¿Detener al Chapo? ¡Gulp!

PAULINO CÁRDENAS

Al iniciar ayer en Guatemala la Conferencia Internacional de Apoyo a la Estrategia de Seguridad de Centroamérica, Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, felicitó al presidente Felipe Calderón por la captura de José de Jesús Méndez, alias ‘El Chango’, uno de los presuntos líderes de ‘La Familia Michoacana’, y le dijo que espera que el próximo en ser atrapado en México sea el dirigente del cártel de Sinaloa, Joaquín Guzmán Loera alias ‘El Chapo’.

Al participar como orador en esa reunión internacional, el mandatario colombiano afirmó que esa captura fue muy importante “y espero que prontamente pueda capturar a ese otro mafioso”, el del cártel de Sinaloa, “y usted verá cómo, si sigue perseverando, estas mafias van a ir debilitándose”, afirmó. Se dice que cuando Santos habló de capturar al capo sinaloense por parte del gobierno calderonista, se escucharon al unísono varios ¡gulp! salidos de las gargantas de los integrantes de la delegación mexicana que asistió a ese evento.

El pasado 19 de enero se cumplieron diez años  de la fuga del sinaloense, considerado por las autoridades anticrimen de Estados Unidos el capo más poderoso, violento y peligroso de todos los tiempos, más allá de lo que fue en su época el colombiano Pablo Escobar Gaviria, fundador del cártel de Medelín. Guzmán Loera ha extendido sus tentáculos a más de 50 países según los estudiosos del crimen organizado. Pero también ha ganado fama como el capo más mimado del gobierno que encabeza Felipe Calderón, según los mismos estudiosos.

Desde hace poco más de una década el famoso capo sinaloense goza de su libertad después de haber sido aprehendido en Guatemala –precisamente donde hoy se celebra la Conferencia Internacional de Seguridad de Centroamérica–, el 9 de junio de 1993 cuando fue llevado primero al penal de Almoloya ubicado en el estado de México, y después al de Puente Grande localizado en Jalisco, de donde se fugó apenas iniciado el régimen de Vicente Fox. Cuando fue preso acababa de suceder el crimen del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo en Guadalajara, Jalisco, el 24 de mayo de aquel mismo año.

Se dice que el entonces presidente Carlos Salinas le habría pedido a sus altos mandos policiales y de seguridad que indagaran el caso y dieran de inmediato con los culpables. A más no haber y por las presiones que había motivado el crimen, se apresuraron a inventar un culpable que acabó siendo ‘El Chapo’. Al saber que iban tras él, escapó con seis de sus cómplices a Guatemala en donde, se dice, Salinas le habría pedido a su homólogo chapín que coadyuvara en la captura y entrega del capo sinaloense, como finalmente sucedió.

Guzmán Loera es actualmente un ícono en el mundo de las mafias, pero no todo es obra de él y sus actividades delictivas, sino que gran parte del mérito ha sido por las contemplaciones que los regímenes panistas federales le han dispensado a lo largo de los más de diez años de libertad que goza, después de su fuga aquel 19 de enero del año 2000. La gente, dentro y fuera de México se pregunta: ¿Por qué tantos mimos de los gobiernos foxista y calderonista con él?

Al hacer un recuento de los operativos y detenciones que se han realizado en México a los cárteles de la droga, el periódico inglés The Economist señalaba hace un tiempo que en el combate al narcotráfico por parte del gobierno de Felipe Calderón, al que encabeza ‘El Chapo’ casi nada le ha tocado, lo que ha dado lugar a las sospechas de que ha sido favorecido por los dos gobiernos federales del PAN, uno por haber permitido su fuga, y el actual por darle un trato preferencial por sobre todos los demás.

En su gran escape, Guzmán Loera evidentemente tuvo cómplices de adentro de la cárcel de Puente Grande, pero también de afuera, porque nadie se explica cómo, según reportes federales, el capo salió de su dormitorio, cruzó la terraza, el área de gobierno, la aduana y la zona restringida hasta la zona de ingreso al penal, sin que nadie lo viera. Luego salió en un vehículo que nadie revisó. Dicen que sobornó a toda la cadena de custodios y a sus jefes. Y a algunos de mucho máaaas arriba les disparó cañonazos, pero de millones de pesos.

¿Quién o quiénes protegen al ‘Chapo’ Guzmán? Esa hubiera sido una buena pregunta del presidente colombiano Juan Manuel Santos en la reunión de Guatemala. ¿Qué tal si le hubieran dicho la verdad? Hasta se hubiera empezado a desentrañar el gran misterio que arropa al famoso sinaloense quien hoy es leyenda viva y está convertido en ‘capo di tutti capi’ entre las organizaciones criminales del mundo.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


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