Carlos Pascual, como Poinsett

PAULINO CÁRDENAS

A ojos de muchos mexicanos, el embajador de Estados Unidos en México, Carlos Pascual, se empieza a comportar, seguramente con la anuencia de su jefa Hillary Clinton, como lo hiciera entre 1825 y 1829  el embajador plenipotenciario Joel R. Poinsett, quien traía la misión de negociar la compra de los territorios del norte del país y que al fracasar se fue inmiscuyendo en los asuntos internos de la nación, con la línea de Washington y la complacencia de algunas autoridades mexicanas de aquellos tiempos.

Esto quedó de manifiesto el pasado lunes, cuando el diplomático norteamericano participó dizque como ‘ombudsman’ en las decisiones que habrá de tomar el alcalde priísta de Ciudad Juárez, Héctor Murguía Lardizábal, para gestionar los apoyos necesarios con miras a lograr la recuperación del ‘tejido social’ juarense deteriorado por la guerra que han venido sosteniendo las fuerzas gubernamentales armadas con los sicarios de las mafias criminales que se han apoderado de esa entidad fronteriza.

Esto, a pesar de los cientos de militares y policías federales y estatales destacados desde hace al menos tres años en ese lugar, que no han podido hacer disminuir la ola de violencia y muerte. Según publicó El Paso Times, el diplomático propuso al alcalde traer a Ciudad Juárez a agentes del ICE, la Agencia de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos a la que perteneció Jaime Zapata recientemete ejecutado en San Luis Potosí por un supuesto grupo de sicarios.

El edil, importándole un bledo que eso sea violatorio de nuestra soberanía, le dio la virtual ‘bienvenida’ a la posible presencia de agentes norteamericanos en esa demarcación. En entrevista con ese diario texano (www.elpasotimes.com), Karen Villareal, vocera del edil juarense, dijo que la propuesta aún no ha sido detallada y no ha sido proyectada de manera formal.

Sin embargo dijo que la presencia del diplomático en Juárez se dio para “medir el ánimo del edil”. Por su parte Murguía señaló que “para poner fin a la ola criminal, es necesario obtener la ayuda de cualquier organización o país que esté dispuesto a hacerlo. Mi administración está abierta a cooperar “, manifestó el alcalde el lunes. Agregó: “Mi postura es que en Juárez se agradecería la ayuda de cualquier institución, ya sea mexicana o extranjera”.

Su justificación fue que ante el hecho que los delincuentes que viven en El Paso, Texas, y cruzan a Ciudad Juárez para realizar actos delictivos, “tenemos que colaborar con las autoridades de Estados Unidos”, lo que pone de manifiesto que el alcalde prefiere voltear a mirar a las agencias extranjeras lo que desembocaría a atraer fuerzas armadas extranjeras, para detener el avance del flagelo de las mafias en aquella ciudad fronteriza, valiéndole sorbete la soberanía que, por lo que se ve, para él no es un tema importante del sistema constitucional de México.

Según la vocera del edil, éste se interesó por saber qué recursos pueden obtenerse para Juárez de la Iniciativa Mérida, programa de ayuda norteamericana a México que en la práctica ha sido el pretexto para tener injerencia norteamericana en asuntos que sólo debe ser competencia de los mexicanos. Dijo Murguía que el delegado en México de la jefa de la diplomacia norteamericana le ofreció su apoyo para la recuperación de la paz y la tranquilidad en la ciudad, ‘ayuda que siempre será bienvenida’.

El embajador resaltó la colaboración estadounidense para que México tenga un “verdadero estado de derecho”. Con esto quedó claro que las gestiones que hizo Felipe Calderón hace más de un año de ir más de una vez a esa entidad fronteriza calificada como la más peligrosa del mundo, para aminorar el clima de violencia del narco y el crimen organizado implementando los Operativos Conjuntos Chihuahua, no sirvieron para nada y que el estado de derecho no se ha cumplido en Juárez.

El Senado de la República algo debería de hacer, y pronto, antes de que la Guardia Nacional norteamericana o soldados y marines si es necesario, vengan a combatir a las mafias armadas a nuestro territorio, como lo sugirió Janet Napoiltano, jefa de Seguridad Interior de los Estados Unidos, todo lo cual estaría avalado obviamente por la secretaria de Estado norteamericano, la señora Clinton, léase el presidente Barack Obama.

Ojalá que los senadores no piensen como algunos mexicanos que quisieran ver a México convertido en una estrella más de la Unión Americana.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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