Extrañamiento a Calderón

PAULINO CÁRDENAS

La Comisión Permanente del Congreso de la Unión acordó citar a comparecer al secretario de Energía y al director general de Petróleos Mexicanos, para que expliquen lo que quiso decir el jefe del Ejecutivo en Nueva York, sobre vender acciones de la parestatal productora de crudo, un bien que no es privado sino que supuestamente sigue perteneciendo a los mexicanos según la Constitución. Los legisladores, molestos porque no les fue consultada la oferta, le criticaron a Felipe Calderón la ligereza y demagogia con la que, con una visión entreguista hacia Estados Unidos, dejó abierta la posibilidad de que consorcios privados de aquel país compren acciones de Pemex en la Bolsa neoyorquina, como si fuera una empresa privada.

El Presidente, durante su visita a la Gran Manzana, dijo en una entrevista: “La gente y el Congreso deben entender que la única manera de asegurar el futuro es modernizar a Pemex a través de una nueva legislación (…) de una manera similar en la que lo ha hecho Petrobras 10 años atrás”, al tiempo que ponderó que los nuevos contratos para explotar campos maduros dan la flexibilidad para que empresas privadas se inserten en las obras de la paraestatal. Queda pues clara la tendencia e insistencia privatizadora. Los asesores financieros de Calderón le han vendido la idea de que Pemex debe ser como Petrobras, la empresa petrolera de Brasil que ha abierto sus puertas a la inversión extranjera. La idea la ha hecho suya.

La diferencia es que acá primero habría de modificarse de fondo la Constitución, no con reformitas, en la parte corrrespondiente a nuestros recursos peteroleros, aunque ciertamente con los gobiernos panistas de Vicente Fox y del actual mandatario, la tendendecia ha sido la de ir abriendo a contrapelo a Pemex hacia la privatización. Y no han faltado gentes como Javier Jiménez Espriú quien en tono sarcástico escribió en La Jornada que en lugar de un Pemex como Petrobras, México requiere un Presidente como Lula, con lo cual –esto ya no lo dice el académico– si se hiciera una encuesta o un plebiscito no amañado, no es de dudarse que en eso estarían de acuerdo millones de mexicanos.

Aunque la cita para que comparezca el titular de Energía, José Antonio Meade, no se concretó, la del director de Pemex, Juan José Suárez Coppel, se fijó para el próximo 25 de mayo, con la finalidad de que informe sobre los planes que se tienen con la paratestatal en cuanto a la idea de vender acciones en la Bolsa de Valores  de Nueva York y otros pasos que el gobierno panista tiene pensado dar para ir privatizando más a Petróleos Mexicanos en lo poco que le resta al actual sexenio.

Una de las voces que criticó la ligereza con la que Calderón fue a ofrecer en venta acciones de Petróleos Mexicanos a Nueva York, fue la del coordinador de los diputados del PRI, y director de la paraestatal en tiempos de Carlos Salinas, Francisco Rojas. Dijo: “Lo que tenemos que ver acerca de Pemex es evaluar qué han hecho los gobiernos panistas en 10 años”, según consigna una nota del periódico La Jornada.

Agregó el legislador: “Es un desastre que les voy a ejemplificar en dos cuestiones fundamentales: han perdido 800 mil barriles diarios de producción de petróleo y han desperdiciado más de un billón de pesos, más de 100 mil millones de dólares de excedentes petroleros que no están en la infraestructura ni en la inversión del país. Ese es suficiente motivo para que de veras tuviéramos una explicación y una evaluación de la gestión de los gobiernos panistas en Pemex. A mi juicio, es un fracaso lo que han hecho con Petróleos Mexicanos”.

Lo cierto es que, de siempre, el estilo personal de Calderón ha sido el de tomar decisiones unilateralmente, sin consultarle a nadie, ni al Congreso, como si se tratara México de un país sojuzgado bajo un régimen totalitario, y no. Su actitud ha sido reiterada no sólo en el caso de ofrecer en venta acciones de Pemex, sino en otras situaciones, como la de haberle decretado la guerra a un monstruo de mil cabezas como es la de las mafias del narcotráfico y del crimen organizado, la cual ya lo rebasó, y no sabe qué hacer.

Por ello, ahora anda buscando culpables, incluso en el extranjero, dictando línea en Estados Unidos de lo que tiene que hacer su gobierno, su Congreso y su pueblo con respecto al consumo de drogas que, en última instancia, es muy su gusto embrutecerse con estupefacientes. Muchos mexicanos empiezan a ver con mucha preocupación esas actitudes del mandatario panista, ahora injerencista en asuntos que no le competen, lo que quiérase o no, igual que con la fallida estrategia de guerra contra los cárteles que lejos de vencerlos se han empoderado, al final de su administración le serán recriminados.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


Anuncios

Los comentarios están cerrados.