‘Rápido y Furioso’ golpe bajo

PAULINO CÁRDENAS

Todo un escándalo ha generado la revelación hecha por John Dodson, al confesar en un programa de la televisión norteamericana que él y otros agentes de la Oficina para el Control de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF, por sus siglas en inglés), permitieron deliberadamente que armamento estadounidense llegara a manos de contrabandistas, para luego dizque seguir su huella hasta los capos de la droga, en un operativo denominado “Rápido y Furioso”, del que no tuvo conocimiento el gobierno mexicano.

Con esa confesión queda de manifiesto que los supuestos esfuerzos que el gobierno de Estados Unidos dice que hace en materia de control de tráfico de armas, son sólo para efecto de los discursos oficiales y para darle por su lado al gobierno que encabeza Felipe Calderón, ya que la verdad es que no han logrado detener el flujo de armas que acaba en manos de los capaos de la droga y sus sicarios en territorio mexicano, las cuales pasan por cuatro estados estadounidenses y seis mexicanos a lo largo de los 3 mil 326 kilómetros de frontera.

Ante el tamaño y gravedad de la denuncia, la Cancillería se limitó a enviar un escueto e insulso comunicado en el que señala que México solicitó a Estados Unidos ‘información amplia’ sobre la operación estadounidense “Fast and Furious” que ‘presuntamente’ consistió en permitir deliberadamente el paso de cerca de dos mil armas a territorio mexicano, muchas de ellas AK-47 que utiliza el crimen organizado en México. “Se ha procedido a solicitar información detallada sobre este asunto a las autoridades estadounidenses”, indicó.

Según declaró el agente Dodson –sin duda en decargo de conciencia–, el objetivo inicial era asegurar las armas antes de cruzar la frontera. Sin embargo, acepta, parte de la operación ‘falló y los armamentos llegaron a su destino’. Explicó a la cadena de televisión CBS que durante el desarrollo del operativo, la agencia ‘perdió el rastro de cientos de armas’ que ya han sido ligadas a crímenes, quizá incluyendo el asesinato de un agente de la Patrulla Fronteriza el pasado diciembre y la del agente de Inmigración norteamericana ejecutado en San Luis Potosí, Jaime Zapata.

Muchas de estas armas se han distribuido a lo largo del territorio mexicano especialmente en los estados con mayor índice de violencia. Por lo menos 195 de éstas han sido vinculadas a delitos en el país, según datos del Centro para la Integridad Pública de Estados Unidos. Reportes de la ATF revelan que unas mil 765 armas fueron vendidas a presuntos contrabandistas en un lapso de 15 meses como parte de la investigación, de las cuales 797 fueron recuperadas en ambos lados de la frontera México-EU, incluyendo las 195 que fueron ligadas a crímenes en suelo mexicano.

“Con el número de armas que permitimos contrabandear nunca sabremos cómo mucha gente fue asesinada o asaltada. No hay nada que podamos hacer para recuperar esas armas. Están perdidas”, dijo Dodson, quien aseguró que el objetivo inicial era asegurar las armas antes de cruzar la frontera; sin embargo, dijo, parte de la operación falló y los armamentos llegaron a su destino. La Oficina a la que pertenece aseguró que durante la investigación se tomaron todas las precauciones necesarias para asegurar las armas antes de que cruzaran la frontera con México, y que actualmente la estrategia se encuentra bajo evaluación.

De siempre la política de las autoridades norteamericanas dedicadas a evitar el paso de armas de Estados Unidos ha sido de simulación. Un estudio difundido por The Brookings Institution, un centro de investigación de Washington, reveló que el patrullaje fronterizo que realizan las autoridades norteamericanas es precario, pues “apenas ha interceptado 386 armas y 93 mil 141 cartuchos en los dos últimos años”. Por otra parte, está documentado que alrededor de 2 mil armas pasan cada día de la Unión Americana a territorio mexicano.

David Shirk, director del Instituto Transfronterizo de la Universidad de San Diego, dijo que la incapacidad de las autoridades norteamericanas en la incautación de armas se ve reflejada cuando un agente estadounidense –Jaime Zapata– es asesinado con un arma “comprada” ilegalmente en Estados Unidos, lo cual “ilustra la ironía de nuestra política actual”.

Y luego el gobierno norteamericano se anda quejando, a través de Janet Naopolitano y otros altos funcionarios, de la violencia del crimen organizado que opera en México y que temen que llegue a territorio estadounidense, cuando las armas viene de allá y hasta las dejan pasar de manera deliberada como lo confesó el agente Dodson, a lo que hubo como respuesta un pusilánime comunicado de la Cancillería. Como sea, ese golpe bajo dado al gobierno de México no tuvo ‘mother’ (por sus siglas en inglés).

pcardenascruz@yahoo.com.mx



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