Ahora el molesto es Obama

PAULINO CÁRDENAS

Así como el Presidente mexicano quedó mal parado en Washington por estallar contra el ex embajador Carlos Pascual por los cables confidenciales enviados al Departamento de Estado que luego se hicieron públicos a través de WikiLeaks, y por haberle ido a pedir a Barack Obama la renuncia del diplomático quien desde hace tiempo ya no entra a Los Pinos, ahora el mandatario norteamericano, evidentemente molesto, en correspondencia declaró que en México “los cárteles de la droga se han fortalecido” y que el presidente Calderón “tiene cierta frustración” por ello. Al parecer empieza una nueva etapa, ahora de guerra verbal.

Para algunos esa declaración contra los esfuerzos de su homólogo mexicano no resulta equitativa, porque no reconoce que gran parte del problema de la amenaza y avance de los capos de la droga que siguen dominando diversas plazas a base de sangre y fuego, obedece a que ni él ni su gobierno de deciden proponer a su Congreso un proyecto de reforma a la vetusta Ley de Armas de Fuego –y la posesión de ellas que ha causado muchos crímenes en ese país–, las cuales en la Unión Americana se venden a granel como si fueran palomitas de maíz, muchas de las cuales acaban en manos de las mafias.

No contentos con ello, se planeó el operativo Rápido y Furioso a través del cual se dejarían pasar deliberadamente poderosas armas a México, dizque para seguirles la huella y llegar hasta las guaridas de los capos y detenerlos. Según Obama no estaba enterado de eso. Ni tampoco su procurador federal Eric Holder, según lo declaró en sendas entrevistas a las cadenas de televisión CNN y Univisión. Luego entonces, seguramente tampoco se habría enterado del caso de  los aviones no tripulados que desde hace tiempo surcan territorio aéreo mexicano para supuestamente vigilar desde el aire a los capos y sus sicarios, actos ambos violatorios de la soberanía mexicana.

No obstante, para otros tiene razón cuando apunta que “los cárteles de la droga se han fortalecido” y que por ello el presidente Calderón “tiene cierta frustración”. Aunque hubiera sido más propio decir que los frustrados son los mexicanos, que no la ven llegar con la cruenta narcoguerra que ha sido prioridad y obsesión del mandatario panista en lo que va del sexenio, por lo que han quedado al garete y en el olvido otros importates rubros y que, como van las cosas, su solución quedará para el que venga. Pero ese es otro tema.

Acá mucha gente se viene preguntando: ¿Qué pasaría si fuera al revés, que aviones militares nuestros no tripulados –porque en Querétaro se construyen algunos– surcaran por cielos americanos como Juan por su casa? ¿O que por arreglos en ‘lo oscurito’ se dejaran pasar armas nuestras a territorio norteamericano dizque para seguirle la pista a los mafiosos de aquel lado que también los hay y muchos? ¿Lo permitiría el gobierno de Washington, su Congreso, sus connacionales?

Nadie ha creído que, de esos dos planes dizque ultrasecretos, el mandatario de la nación más poderosa del mundo y con la más alta tecnología armamentista y decenas de instancias de espionaje y contraespionaje según la serie “24”, nada sabía. “No manches” dirían los jóvenes. Ciertamente, los hechos que hay en medio son otros. Uno es que a los que encagaron operar ambos planes encubiertos, por angas o mangas no les salieron las cosas como las tenían planeadas., pero eso no se va a aceptar públicamente. Se supo porque hubo confesiones y filtraciones al estilo WikiLeaks.

En realidad el caso Pascual es lo que tiene molesto a Obama. En las entrevistas con CNN y Univisión aceptó que hubo problemas (entre el diplomático y Calderón), pero dijo que, en términos generales, la relación entre Washington y Los Pinos “es muy fuerte”, aunque afirmó que se mantendrá la cooperación bilateral. Es evidente que ahora el enojado con Calderón es él porque el diplomático se vio obligado a dimitir sólo por cumplir con los encargos que le hizo su jefa Hillary Clinton, secretaria de Estado norteamericano. Aunque se dice que seguirá en México hasta que nombren a su sucesor.

Como sea, al margen de todo ese ‘affaire’ que no tiene precedente, muchos en México están de acuerdo en lo que dijo Obama de que “los cárteles de la droga se han fortalecido” y que por ello el presidente Calderón “tiene cierta frustración”. Pero obviamente que esa frustración debe hacerse extensiva a todos los mexicanos que ven que esa guerra contra el narco y las mafias no da resultado, y sí en cambio se han descuidado otros graves problemas por esa obsesión.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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