El fantasma de Osama

PAULINO CÁRDENAS

Apenas a unos días de haber sido asesinado, el fantasma de Osama Bin Laden, líder la de organización extremista islámica Al Qaeda, pareciera empezar a perseguir al presidente norteamericano Barack Obama. Ello obedece a las inconsistencias en la narrativa y las dudas de los medios y la opinión pública ante la ausencia de imágenes del operativo. Algunos especialistas en asuntos internacionales ven el asesinato de Osama Bin Laden más como una venganza que como un acto de justicia como lo manejó en su discurso la madrugada del pasado lunes el mandatario estadounidense. Esto podría influir en sus aspiraciones de reelección.

Al líder rebelde, muerto el domingo en la ‘Operación Gerónimo’, Estados Unidos siempre le atribuyó la responsabilidad de los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra las torres gemelas de Nueva York en donde se hallaba el World Trade Center;  contra las instalaciones del Pentágono ubicado en el condado de Arlington, Virginia, símbolos ambos del poderío esconómico y de la seguridad nacional de la Unión Americana, así como de un supuesto tercer avión que buscaba ser impactado contra la Casa Blanca en Washington, pero que se habría estrellado antes de llegar a su objetivo.

Después de ser asesinado Bin Laden, una hija suya aseguró que su padre fue capturado vivo por soldados estadounidenses en la población paquistaní de Abottabad, antes de ser asesinado, indicó el canal de televisión de la capital saudí Al Arabiya, que cita a una fuente de seguridad paquistaní. Según dicha fuente, identificada como un alto responsable de seguridad, los soldados capturaron al líder rebelde durante los primeros minutos del asalto militar contra la casona en la que se refugiaba antes de dispararle.

La fuente explicó que después de que los soldados norteamericanos abandonaran la residencia, las fuerzas de seguridad paquistaníes recuperaron del lugar cuatro cadáveres con impactos de bala y arrestaron a dos mujeres y a seis niños de entre dos y doce años. Según el relato ofrecido por Al Arabiya, los familiares de Bin Laden fueron trasladados a la localidad de Rawalpindi, cerca de Islamabad, capital de Pakistán.

Por su parte Jay Carney, portavoz de la Casa Blanca, confesó que Osama Bin Laden estaba desarmado pero se resistió hasta el último momento (aunque no aclaró de qué forma), por lo que supuestamente fue acribillado. Su esposa, quien se encontraba en la misma habitación, no fue utilizada como escudo humano por Bin Laden –tal y como se había difundido en un principio– sino que se precipitó contra el comando, que respondió disparándole en una pierna.

Además, se reveló que en el momento del asalto, en la residencia había 17 personas, la mayoría de ellas civiles, entre ellas ocho niños. Entre estas personas se encontraba uno de los hijos del líder de Al Qaeda, quien fue abatido. Dos hombres que hacían las veces de guardianes de Bin Laden murieron en el enfrentamiento.

Informaciones que han trascendido a los medios señalan que el miedo a las inconsistencias en la narrativa y las dudas de los medios y la opinión pública ante la ausencia de imágenes de la ‘Operación Gerónimo’, obligaron al asesor del presidente Barack Obama en asuntos de contraterrorismo, John Brennan, a reconocer que la Casa Blanca estudia la posibilidad de difundir fotos o videos. “Estamos considerando la posibilidad de difundir fotos o videos. Pero esto tiene que hacerse de forma confiable”, dijo el asesor.

Según han confirmado fuentes de la administración Obama, el ejército tiene en su poder dos series de fotografías. La primera contiene las imágenes de Bin Laden momentos después de ser abatido. La segunda es sobre el momento en que sus restos fueron arrojados al mar, dizque para que en el lugar que habrían quedado sus restos no se convirtiera en ‘santuario’ para sus seguidores. Al tratar de justificar la falta de imágenes, Carney reconoció que algunas de las fotos son “espantosas” y, por ello mismo, “podrían resultar muy sensibles” para ciertos sectores.

El hecho es que entre las versiones de la hija del líder asesinado y del vocero de la Casa Blanca, que de alguna manera son coincidentes, junto con la indecisión del gobierno norteamericano de no dar a conocer las evidencias gráficas de que Bin Laden está muerto, el asunto, que al principio estaba dándole al presidente Barack Obama cierta ventaja de simpatía ciudadana incluso entre los republicanos, pudiera revertírsele de cara a sus aspiraciones de intentar reelegirse otros cuatro años, al empezar a aflorar algunas inconsistencias declarativas contra hechos que no se han podido corroborar plenamente.

Así pues, el fantasma de Osama pareciera empezar a perseguir a Obama.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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