Cordero y su onda kafkiana

PAULINO CÁRDENAS

El secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, parece seguir en su onda kafkiana al hablar del país.  Muchos creen que bromea, pero no. Habló en serio cuando declaró que con 6 mil pesos se puede comprar casa y pagar escuelas privadas para los hijos y letras de coche nuevo además de otros gastos cotidianos; luego dijo también en serio que sería bueno tener otros 6 años de gobierno federal panista; y, la última: afirmó con mucha seriedad que en México desde hace tiempo no hay pobreza. Lo más preocupante es que todo lo dice como si fuera verdad.

Respecto de su ‘destape’ sigue en la onda cantinflesca del ‘sí pero no aunque quien sabe, vamos a ver, tal vez’. Empero, eso no pesa tanto como las cifras, argumentos y datos que maneja el funcionario junto con otros del gabinete calderonista, de que México ¡guau¡ está en bonanza, mejor que nunca y que por ello su partido debe repetir en el gobierno federal en el 2012. Sin embargo, es cantado que no podría ser Presidente una gente que ve la realidad con tanta distorsión. Sería peor que los dos mandatarios panistas que ha tenido el país.

En este sexenio México ha vivido en ascuas por la inseguridad y la narcoguerra, y al menos hace diez años el país padece una parálisis integral de desarrollo impresionante, aunque él y otros funcionarios del gabinete sigan manejando cotidianamente argumentos y cifras alegres que se contraponen a las que refieren de México la OCDE, la ONU y otros organismos internacionales serios y mucho más creíbles.

Hace unos días, antes de su ‘destape’, cuando Cordero planteó que el próximo gobierno en el país debe ser de extracción panista, dijo que aunque los gobiernos de Acción Nacional ‘han logrado avances, aún no han terminado la tarea’. ¿Se podría saber cuáles avances y cuál tarea? ¿La del combate al crimen organizado la cual el gobierno va perdiendo? Porque para la administración calderonista no ha habido otra prioridad. En otros rubros ha habido simulaciones, intentonas, pero nada más.

En Monterrey, a mediados de mayo, había dicho que los gobiernos del blanquiazul ‘han mantenido la estabilidad económica en los últimos 10 años’ y exhortó a los panistas a refrendar la Presidencia de la República en 2012. Declaró que este año al país le va a ir bien, con un crecimiento vigoroso, luego de enfrentar las crisis financieras recientes. Pero lo dijo en serio. Si entre los propios panistas alguien le creyó, nadie más en el país le dio crédito a esa declaración que viene repitiendo.

Posteriormente dijo: “Hemos estado en una situación de estabilidad de precios que hacía mucho que no se veía; la estabilidad de precios quiere decir baja inflación, que las cosas no suben de manera desmedida como subían en el pasado”. Pero nada dijo de los ‘gasolinazos’ que son los que más provocan inflación, es decir, carestía. Eso lo entiende cualquier estudiante de economía. Pero él es actuario. No obstante, la última de las suyas que de veras preocupa es la que dijo, de que en México, desde hace tiempo, no existe la pobreza. ¿Para Kafka o para Freud?

Para quien sea, pero eso debería preocupar a su jefe que lo tiene en un área tan sensible para la vida del país, y más por el supuesto ‘destape’ que habría hecho de él aquel viernes 13 de mayo en una reunión ante mil 800 delegados federales donde fue orador único, lo que se interpretó como señal de que era el ungido. De ahí derivó esa carta abierta que bajo el título ‘Unidos por Cordero’ suscribieron 134 panistas, algunos de ellos gobernadores, varios de los cuales incluso declararon que ni permiso les pidieron para usar su nombre.

Luego, en la reunión anual de la Confederación Patronal de la República Mexicana celebrada esta semana, dijo que hace mucho tiempo que ‘México dejó de ser pobre’. Independientemente de su estilo cantinflesco del ‘sí pero no’, preocupan más declaraciones como esa de que México hace tiempo que dejó de ser pobre, lo que para millones de mexicanos pobres y gente que vive en la miseria en el país, eso es una mentada.

La oposición le ha pedido al Presidente que Cordero renuncie antes de septiembre, mes en que comienzan en el Congreso las negociaciones y los arreglos en lo oscurito para aprobar el presupuesto de egresos del 2102 y la ley de ingresos del año próximo, año de elección magistral. Si el funcionario se va con la finta de que podría ser el ‘bueno’, tendría que renunciar a más tardar en enero, ya que los aspirantes deben dejar el cargo seis meses antes de las elecciones de julio.

Sin embargo, no pocos entre la clase política sospechan que lo de ese supuesto ‘destape’ fue una ‘tentaleada’ presidencial para medirle el agua a los camotes, ya que el verdadero ‘delfín’ de Calderón lo trae muy escondidito y lo habrá de sacar en el momento preciso.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


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