el que más clavado llevaba Felipe  Calderón a la reunión del pasado jueves que sostuvo con su anfitrión Barack Obama en Washington, en la que de hecho nada hubo que cambiara el status de la relación bilateral estancada desde hace tiempo, y ni asomo de algún rubro que pudiera concretarse entre ambas naciones en lo que resta del sexenio aunque se habla de que, ahora sí, podrían entrar camiones mexicanos de carga a Estados Unidos. Hubo declaraciones más bien para consumo mediático de allá y de acá.

Una fuente citada por el diario The New York Times que estuvo presente en el encuentro entre Obama y Calderón, aseguró que el Presidente mexicano abordó el tema de los cables de WikiLeaks, cuyos comentarios hechos públicos los consideró injustos para su Gobierno, de lo que culpó al embajador Pascual. Al empezar a aparecer a finales de 2010 en el periódico El País los comentarios del diplomático enviados al Departamento de Estado, hubo la orden presidencial de no dejar entrar a Los Pinos al diplomático. Eso preocupó en Washington.

Y eso motivó que Hillary Clinton viajara hace unas semanas a México ex profeso a tratar de limar asperezas con Calderón, pero el motivo de la visita no prosperó. Por ello, de manera sorpresiva, el Presidente mexicano recibió una llamada de Obama en Los Pinos para reunirse a la semana siguiente, el pasado día 3, en la capital norteamericana.

En uno de los cables filtrados el funcionario estadounidense criticó al Ejército Mexicano, debido a que esta institución habría desestimado la información de inteligencia norteamericana sobre la ubicación del narcotraficante Arturo Beltrán Leyva, quien al final fue abatido por la Secretaría de Marina el 16 de diciembre de 2009. Se menoscababa el trabajo del secretario de la Defensa, Guillermo Galván, y se ninguneaba al titular de la SSP federal, Genaro García Luna. Señalaba también que los soldados mexicanos son lentos y tienen aversión al peligro.

Calderón respondió en la reunión con Obama que era injusta dicha hipótesis, cuando han muerto casi 300 en la lucha contra el narcotráfico. Le molestó que se señalara que en México no hay coordinación entre los mandos del gabinete de seguridad. Antes de partir a Washington dijo en una entrevista que donde sí existe descoordinación es entre las agencias de inteligencia norteamericanas.

Incluso el mandatario panista declaró: “Yo no tengo por qué decirle (a Pascual) cuántas veces me reúno con el gabinete de seguridad, no es un asunto de su incumbencia. Pero su ignorancia se traduce en una distorsión de lo que ocurre en México, y genera una afectación y una molestia en nuestro propio equipo”.

Y en virtud de que el gobierno norteamericano insiste en dejar en México a su embajador, sugieren algunos maliciosos que Felipe Calderón debería de designar un representante diplomático en Washington con las características del secretario del Trabajo, Javier Lozano Alarcón. Sería el personaje ideal para traer fintos a los del Departamento de Estado norteamericano y adláteres, ya que sabe de dismulos, es bueno para las bravatas y gusta de entrarle a los fregadazos y subirse al ring con cualquiera.

También, porque es capaz de lograr con su verborrea que autoridades y público en general crea en su palabra, como cuando dio por cierto que una empresa balín como PC Capital –ahora se sabe que el PC quiere decir ‘Puro Cuento’–, podría comprar Mexicana de Aviación, dejando colgados a pilotos, azafatas y personal de tierra, además del público que se ilusionó con el supuesto rescate de esa aerolínea que el funcionario daba por hecho.

Aunque el titular de Comunicaciones y Transportes, Dionisio Pérez Jácome –lo mismo que su antecesor Juan Molinar Horcasitas– no se quedó atrás en cuanto a incompetencia e ineptitud en el caso de Mexicana, dicen los que saben que el titular del Trabajo, por sus inigualables cualidades, podría ser el personaje idóneo para ser embajador de México en Washington. Sería a manera de desquite por lo de Pascual, dicen algunos. No se oye mal la idea. Sólo habría que ver lo que dicen en Los Pinos, en donde volvió a encenderse el horno por el anuncio de que el embajador se queda en México.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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