¿Se llegó ya al límite?

PAULINO CÁRDENAS

Muchos son los temas que a últimas fechas se han acumulado y que han sido motivo de reclamos y protestas al gobierno por parte muchos mexicanos. El ejemplo quedó de manifiesto durante la marcha convocada y promovida por el poeta y escritor Javier Sicilia por la paz, la justicia y la dignidad por la ola de crímenes que azotan al país cobijados por la impunidad, durante la cual se sumaron otra muchas demandas en el evento que culminó del domingo pasado en el Zócalo capitalino, y que fue ocasión también para manifestar  las frustraciones, rabias y resquemores ciudadanos en contra del autoritarismo y autismo gubernamental.

El pasado 5 de mayo, el presidente Felipe Calderón, al salir por enésima vez en defensa de su estrategia de guerra contra las bandas del narcotráfico y de crimen organizado que abarca más de veinte vertientes como los secuestros, las extorsiones, la trata de personas, el tráfico de indocumentados, etc., etc., dijo que su gobierno tiene la ley, la razón y la fuerza. O sea, una versión criolla, mexicanizada, del Estado soy yo, y aléguenle. Calderón ha tomado decisiones de motu proprio sobre temas que deben ser consultadas con el Congreso antes. Parecería que su estrategia es dividir a los mexicanos al no escuchar ni atender sus demandas.

Un ejemplo fue que en su visita a Nueva York ofreció en venta a consorcios privados norteamericanos, acciones de Pemex como si fuera el propietario, señalando que enviará al Legislativo una propuesta de reforma para tal caso. A cambio de ello le dan un premio por lo que ha hecho a favor de la ecología y el cambio climático, ignorando los obsequiosos que ni en su propia tierra, Michoacán, ha podido frenar la descomunal tala de árboles. Y si no, que le pregunten a la comunidad indígena de Cherán por qué se han armado para impedirlo.

A la cita convocada por Javier Sicilia por motivo de los desaparecidos y muertos derivados de la guerra que mantiene el gobierno federal contra el crimen organizado, en Michoacán hubo una marcha por el conflicto que actualmente se vive en esa comunidad entre talamontes y comuneros por la tala inmoderada de los árboles en los bosques. Quienes quisieron quedar bien con Calderón promoviendo ese premio que le dio la ONU por su labor en la lucha contra el cambio climático, no saben que México a nivel mundial es uno de los países en donde más abandonado está el tema. La distinción adelantada habría sido por la apertura que pretende de privatizar a Pemex, más de lo que está.

Otro ejemplo de que el Estado soy yo fue la declaración que hizo en la llamada Gran Manzana, sobre el asunto de los cambios anunciados a la Ley Federal de Competencia para poner fin a “un comportamiento monopólico” de las grandes empresas como las de la industria de telecomunicaciones, propiedad del hombre más rico entre los ricos del mundo, Carlos Slim. Al respecto dijo: “Yo soy la autoridad y necesito regular el mercado con el propósito de evitar prácticas monopólicas”.

¿Le entrará a desmantelar los muchos monopolios que existen en el país? ¿De veras? Pemex es uno de ellos. En esa tendencia privatizadora, ¿le abrirá las puertas a empresas extranjera para que compitan en los precios de venta de gasolinas como sucede en Estados Unidos o Canadá? Porque es el colmo que siendo nuestro país, productor de petróleo, se tengan que importar gasolinas que, con la alzas mensuales, resultan una mentada para el bolsillo de los consumidores por el efecto inflacionario –de carestía de productos pues–, a consecuencia de esos incrementos.

En Nueva York tuvo una discusión con el líder de los migrantes de Estados Unidos, Joel Magallán, quien le echó en cara al mandatario panista que si había cumplido  su sueño de ser Presidente, por qué la insistencia de que México esté sumido en una guerra interminable que no va a ganar ni él ni nadie. La respuesta del mandatario fue que él no enarbola la bandera de guerra contra el narcotráfico y su política pública tampoco fue producto del “me da la gana hacer la guerra”. Dijo que “nuestra obligación” es preservar el estado de derecho.

Independientemente de todo, la gente, millones de mexicanos, no sólo están enojados con la política de guerra del gobierno, sino hastiados de que para el mandatario panista no ha habido otra prioridad. Además de eso, parece que las decisiones las irá tomando a contrapelo de lo que espera la nación. Nadie duda que las cosas están llegando a su límite, porque no hay capacidad ni voluntad de diálogo. El Estado soy yo, como decía Luis XIV.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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