Pactar o no con capos

PAULINO CÁRDENAS

El fracaso del gobierno federal ante la guerra contra las mafias del narco y del crimen organizado está llevando a que miembros de la sociedad planteen la posibilidad de un pacto con los criminales, antes de que sea demasiado tarde. Uno de esos planteamientos lo hizo el poeta y escritor Javier Sicilia, a cuyo hijo victimaron en Cuernavaca hace unos días junto con otros jóvenes. El también periodista hizo un llamado a las autoridades a hacer un pacto con el crimen organizado para frenar la violencia que, dijo, sólo está generando muerte y angustia en todo el país.

Es un hecho que en esa cruenta guerra contra el narcotráfico y el crimen organizado es la sociedad la que ha quedado en medio de la ineficiencia gubernamental y de la desalmada actuación de los sicarios que no respetan códigos para con gente inocente. Esto se ve reflejado en el escandaloso número de muertos que día con día sigue aumentando, peor que si se tratara de las guerras formales donde utilizan misiles que se están dando en diversas partes del mundo.

Los muertos ya alcanzan la cifra de más de 38 mil en lo que va del sexenio, muchos de ellos inocentes que caen bajo el ‘fuego cruzado’ y que pasan a formar parte de la infame lista de los ‘daños colaterales’ cuyas muertes quedan en la total impunidad. ¿De cuántos muertos se estará hablando al final del ‘sexenio de la narcoguerra’? Y lo peor: ¿Cuál será la herencia de país que dejará Calderón a su sucesor?

La sociedad quisiera saber desde ahora si quien llegue a Los Pinos –muchos ven al priísta Enrique Peña Nieto como tal– cuál será su posición con respecto a la lucha contra el narcotráfico. ¿Pactaría con los narcotraficantes o seguiría con esa cruenta, interminable y para muchos absurda guerra?

El encargado de la estrategia de inteligencia de la DEA, Tony Placido, declaró en junio del año pasado a un grupo de reporteros mexicanos que en Estados Unidos hay preocupación por la posibilidad de que el relevo de Calderón opte por no dar continuidad a la estrategia de combate al narcotráfico con la participación del Ejército. Pero, ¿qué hacer ante tanta ineficacia y tantas muertes provocadas sin duda por la corrupción e impunidad que prevalece en medio de esa guerra? Es lo que la gente, el pueblo, la ciudadanía, los mexicanos todos, se preguntan.

Ha trascendido en los corrillos castrenses y de los mandos policiacos federales, que  las mafias no quitan el dedo del renglón de pretender un acuerdo con quienes los combaten –el gobierno pues–, para lograr una especie de pacto para que cese la violencia y la criminalidad y disminuyan los enfrentamientos de los comandos al servicio del narco, que combaten contra el Ejército, la Marina y la Policía Federal.

En julio de 2009, Servando Gómez Martínez alias ‘La Tuta’, a quien el gobierno federal identificaba como uno de los mandos operativos de la organización criminal de ‘La Familia Michoacana’, había pedido hacer un pacto con el gobierno de Felipe Calderón durante un enlace telefónico con el programa ‘Voz y Solución’ de una televisora local michoacana con el conductor Marcos Knapp. En diciembre del año pasado, el cártel de ‘La Familia Michoacana’ emitió un comunicado en el que le volvía a pedir al gobierno federal un pacto y una tregua en los enfrentamientos que se llevan a cabo en aquel estado.

La respuesta del gobierno ha sido la misma: un rotundo ‘no’ a esa propuesta del crimen organizado, porque arguye que si las autoridades quieren fragmentar y eliminar a los cárteles de la droga, por ningún motivo deben hacer concesiones con los capos. Menos pactar con ellos.

Aunque en su libro ‘Los Señores del Narco’, Anabel Hernández escribe que un ‘general X’ –que resultó ser el general retirado Mario Arturo Acosta Chaparro–, fue comisionado a principios del sexenio por el gobierno de Felipe Calderón para que se acercara con los principales líderes de las mafias y buscara un acuerdo para que disminuyeran los enfrentamientos que estaba dando mala imagen al país.

Y hace no mucho el priísta y ex gobernador de Nuevo León, Sócrates Rizzo, señaló que cuando gobernó el PRI a nivel federal, la seguridad y la paz social de entonces se debió a la gran negociación que estableció acuerdos básicos con los capos de la droga y el crimen organizado, pero que éstos se rompieron con el cambio de partido en el poder.

Como sea, el tema en torno a pactar o no pactar acuerdos con las mafias del narcotráfico y del crimen organizado por parte del gobierno, vuelve a cobrar vida y será nuevamente tema de discusión.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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