Los ‘no’ del Presidente

PAULINO CÁRDENAS

Ejército fuera: No. Cambio de estrategia en la narcoguerra: No. Esta guerra la va perdiendo el gobierno: No. Legalización de las drogas: No. Alto al baño de sangre: No. Que Estados Unidos respete nuestra soberanía: No. Creación de empleos: No. Alto a los gasolinazos: No. Combate a la carestía: No. Disminución de la pobreza: No. Incentivos a la productividad: No. Hay persecución política-electoral por parte del gobierno federal: No. Que prive la democracia al interior del PAN: No. Urge sacar al buey de la barranca: No.

¿De quién vienen tantos ‘nos’? Pues de quien el pasado fin de semana criticaba a los que ven las cosas de manera negativa y para todo es ‘no’. Decía el presidente Felipe Calderón: Hay quienes se desmayan y cuando recuperan la conciencia, “en lugar de volver en sí, vuelven en no”, dijo a modo de crítica dirigida a los legisladores de oposición aunque no los mencionó, pero a quienes no cesa de acusar velada o abiertamente de indolentes y de que no tomen decisiones coherentes o responsables en el Congreso. No es la primera vez que se lanza contra ellos.

Hace unos días, en Los Pinos, frente a quienes promueven la Iniciativa México, criticó también a los que todo lo ven negativo. Las críticas iban dirigidas a los legisladores e incluso a los medios que no están alienados por el gobiermo. Vienen de más atrás. Fue desde aquel Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia suscrito por muchos dueños de medios, conductores y periodistas a los que no le quedó más remedio que someterse a la exigencia del gobierno de minimizar en sus espacios los hechos de sangre producto de la guerra de su gobierno contra las mafias del narcotráfico.

Las críticas han sido constantes. El pasado viernes, en Los Cabos, Baja California Sur, en ocasión de la entrega de la cédula de identidad, criticó a quienes se han opuesto a que la población tenga este documento ‘como manda la Constitución’. Y presumió:  “Esta vez nosotros decidimos ir más allá de los obstáculos”, y aprovechó para lanzar otra pedrada: “Ya ven que siempre hay gente que a cualquier cosa que se diga, dicen que no. Por eso dicen que algunos cuando se desmayan y recuperan la conciencia, en lugar de volver en sí, vuelven en no”.

Sus palabras fueron como un bumerang, porque mucha gente, sobre todo la que comulga con las propuestas de la Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad que encabeza el escritor y poeta Javier Sicilia, concluyen que los ‘nos’ de él y su gobierno están llevando a México al borde de un estallido social, fenómeno por estar inmersos en la misma necedad de no cambiar la estrategia de esa guerra que se enfila ya a los 45 mil muertos, que no alcanzan a ver ni el jefe de Ejecutivo ni sus asosores de guerra.

También el pasado 10 de junio en Ciudad Juárez, quienes suscribieron el famoso pacto ciudadano en el que se estableció exigirle al Presidente y a su gabinete de seguridad, que cumplan con los mandatos de la Constitución, en primera instancia el de garantizar la paz social en todo el país, dijeron estar dispuestos a que ese movimiento no sea efímero ni una llamarada de petate, a pesar de que no ha contado con el decidido apoyo de muchos medios que prefieren sumarse al llamado del gobierno de querer tapar el sol con un dedo.

El poeta reconoció que si bien Calderón “es un presidente tremendamente débil, que llegó al cargo con grandes sospechas de ilegitimidad” evidentemente es el principal responsable de esta guerra, aunque  no es el único; están también el Congreso y los partidos que tienen culpa porque se lo han permitido. “No sé si estamos preparados para una resistencia grande, civilmente, pero un proceso podría ser la no cooperación: ¡vayamos a negarles el voto¡” propuso.

Por lo pronto dijo que “aunque no nos gusten las autoridades que están al frente de las instituciones, con ellas son con las que tenemos que discutir”. Y es ahí donde está el gran problema, ya que a lo largo de cuatro años, esas autoridades, que ni pueden ni renuncian, nada han logrado ante los reclamos de la sociedad. Los foros por la ‘seguridad’ acabaron en deslucidos diálogos que fueron un fracaso, por los recurrentes ‘nos’ del gobierno federal y de quiene integran el gabinete de seguridad.

Ojalá que, como señaló el escritor y poeta, ese movimiento por la Paz y la Justicia no se convierta en un muro de lamentaciones que no conduzca a nada, sino que proclame su exigencia de paz y busque la forma de alcanzarla. Ojalá, porque los más de 40 mil muertos de esa inútil guerra lo exige. Por lo pronto, todo México clama su “no” a Calderón: ¡No más sangre!, le exige.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


Anuncios

Los comentarios están cerrados.