¿Más cambios en Seguridad?

PAULINO CÁRDENAS

Desde el pasado 8 de marzo, cuando en Estados Unidos se hizo un reconocimiento a su valor por parte de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, teniendo como testigo a la primera dama norteamericana Michelle Obama, ya estaba sellado el destino de Marisela Morales Ibáñez para convertirse en la primera Fiscal de Hierro en la historia de la PGR. Su principal reto será luchar contra la impunidad. Al parecer ese cambio sería el primero de varios que se darían en el gabinete de Seguridad y Justicia.

En Washington fuentes relacionadas al sistema de Seguridad Interior del vecino país han estado insistiendo de manera soterrada en que los relevos debieran alcanzar también instancias de las secretarías de la Defensa, Marina y de Seguridad Pública federal, para acabar con la descoordinación que ha prevalecido en esas dependencias, y para investigar las colusiones que existen entre los diferentes niveles de mando civiles y militares con el crimen organizado y castigar a quienes estén involucrados por lo que no se avanza en esa lucha.

Al combate a las mafias se le han inyectado miles de millones de pesos desde que comenzó el sexenio, obteniendo hasta ahora magros resultados por la corrupción e impunidad imperante en esa lucha donde el poder económico y de armamento que poseen los capos –cuyos ejércitos están entre las diez fuerzas militares más poderosas del mundo según dijeron expertos– se ha impuesto, por lo que las fuerzas gubernamentales armadas no han podido detener su avance en más de cuatro años de lucha.

En la Casa Blanca hay una honda preocupación porque el poderío de los cárteles de la droga y su desbordante furia traspase la frontera y se empiecen a dar en territorio norteamericano escenas cruentas y salvajes como las que se ven diariamente en México, cuyas matanzas ya alcanzan la cifra de los 38 mil muertos, un número escalofriante que ha puesto al país en boca de todos, obviamente en términos negativos, fuera de nuestras fronteras.

La sola declaración que hizo hace unos días el presidente Obama de que los cárteles en México se han fortalecido lo que ha provocado una seria frustración en su homólogo mexicano Felipe Calderón, es botón de muestra de la enorme preocupación que hay en Washington sobre una lucha que no se ha podido contener, aunque existe –y en la Casa Blanca lo saben–, una enorme corresponsabilidad que no ha cristalizado cabalmente por la parte americana.

El 4 de agosto de 2008 el entonces procurador federal Eduardo Medina Mora nombró a Marisela Morales al frente de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada, SIEDO, a quien por su fama de mano dura le encomendó ir tras los mandos corruptos de esa corporación que estuvieran vinculados al narcotráfico o al crimen organizado en lo que se llamó ‘Operación Limpieza’.

Hacia dentro, si las indicaciones van por ahí, en las instancias que dependen de la PGR no tardarían en empezar a destaparse asuntos que podrían corresponder a una suerte de segunda etapa de esta ‘limpieza’ que se quedó inconclusa.

A los tres meses de su llegada al cargo la funcionaria ejerció acción penal nada menos que contra su antecesor Noé Ramírez Mandujano y varios colaboradores de éste, acusados de presuntos vínculos con integrantes del cártel de los Beltrán Leyva. El ex titular de la SIEDO había sucedido a José Luis Santiago Vasconcelos quien el 4 de noviembre de 2008 pereció en el misterioso avionazo del LearJet donde murió también el entonces secretario de Gobernación Juan Camilo Mouriño.

La funcionaria trae sin duda muchas encomiendas. Sólo habrá que ver cómo será el trato de ella al frente de la PGR con el secretario de Seguridad Pública federal Genaro García Luna, ya que éste, ni con Arturo Chávez Chávez ni con Eduardo Medina Mora, tuvo una buena relación. Además de tener derecho de picaporte en Los Pinos, el titular de la SSP tiene un fuerte ascendiente con el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, Felipe Calderón, quien el pasado jueves le aceptó la renuncia al hoy ex procurador.

Sólo que Marisela Morales, además de haber sido propuesta por el Presidente de la República, trae nada menos que el visto bueno del poder ejecutor del mando supremo del vecino país del norte encarnado en Hillary Clinton y el aval de Michelle Obama, esposa del presidente de los Estados Unidos. Habrá que ver pues a qué llega a la PGR. Porque ‘dama de la caridad’ no es. De los más reciente, además de la ‘Operación Limpieza’ tiene en su haber el ‘Michoacanazo’.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


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