“Golpe al gobierno federal”

PAULINO CÁRDENAS

También  fuera de México la noticia de la liberación del ex alcalde de Tijuana, Jorge Hank Rohn, ha sido considerada como un “golpe al gobierno federal”, como lo señaló The Washington Post. En tanto acá, entre sus seguidores, inocente o culpable, ya se habla que en el 2013 el empresario dueño de casas de apuestas volverá a lanzar su candidatura por el PRI e irá a la conquista de la gubernatura de Baja California que perdió en el 2007 ante el panista José Guadalupe Osuna Millán a quien la maestra Elba Esther Gordillo ayudó a ganar.

Según anticipan sus ‘fans’, la gubernatura ‘la ganará de calle’ porque según arguyen, la maniobra de quererlo ligar con la delincuencia organizada, luego tratar de acusarlo por acopio de armas y al final queriéndole imponer un arraigo que no prosperó para investigarlo en relación a un supuesto crimen, lejos de debilitar su fama, la hizo crecer. Otro priísta que incrementó aún más su capital político fue Enrique Peña Nieto.

Al gobernador del estado de México evidentemente iba dirigido el bazucazo contra el dueño del Grupo Caliente –vinculado al grupo Atlacomulco y supuestamente ayudador del proyecto futuro del mandatario mexiquense– como parte de la campaña que encabeza el presidente Felipe Calderón contra el PRI, y quien, pese al fracaso de las autoridades federales y locales con el caso del ex edil priísta, se da por hecho que el mandatario panista seguirá con la misma estrategia persecutoria contra otros personajes de ese partido.

Aunque es evidente que el bumerang abolló la cabeza de quien lo lanzó, ahora parece estar en la mira el líder del PRI, Humberto Moreira. El martes pasado el panista Federico Doring interpuso una demanda en la PGR por súbito enriquecimiento contra el coordinador general administrativo del tricolor, Vicente Chaires Yañez. De ahí buscarán el hilo conductor que llegue hasta el ex gobernador de Coahuila. Muchos creen que se avecina otro escándalo.

Otros dicen que no, que eso ya se negoció o se está negociando, afirmación que vinculan con la solicitud que acaba de hacer el jefe del Ejecutivo al Congreso de abrir un periodo extraordinario de sesiones, para sacar al vuelo varias de las reformas pendientes, como la política, la laboral, de seguridad nacional, y las designaciones pendientes de tres consjeros del IFE, todo con el apoyo de las bancadas del PRI. Una corriente priísta está a favor y otra se opone.

Los que no quieren es por las declaraciones que hizo Calderón en California, en donde puso como chancla al ‘régimen autocrático desaparecedor y masacrador de estudiantes’ por parte del Ejército, y mucho más, refiriéndose obviamente al PRI y sus más de  70 años de poder federal, sacándole todos los trapitos al sol –primero con un nutrido grupo de migrantes y después con egresados universitarios– con el único afán de denostar a ese partido.

Sólo que cuando hacía ese repaso, durante la ceremonia de graduación de la generación 120 de la Universidad de Stanford en donde fue orador, una avioneta sobrevoló en varias ocasiones el estadio donde se celebraba el acto, de la cual pendía una gran banderola que oteaba y en la cual se veía desde cualquier ángulo una leyenda escrita en inglés que decía: “No más sangre, Van 40 mil muertos, ¿Cuántos más?”, lo que evidentemente incomodó al mandatario mexicano, mojándole la pólvora a su beligerante discurso.

Calderón creyó que echándole tierra al PRI y su pasado reforzaría la detención del ex alcalde de Tijuana. Pero no contaba con que habría tantas pifias e inconsistencias que le permitirían al empresario alcanzar su libertad hasta dos veces en un día. Para Ripley. Eso era impensable. Y menos tan rápido. Nada les salió bien a los encargados de sacar adelante el caso, en esa que los que gustan del canchondeo verbal ahora llaman ‘Operación Pellizcada’.

En tanto, la PGR y la Siedo buscan reaprehenderlo, con información clasificada que han solicitado a diversas agencias anticrimen norteamericanas. Habrá que verlo para creerlo. Lo mismo han dicho las autoridades del gobierno de Baja California con respecto a la otra acusación del fuero común por la que quiso ser arraigado.

Y en medio de todo ese ‘golpe al gobierno federal’ como lo publicó el Post, los altos mandos del Ejército están muuuy molestos. Diríase que están hasta la madre de seguir siendo utilizados para asuntos político-judiciales y por estar haciéndo quedar mal a esa institución armada ante los ojos de la nación, abusando de su obediencia y lealtad.

Lo que dijo Calderón con los egresados de la Universidad de Stanford sobre las masacres del Ejército en épocas pasadas, por supuesto que no gustó a los altos mandos militares. ¿Hasta cuándo aguantarán tanto maniqueo los generales de cinco estrellas?

pcardenascruz@yahoo.com.mx


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