Winston Churchill y el PRI

PAULINO CÁRDENAS

Dos caras tuvo el largo discurso del presidente Felipe Calderón de la semana pasada frente a los mil 800 delegados del gobierno federal. Una fue la frase de Winston Churchill de que “alcanzaremos la victoria” contra la amenaza nazi de la Segunda Guerra Mundial, para aplicarla en el caso del crimen organizado al que combate infructuosamente desde hace casi cuatro años y medio.

Otra fue lo que se interpretó como velada ‘línea’ e inicio de campaña para empezar a darle con todo al PRI calificando sus administraciones como ‘pasado corrupto’, separándo ese pretérito con un promisorio mensaje de “esperanza”, de paz, honestidad y democracia, labrado según esto por su gobierno. Para efectos mediáticos, en un maniqueísmo verbal usó la palabra ‘humanistas’ en lugar de ‘panistas’, como si fueran símiles.

Respecto a la frase que tomó como suya del destacado político británico, hay quienes ya realizan trivias para ver en qué cosas pudiera parecerse el mandatario panista al inmortal personaje británico, quien tenía un reconocido talento como hábil negociador político y que a pesar de haber sido un hombre controvertido, fue popular y querido por su pueblo. Considerado el último de los grandes estadistas del mundo, durante años fue la voz de la conciencia de su país que sacudía los espíritus y les inyectaba grandes dosis de energía y de valor a los ingleses ante la adversidad.

El genio polifacético de Churchill, además de llevarlo a conquistar la inmortalidad en la alta política mundial, lo hizo destacar como historiador, biógrafo, orador, corresponsal de guerra, y aún como pintor, albañil, novelista, aviador, jugador de polo, soldado y propietario de caballerías. Tuvo fama de bebedor de tiempo completo. Una de sus más famosas reflexiones fue: “El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”. Usted dirá en qué pudiera parecerse Calderón a ese destacado personaje británico.

La otra cara del larguísimo discurso que dio a los delegados federales, fue la instrucción de que, a pesar de las críticas, difamación y ataques, no sólo hagan su trabajo, sino que se conviertan en agentes de cambio para “mover corazones” usando “todos los medios a su alcance”, para divulgar su labor y convencer a familiares, campesinos, indígenas y hasta “la última mujer brava de un barrio popular y marginado”, de que su gobierno es lo mejor que ha tenido México. “Le debe quedar muy claro a los mexicanos lo que se está haciendo bien en lo económico, social, político, diplomático y de la seguridad”.

Sin embargo, lo que los mexicanos se preguntan es: ¿Qué ha hecho bien el gobierno federal panista en esos rubros si la prioridad primera y última ha sido la narcoguerra? ¿Qué ha hecho a favor de la seguridad si lo que hay es inseguridad? ¿Qué ha hecho en lo económico y en lo social si persiste y crece el número de pobres y de marginados que siguen en el olvido sobre todo en las zonas rurales e indígenas pese a que dijo que ‘nunca’ se había apoyado tanto a los indígenas como en los gobiernos ‘humanistas’, refiriéndose a las dos administraciones federales panistas?

¿Qué ha hecho para impulsar la creación de fuentes de trabajo cuando prometió ser el Presidente del empleo y no ha cumplido? ¿De veras vive en la creencia de que se han hecho bien las cosas en materia diplomática? Bajo la cruel circunstancia de una desesperada e infructuosa lucha contra el crimen organizado, en donde no se ven avances y los cárteles cada vez se empoderán más y el número de muertos sigue creciendo y el tiempo se le está viniendo encima, Calderón lanzó al vuelo la frase de quien fuera primer ministro de Inglaterra, cuando su país fue atacado en la Segunda Guerra Mundial, de que de él también se alzará con la victoria en el caso de la lucha contra las mafias.

La otra parte de la larga sesión a la que fueron sometidos los delegados fue interpretada como la instrucción para arremeter cuantas veces se pueda contra el pasado priísta, al exhortar a los representantes de la administración federal en todo el país, a que divulguen que su gobierno “es humanista” y que la gente distinga “el pasado con corrupción”, de un futuro promisorio lleno de paz, honestidad y democracia que, según esto, su gobierno está construyendo.

Uso la palabra ‘humanistas’ en lugar de ‘panistas’, para hacer creer a los mexicanos que su gobierno –y de paso hasta el de su antecesor Vicente Fox–, han sido buenos, rectos e impolutos. Como sea, los delegados se llevaron de tarea a sus estados empezar a manejar el mensaje de ‘esperanza’ –palabra pillada políticamente por cierto a Andrés Manuel López Obrador– e insistir en que la actual administración ha sido mejor que las que estuvieron en manos del PRI. Pronto se verá en los hechos la instrucción.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


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