EU: Injerencia soslayada

PAULINO CÁRDENAS

Un tercer declarante sobre el tema de Rápido y Furioso, Darren Gil, ex director de la representación en México de la Agencia para el Control del Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego, la ATF, dijo a la cadena de televisión norteamericana CBS que el plan encubierto para dejar pasar armas deliberadamente con el propósito de rastrear su camino y dar en México con los nidos de capos y sicarios, fue aprobado desde los más altos niveles en Washington de donde provino la orden de que ni el gobierno mexicano ni sus instancias del gabinete de seguridad debían ser enterados de los preparativos de ese operativo. Resulta obvio que la razón era el factor desconfianza.

Pero lo más grave es que ese operativo tenía, desde su planeación, una enorme carga injerencista en territorio nuestro, violatorio de nuestra soberanía, palabra que tanto molesta a los vendepatrias de este lado y a los lambiscones del gobierno. Si ese operativo hubiese sido al revés, es decir, si México hubiera echado a andar un plan similar sin avisarle a la Casa Blanca, evidentemente se habría armado la grande y nuestro país estuviera al borde de una guerra contra las fuerzas armadas norteamericanas.

¿Por qué la administración Obama y su Departamento de Justicia, que evidentemente sabían del plan encubierto, no quisieron que estuviera enterado el gobierno de México de ese operativo? ¿De qué se ha tratado todo este asunto? Si es verdad lo que afirmó Gil, ¿por qué entonces el presidente Calderón no hizo ningún reclamo a la altura de esa violatoria injerencia al gobierno de Washington y no con inocuas e insulsas notitas diplomáticas? ¿Por qué se ha soslayado esa intromisión gringa con tanta sumisión?

Por razones que aún se ignoran pero que el pueblo mexicano debería saber, el mandatario panista ha preferido esquivar el asunto y no encarar de frente a la Casa Blanca. ¿Por qué? ¿Es por miedo? ¿Por intereses que hay en medio? ¿En esto tuvo algo que ver el ex embajador Carlos Pascual?

Se afirma que en 2008 hubo otro operativo similar que precedió a Rápido y Furioso llamado Wide Receiver (Receptor abierto), el cual habría sido operado desde Tucson, Arizona. Ambos estaban evidentemente conectados al Proyecto Gunrunner (Traficante de armas) aprobado por el Departamento de Justicia norteamericano. Incluso el senador republicano Charles Grassley, el de mayor rango en el Comité Judicial de la Cámara Alta, está exigiendo que el gobierno noteamericano rinda un informe sobre los planes de estar dejando pasar armas de grueso calibre a México.

Las declaraciones hechas a la CBS, primero por John Dodson, luego por René Jaquez y ahora por Darren Gil, todos pertenecientes a la Agencia para el Control del Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego, dan la impresión que el gobierno mexicano ‘estaba en la luna’ sobre esos planes de meter armas a México, cuando la labor de esa instancia es por ley la de impedir el paso de armamento a territorio nuestro.

Desde que estaba al frente de la representación de la ATF en nuestro país, en la misma sede que ocupa la embajada norteamericana en Paseo de la Reforma, Gil había advertido a su mando superior en Washington que “los mexicanos se pondrán rabiosos cuando se enteren de esto”, según dijo a la cadena de televisión norteamericana. En sus declaraciones a la CBS dejó en claro que el plan fue aprobado desde los más altos niveles en Washington. Pero lo más grave es que, según lo declaró, también hubo la orden de que el gobierno de Felipe Calderón no se enterara.

Si en verdad fue así, esa sola declaración de Gil amerita una severa respuesta al gobierno de Barack Obama y una aclaración de los porqués de esa atribución. Y no sólo diplomática en donde durante cuatro años se ha visto una indolente tibieza y una inaudita lentitud de respuestas por parte de la Cancillería. ¿Quién habrá de explicarle a los mexicanos esa decisión tomada unilateralmente por las autoridades de Estados Unidos ahora sí que por sus pistolas? ¿Tiene un fondo de verdad la confesión de Darren Gil? ¿Si es así, por qué el gobierno de México se ha quedado callado? ¿Por entreguismo?

Hay cosas muy extrañas que los mexicanos deberían ir sabiendo de una buena vez. Si fue como lo afirma el ex director  de la oficina en México de la ATF, el asunto se torna muy grave. El Congreso tiene la palabra. Específicamente el Senado de la República.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


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