Las narcoguerras, inútiles

PAULINO CÁRDENAS

La probada inutilidad de la narcoguerra es lo que empieza a molestar al Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas y a sus asesores de guerra porque el tiempo se les acaba y las críticas por parte de todos los sectores de la sociedad a esa política bélica empiezan a aflorar cada vez con más fuerza en todo el país. La gente se pregunta si con todo ese acervo de yerros, el presidente Calderón no irá a pedir renuncias, y la oposición susurra: no le den ideas porque así los votos serán nuestros en las elecciones del mes próximo y en las del 2012.

Por lo pronto, el ex presidente norteamericano James Carter escribió en The New York Times que se suma a las conclusiones de la Comisión Global sobre Políticas de Drogas estadounidense, que promueve la legalización de la marihuana y la descriminalización de las drogas. Escribió: “Un resultado (negativo de las narcoguerras) ha sido el terrible escalamiento de violencia relacionada a las drogas, corrupción y graves violaciones a los derechos humanos en varios países productores de América Latina”, en los que sin mencionarlo se refiere entre otros a México.

Quien siempre ha sido un partidario de la eliminación de penas criminales por la posesión de marihuana, exhortó al gobierno de su país a apoyar las conclusiones de la Comisión para evitar la destrucción de la vida de millones de jóvenes que van a la cárcel. Es decir, Carter propone que haya una legalización total de las drogas,, y no que sólo se quiera combatir a los traficantes con la fuerza de las armas como sucede en México.

Pero el problema en nuestro país va más allá. En esa guerra contra los capos de la droga van implícitas las constantes violaciones a los derechos humanos por parte de efectivos armados militares y civiles que actúan bajo las órdenes de su jefe supremo, según las constantes quejas de familiares de quienes han sido víctimas de abusos del encargo público, porque creen los armados que su atrabiliario comportamiento es parte de esa guerra. Ello sin contar el número de víctimas mortales de los ‘daños colaterales’ que han quedado en la impunidad y que suman miles.

En el sexenio de la narcoguerra, además del presidente Calderón y de la titular de la PGR Marisela Morales, el Ejército mexicano es la insitutición que más ha perdido imagen pública y credibilidad de cara a los mexicanos, por obedecer órdenes y mostrar su lealtad a la superioridad, atributos que han sido aprovechados en esa guerra inútil. Lo más reciente fue el caso de el ex alcalde de Tijuana, Jorge Hank Rohn, donde los militares fueron utilizados por enésima vez como punta de lanza en operativos contra supuestos personajes vinculados con el crimen organizado.

Ese hecho fue vinculado a la persecusión que, según había revelado desde el pasado mes de abril Jesusa Cervantes en la revista Proceso, estaba siendo preparada por el jefe del Ejecutivo contra personajes del PRI con expedientes ‘negros’. Desde entonces se venía hablando de que el gobierno panista destaría una cacería de brujas y se desencadenaría una serie de detenciones, justo en vísperas de elecciones.

Lo de la Universidad de Stanford fue muestra de esa obsesión, donde Calderón fustigó al PRI recordando su pasado en el poder que mantuvo por más de siete décadas. Lo que no dijo es que gracias a ese denostado y abominado partido fue que pudo tomar posesión el 1 de diciembre de 2006 en el Congreso después que había sido cuestionado su triunfo por Andrés Manuel López Obrador y sus huestes. Hay quienes piensan que la estrategia persecutoria contra priístas con cola larga, seguirá su curso.

Mientras tanto, mañana el mandatario mexicano estará en Guatemala para participar en la Reunión Cumbre de la Conferencia Internacional de Apoyo a la Estrategia de Seguridad de Centroamérica. A esa reunión asistirán los gobernantes de Centroamérica, Colombia, México y República Dominicana.

Ahí estará como máxima figura la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, y delegados de países y organismos cooperantes. Ahí se lanzará una estrategia contra el crimen organizado en el istmo, una de las regiones más inseguras del mundo. Ahí saldrán a relucir los Zetas y hasta el líder de todas las mafias en el mundo, Joquín ‘El Chapo’ Guzmán.

Y ahí, a pesar de la probada inutilidad de las narcoguerras, Calderón estrenará su nueva faceta de asesor y conferencista en asuntos de guerra contra los cárteles de la droga y del crimen organizado, que quizá llegue a ser su siguiente actividad una vez que termine su sexenio, si los adelantados reclamos de la historia se lo permiten.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


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