Acorralan a doña Hillary

PAULINO CÁRDENAS

Una Comisión senatorial le está exigiendo a la secretaria de Estado norteamericano, Hillary Clinton, que explique pormenorizadamente qué hubo detrás del operativo Rápido y Furioso, invasivo y violatorio de nuestra soberanía, el cual se habría gestado en Washington y afinado sigilosamente en México, con la aparente participación del ex embajador Carlos Pascual en la sede diplomática de aquel país aquí, sin que hayan sido enterados el Congreso norteamericano ni el presidente Barack Obama, ni el Congreso mexicano ni el mandatario panista Felipe Calderón, lo que parece inverosímil.

El caso podría incluso motivar la renuncia de la influyente funcionaria antes de lo previsto por ella misma, quien ha se ha venido encargando de pregonar que dejará el cargo una vez que finalice el período regular de cuatro años de su jefe el mandatario estadounidense, a quien de paso estaría por tronarle el cohete en las manos de ese escándalo que incluye el paso franco al espacio aéreo mexicano con aviones norteamericanos teledirigidos no tripulados, supuestamente como parte del mismo plan de perseguir sicarios y capos mexicanos en territorio nuestro.

Obama dijo hace unos días que no estaba enterado de Rápido y Furioso, ‘y si yo no fui enterado, estimo que tampoco lo fue el gobierno de México’, lo que nadie le cree. ¿Cómo es posible que el mandatario de la nación más poderosa de Occidente, con todos los adelantos tecnológicos de sus agencias de inteligencia a su alcance no lo hayan enterado? Si de veras fuera así, entonces pobres norteamericanos. Pero esa versión nadie la cree. Suena más a subterfugio.

Incluso entre los republicanos se empieza a señalar que ese delicado tema de Rápido y Furioso, y de los aviones no tripulados, planes atentatorios ambos contra la soberanía del socio comercial y país amigo que es México, podría acabar siendo el Waterloo del mandatario estadounidense en sus aspiraciones de continuar por otros cuatro años en el cargo. Esos planes, según ha trascendido, se habrían gestado en Washington y afinado sigilosamente en México, con la aparente participación del ex embajador Carlos Pascual.

Por ello la exigencia del senador republicano por Iowa, Charles Grassley, desde principios de marzo demandó que se iniciara una investigación especial sobre Rápido y Furioso para saber el alcance de ese operativo, sus antedcedentes y quiénes sabían y habrían callado los promenores de ese plan intrumentado por la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego, la ATF, que permitió que alrededor de 2 mil armas de alto poder fueran adquiridas por supuestos traficantes en México como parte del programa ‘Gunrunner’ (Tráfico de Armas), y el del paso franco de los aviones no tripulados al espacio aéreo mexicano, lo que ha resultado atentatorio contra la soberanía de nuestro país.

Paralelamente, se echó a andar otro plan, el de permitir que vuelos no tripulados manejados a control remoto desde el Pentágono, para que hicieran rondas de vigilancia áreas con el mismo fin de rastrearle el paso a los traficantes de armas y miembros de las mafias del crimen organizado como los ‘polleros’ y las dedicadas a actividades como la trata de personas y la extorsión, violación y muerte de indocumentados.

Según un mapeo elaborado por la Procuraduría General de la República, las armas del operativo Rápido y Furioso siguieron las mismas rutas que utilizan los cárteles del Pacífico o Sinaloa, Tijuana, Juárez, del Golfo y Zetas para el trasiego de drogas. Estas mismas rutas, son las establecidas por autoridades mexicanas y de Estados Unidos como los corredores del tráfico de armas de ese país a nuestro territorio y hacia centro y Sudamérica, rutas a las que le han denominado “el río de hierro”. Se infiere que esas mismas rutas habrían estado siendo vigiladas desde el aire con los aviones norteamericanos no tripulados.

En ese mapeo se señalan  las entidades en nuestro país donde se incautaron armas, que aparentemente pertenecían al operativo Rápido y Furioso, y acusa que éstas llegaron a territorios que dominan los cárteles del Pacífico que lidera Joaquín Guzmán Loera El Chapo; Tijuana, comandado por los Arellano Félix; Juárez, bajo el mando de Vicente Carrillo Fuentes alias El Viceroy; el Golfo bajo el liderazgo de Mario Cárdenas Guillén, y Los Zetas, bajo la dirección de Heriberto Lazcano alias El Lazca. ¿Luego entonces?

Una nota de The New York Times corroboró hace poco en primera plana muchas de las sospechas y temores en México sobre la penetración militar del Pentágono en México para recabar inteligencia antinarco. Lo que aporta esta nota es que este acuerdo secreto se habría refrendado durante la última reunión de Obama y Calderón del pasado 3 de marzo en Washington. Y las exigencias formales en el Congreso a Hillary Clinton empezaron el día siguiente, el 4 de marzo. Resulta evidente que el asunto allá está por tronar. ¿Y aquí?

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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