Otra vez a rendir cuentas

PAULINO CÁRDENAS

Será una especie de rendición de cuentas a las autoridades americanas o un parte de guerra como reza el argot castrense, el motivo del viaje al que irán los funcionarios mexicanos del gabinete de seguridad el próximo viernes a Washington, ya que en los casi cuatro años y medio que lleva la actual administración de combate contra los capos de la droga y del crimen organizado, además de ser una guerra de nunca acabar y que el gobierno la está perdiendo, la principal preocupación del gobierno del vecino país es que la violencia, el baño de sangre y los muertos de esa guerra, alcancen en cualquier momento territorio norteamericano.

No es de dudarse que si se da la orden, la estrategia que por nada ha querido cambiar el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, Felipe Calderón, tendría que ser sustituída por la que mande el Departamento de Estado norteamericano. Las razones serían muchas, algunas acumuladas en últimas fechas, como el asunto de las narcofosas, que viene a demostrar el evidente fracaso no sólo del gobierno federal panista, sino de otros incluso priístas. Ante el empoderamiento cada vez mayor de las seis u ocho mafias que operan en territorio nacional, el propio mandatario Barack Obama emitió opinión hace unas semanas al decir que el fortalecimiento de los cárteles le había provocado frustración a su homólogo mexicano.

Otra es la reciente revelación de la consultoría estadounidense Stratfor que en el reporte “Mexican drug war 2011” dio a conocer que más que eliminar la violencia o eliminar a los cárteles de la droga, el gobierno de Calderón trata de propiciar que el cártel de Sinaloa que lidera Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera,  lleve a cabo esa tarea. Por ello esta organización delictiva es intocable. Lo que el mandatario panista quiere, dice el documento, es una guerra ‘de desgaste’ de los demás cárteles y que el del capo sinaloense sea el que ‘someta a las bandas más débiles’.

Según esto los operativos que han  llevado a cabo  las fuerzas de seguridad de México conformada por efectivos de la Policía Federal, el Ejército y la Armada, “ha debilitado a todos los cárteles” pero el de Sinaloa no solamente ha sido inmune a ellos sino, que ha crecido y se ha fortalecido. Esto invariablemente había sido negado por los voceros de las fuerzas armadas. Otro asunto en contra y que denota la debilidad del gobierno panista frente al autoritarismo norteamericano, ha sido la descarada entrega de la soberanía nacional a los vecinos del norte.

Es el caso del plan encubierto ‘Rápido y Furioso’ autorizado por el Departamento de Justicia de aquel país para pasar  armas de alto poder por aduanas y muy probablemente por vía aérea y marítima, muchas de las cuales fueron a parar a manos de la delincuencia organizada que opera en México, lo que equivale –porque al parecer sigue el plan en marcha– a un intervencionismo norteamericano vil, con la anuencia del gobierno mexicano, aunque diga, igual que el de Obama, que nada sabían. Lo mismo ha sucedido con el espionaje estadounidense en territorio aéreo nuestro, realizado en aviones no tripulados teledirigidos desde el Pentágono, dizque para perseguir narcos, cosa que en los hechos ese supuesto propósito no se ha cumplido, ya que las cosas van de mal en peor.

Eso sin contar los regaños consuetudinarios a Felipe Calderón y a los miembros del gabinete de seguridad, por parte de Janet Napolitano, Hillary Clinton, Barack Obama y funcionarios del Pentágono, del FBI, de la CIA y otras dependencias de Seguridad Interior de aquel país con las que volverán a reunirse este viernes los funcionarios mexicanos en Washington, en donde, si sale algún valiente, hasta pudiera preguntarle a la jefa del embajador Carlos Pascual por qué éste sigue en funciones cuando le había informado al gobierno de México que el presidente Obama, y ella misma, dizque le habían aceptado la renuncia.

Esta fue otra tomadura de pelo al Presidente por parte del Departamento de Estado norteamericano, ya que el diplomático de origen cubano sigue en funciones, yendo, viniendo, opinando y declarando, a pesar de la intromisión grosera y ofensiva de la embajada en asuntos internos mexicanos, incluído lo que quería saber la señora Clinton de la vida y modo de gobernar del presidente Calderón y hasta de cómo calma su estrés, según cables revelados por WikiLeaks, por lo que le fue prohibido el paso a Los Pinos. No obstante Pascual sigue despachando desde sus oficinas de Paseo de la Reforma. Tan no ha pasado nada que es muy probable que el embajador esté en la reunión del viernes en Washington. Sería otra afrenta para Calderón.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


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