Planes secretos, ¿vinculados?

PAULINO CÁRDENAS

Corre la versión de que entre el plan encubierto “Rápido y Furioso” de dejar pasar deliberadamente armas para que fueran adquiridas por las mafias del crimen organizado a México y seguirles el rastro en nuestro territorio, dar con los escondites de los narcos y detenerlos, junto con el operartivo de los aviones no tripulados norteamericanos que transitan en espacio aéreo mexicano con la anuencia del Ejecutivo pero sin que haya sido consultada la medida en el Senado de la República como lo marca la Constitución, tienen una estrecha relación.

Se presume que ambos planes son vinculatorios como parte de una estrategia global acordada de tiempo atrás en secreto por los gobiernos de Washington y Los Pinos, por el apuro de los Estados Unidos de que la violencia del crimen organizado –que sigue avanzando en México y que el gobierno que encabeza Felipe Calderón no ha podido detener–, cruce la frontera y se empiecen a ver en territorio norteamericano las masacres, ejecuciones o hechos de sangre que se han estado dando en muchos estados de la República desde hace cuatro años y cuyo saldo ya anda rozando los 36 mil muertos.

El plan de dejar pasar a propósito armas estadounidenses a México para seguirles el rastro y dar con las guaridas de los narcotraficantes en nuestro territorio supuestamente con agentes estadounidenses encubiertos, y paralelamente con aviones no tripulados manejados desde el Pentágono vigilar desde el aire las rutas de los capos y sicarios del crimen organizado para supuestamente atraparlos de este lado, es un escenario nada descabellado.

Por supuesto esta versión habrá de ser rechazada por las autoridades de ambos países si por ahora alguna voz lo saca a la luz pública y lo pone en la mesa de las discusiones, ya que si la especie se confirma, vendría a complicar aún más el clima de escándalo que están cobrando las revelaciones de dejar meter armas y de dejar volar aviones no tripulados en territorio aéreo mexicano, lo que se equipara a una flagrante violación de nuestra soberanía.

Máxime si, como la misma versión señala, Carlos Pascual hubiese estado empujando de manera soterrada con autoridades mexicanas, durante el tiempo que fungió en México como embajador, la aceptación de ese plan integral de lucha contra el narcotráfico, como también se viene escuchando, por lo que incluso el diplomático regresaría a su país como héroe y ocuparía un cargo relevante, superior en rango al que tuvo aquí.

Tanto el plan encubierto “Rápido y Furioso” que delató el agente John Dodson, de la Oficina de Control del Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego, la ATF, como el otro relacionado con los aviones norteamericanos no tripulados que salió a la luz pública hace unos días, parecieran no tener nada que ver uno con otro.

Sin embargo, pudieran estar formado parte de un mismo plan integral propuesto por Washington al presidente Calderón, para apoyar a las fuerzas gubernamentales armadas mexicanas en su lucha contra el narcotráfico. Las incursiones al espacio aéreo mexicano de los aviones supuestamente manejados a control remoto desde el Pentágono, fueron evidentemente aprobados por México como lo reconocieron funcionarios mexicanos, pero el acuerdo se mantuvo en secreto hasta que vino el primer escándalo seguido del otro.

El caso del operativo ‘Fast and Furious’ del que ahora resulta que nadie sabe nada, tuvo al menos un antecedente que se denominó “Wide Receiver” (Receptor abierto), operado desde Tucson, Arizona, en 2008. Ambos operativos de dejar pasar deliberadamente armas de Estados Unios a México para dizque seguirles la pista y dar con los escondites de los narcos y criminales, pertenecen al Proyecto Gunrunner (Traficante de armas).

Como se sabe, el escándalo de ese trasiego deliberado de armas comenzó desde que el agente de la Oficina de Control del Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego, John Dodson, abrió la cloaca del contrabando de armas gringas a México del cual tuvieron conocimiento diversas dependencias contra el crimen organizado en Estados Unidos, según lo reveló la cadena de televisión CBS News. México, había dicho el procurador norteamericano Eric Holder, estaba enterado, aunque aquí eso se trató de negar.

Luego surgió el asunto de los aviones norteamericanos no tripulados que han estado volando en cielo mexicano con la complacencia del Ejecutivo, pero sin el conocimiento del Senado de la República, lo que ha provocado un encuentro entre ambos Poderes que no tiene para cuando acabar. Lo que parece no tener duda es que ambos planes encubiertos y acordados en ‘lo oscurito’, están vinculados uno con otro. No tardaría en saberse. Si así sucede, a ver entonces qué otras declaraciones y aclaraciones surgen de un  lado y del otro.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


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