¿Juicio político a Ruiz?

PAULINO CÁRDENAS

Aunque el nuevo gobernador de Oaxaca, Gabino Cué Monteagudo al asumir el cargo aseguró que se haría una auditoría minuciosa de los presupuestos que manejó su antecesor Ulises Ruiz pero pero sin llegar a una persecución política o una cacería de brujas, Perla Woorlich, titular de la Contraloría y Transperencia de la nueva administración señaló que en las primeras 17 auditorías hechas al gobierno anterior se detectaron irregularidades que alcanzan 1,735 millones de pesos. “Apenas estamos (tomando) el hilo de la madeja”, señaló.

Señaló la auditora que este presunto desvío de recursos ya fue notificado a las diversas dependencias involucradas, las que tendrán 15 días para responder a las observaciones planteadas por la contraloría del estado. Sobre el manejo de las finanzas públicas durante el gobierno del priísta Ulises Ruiz Ortíz, quien terminó su gestión a penas el 30 de noviembre de 2010, dijo: “Yo creo que habrá muchos procesos administrativos para deslindar responsabilidades, y también penales”.

Las investigaciones sobre las finanzas están en curso indicó el pasado miércoles en entrevista con la conductora Carmen Aristegui de MVS radio y televisión, pero dijo que se han detectado anomalías en la aplicación de recursos de varios programas, uno de ellos el del Seguro Popular, donde se han encontrado irregularidades “por miles de millones de pesos”. Dijo que estaban bajo investigación varias cuentas bancarias en las que se presume traspasaban recursos cuyo origen y destino también se indaga.

También hizo mención de posibles irregularidades en la construcción de infraestructura en el Auditorio Guelaguetza, que podría implicar el desvío de millones de pesos. Explicó que en unos tres meses se podrían tener resultados concretos. Comentó que tras la realización de 17 auditorías se detectaron irregularidades financieras por mil 735 millones de pesos durante la administración de Ulises Ruiz. No ha habido respuesta del ex mandatario ni tampoco el nuevo gobernador ha abundado en las delclaraciones de la auditora.

De acuerdo a anteriores reportes de la Contraloría y Transparencia Gubernamental del gobierno estatal, estas inconsistencias van desde incumplimientos a los lineamientos normativos, traspasos indebidos, deficiencia en la integración de expedientes, gastos indebidos, falta de documentación comprobatoria, e incumplimiento en los procesos de adjudicación de obra, entre otros. Las inconsistencias corresponden sólo al último ejercicio legal de la administración del ex mandatario priísta, por lo que no se descarta que esta cifra pueda elevarse al auditar los años anteriores.

En febrero pasado la revista Proceso señalaba en un reportaje sobre la administración del gobernador saliente Ulises Ruiz, que desvíos de recursos públicos, elefantes blancos a costos multimillonarios, fraudes, cobros indebidos y contratos en favor de sus parientes son parte de la “herencia” que dejó el ex mandatario de Oaxaca. En 99% de las oficinas gubernamentales hay huellas de saqueo y corrupción, señalaba la publicación y agregaba que mientras Ruiz –que puede ser llevado a juicio político– se divierte en un partido de futbol americano, el gobierno entrante califica de “chiquero” el lodazal que encontró. Y lanzó la típica promesa:  poner orden.

De acuerdo con una investigación de la Secretaría de la Contraloría de Oaxaca, en 99 por ciento de las dependencias de la administración estatal se han detectado irregularidades, particularmente en las áreas de recursos materiales y financieros donde se acreditan desvíos que podrían llegar a 3 mil millones de pesos, sin contar los 15 mil millones de pesos de los “elefantes blancos” que son las ciudades Administrativa y Judicial.

La investigación, a la que tuvo acceso el semanario, resalta que las irregularidades –desvío de recursos, fraudes, robo o alteración de documentos, cobros y pagos indebidos y contratos con sobreprecios– podrían ser causal de juicio político contra el ex gobernador Ruiz Ortíz. Por su parte el gobernador de la coalición PAN-PRD-PT-Convergencia, Gabino Cué, expresó que, ciertamente, lo que encontró fue “un verdadero chiquero” y reconoció que si bien esperaba encontrar una casa “desordenada y sucia”, lo que halló en la revisión de la administración del saliente mandatario priista Ulises Ruiz Ortiz ‘fue una corrupción monumental’.

No obstante todo esto, hasta hace poco el nuevo gobernador aliancista no había tomado bien a bien las riendas de su estado, debido a los ancestrales conflictos e intereses políticos y económicos que privan en la entidad, a pesar de haber ganado contundentemente la elección del domingo 4 de julio del año pasado, con la ayuda no sólo de los cuatro partidos que se unieron en alianza para apoyarlo, sino incluso por la ayuda franca y abierta que tuvo del propio Ejecutivo Federal.

Sólo habría que recordar lo sucedido a mediados del pasado mes de febrero, en la primera visita del presidente Felipe Calderón a Oaxaca ya gobernada por el aliancista Cué, quien al no poder todavía asumir el control del estado, no pudo lograr el más elemental acuerdo con los dirigentes y profesores de la sección 22 del magisterio nacional, quienes destaron la violencia como sucedió incluso en los peores tiempos de su antecesor, el hoy satanizado ex mandatario oaxaqueño.

A cuatro meses de haber asumido el cargo, más preciera que el resultado de las auditorías que le están realizando la gestión de su antecesor es un apuro del centro –de Los Pinos pues– que del propio Cué, para que los presuntos malos manejos de Ruiz, si se comprueban, sean utilizados contra el PRI en las campañas con miras a los comicios que se avecinan en julio próximo, y sobre todo para ‘la madre de todas las elecciones’ del 2012 en donde precisamente el partido tricolor al que pertenece el ex gobernador, es el más adelantado para ganar con sus respectivos candidatos, primero en el estado de México este año y después la Presidencia el venidero.

pcardernascruz@yahoo.com.mx

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