Versión sobre Strauss-Kahn

PAULINO CÁRDENAS

Un rumor surgió en las últimas horas en Francia: que hubo ‘mano negra’ desde la cúpula del poder de ese país para hacer caer al director gerente del FMI Strauss-Kahn, conociendo sus debilidades por las exquisiteces femeninas: le habrían puesto un ‘cuatro’ para sacarlo de la jugada política. Aunque al más alto nivel lamentan el hecho, los del partido derechista UMP en el poder estarían en cierta forma de plácemes con lo sucedido al flamante financiero, porque era el más fuerte aspirante por el Partido Socialista a suceder en la Presidencia a Nicolás Sarkozy durante las elecciones del año próximo. Mientras ese rumor se aclara, el PS busca con carácter de urgente un nuevo prospecto, porque el famoso Dominique ya es cartucho quemado.

Strauss-Kahn se sentía superior a cualquiera. Tenía prácticamente el mundo a sus pies. Además de ser el señor de los dineros del mundo occidental, estaba seguro de poder ganar la Presidencia de su país el año próximo. Él mismo lo daba por hecho. Cuando le preguntaron los periodistas hace no mucho cuáles creía que podrían ser las únicas razones que le pudieran impedir llegar a ser Presidente de Francia en el 2012, declaró jactancioso: mi debilidad por las mujeres, la vida que llevo de millonario o porque soy judío. Y mire usted.

Conocido como el “médico de las economías enfermas”, Dominique Strauss-Kahn, director gerente del Fondo Monetario Internacional, no pudo dominar la exitación otoñal que le provocó una mucama de origen africano de 32 años en el lujoso hotel donde se hospedaba en Nueva York, a quien quiso violar y de la habitación no la quería dejar salir, pero al poder zafarse del delirante atrevido y escapar, la joven dama pidió auxilio, él trató de huir pero fue finalmente detenido y su mundo de exquisitez y de dulce encanto burgués, pese a ser socialista, se le vino abajo.

No era la primera vez. En más de una ocasión las feromonas femeninas lo habían enloquecido y perdido. Era su debilidad. Como la kriptonita para Supermán. Porque se sentía un superhombre. Y no era para menos, con el cargo que tenía, con los dineros que manejaba amparado en la fama que adquirió de ayudador con recursos vastos que, aunque no eran suyos, lograba convencer al consejo del FMI para dar y prestar prácticamente a su libre arbitrio a las naciones necesitadas o en apuros financieros, sobre todo después del crack bursátil del 2008 de Wall Street, que le pegó a muchas economías del mundo.

Según The New York Times la víctima es una mujer de origen africano, de 32 años y  madre de una hija. Se gana la vida aseando habitaciones en el hotel de lujo donde quiso ser violada. Ella entró a hacer la limpieza en la esplendorosa suite. El poderoso personaje conocido por sus iniciales DSK, salió desnudo del baño y quiso hacer el amor con ella quien se resistió, forcejeó y logró escapar, según la versión que dio la mujer a la policía neoyorkina. Por su debilidad por el sexo femenino el ex funcionario es ahora acusado de criminal.

Se casó en terceras nupcias con la periodista y multimillonaria Anne Sinclair, quien más de una vez le ha perdonado sus aventuras libinidosas. Esta vez quién sabe. Una de ellas fue la del affaire que tuvo con la húngara Piroska Nagy, subrdinada de él pero esposa del presidente del Banco Central de Argentina, Mario Blejer. Strauss-Kahn tiene al menos siete acusaciones de presuntas violaciones en su contra que al parecer saldrán a relucir durante su juicio en Nueva York.

El poder económico y político parece despertar en algunos personajes adicciones incontrolables y pasiones prohibidas. A varios hombres encumbrados en la vida pública les ha pasado. Uno de ellos fue Bill Clinton, esposo de la actual secretaria de Estado norteamericano, Hillary Clinton. Todo mundo sabe que siendo mandatario estadounidense, su terapeuta sexual, una joven becaria llamada  Mónica Lewinsky, le daba sesiones especiales en la Oficina Oval. Nadie sabía nada, hasta que la chica abrió la boca, esta vez para narrar su sexoaventura con el entonces Presidente de los Estados Unidos. Y vino el escándalo.

Al margen de asuntos libinidosos y debilidades carnales, en octubre del año pasado los responsables del FMI para el Hemisferio Occidental consideraron que el clima de violencia que atizan los cárteles de la droga en distintas regiones de México, se había convertido en un ‘factor de preocupación’, no sólo para las autoridades mexicanas, sino para la comunidad financiera internacional.

“Las propias autoridades mexicanas nos lo han señalado reiteradamente y han hecho esfuerzos muy importantes a efecto de poder lograr el mayor control de esa situación, porque están conscientes de que podrían afectar el clima de la inversión”, aseguró entonces el director del FMI para el Hemisferio Occidental, Nicolás Eyzaguirre, uno de los posibles para suceder a Strauss-Kahn.

pcardenascuz@yahoo.com.mx


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