¿Quién parará a Peña?

PAULINO CÁRDENAS

Formalmente Enrique Peña Nieto todavía no ha dicho que aceptará ser candidato para abanderar a su partido con rumbo al 2012, aunque para muchos resulta obvio. Hace tiempo había dicho: ‘Ni me descarto ni me encarto’. Había declarado: ‘En mi radar no está 2012, aunque no me lo crean’. Y también: “Hay expectativas sobre mi persona que agradezco”. Pero hasta ahora sigue sin pronunciarse formalmente, pese al triunfo que acaba de obtener el PRI en el estado de México que gobierna, en donde igual que en Coahuila y en Nayarit, ganaron para gobernador los candidatos del tricolor, así como las principales alcaldías de las 84 por las que se votó en Hidalgo.

¿El llamado ‘candidato inevitable’ lo estará todavía pensando no obstante el panorama que le dejaron las victorias electorales de su partido el domingo? Pese a que se le achaca que ha andado en campaña desde hace más de tres años, él nunca se ha pronunciado ni sutil ni abiertamente con la posibilidad de estar volteando a ver hacia Los Pinos. Más bien se ha mantenido al margen de cualquier interpretación en ese sentido y menos que haya salido de su boca alguna declaración en tal sentido. Eso ha quedado claro. Sin embargo, los tiempos están llegando a su término formal. Acaso diga algo una vez que  finalice su periodo de gobierno el 15 de septiembre próximo o espere a la formalidad institucional para hacerlo.

Por lo pronto el arrollador triunfo de Eruviel Ávila Villegas quien como candidato del PRI, Partido Verde y Nueva Alianza ganó las elecciones para gobernar el estado de México, le allanó el camino a Peña Nieto para éste enfilarse hacia la conquista de la Presidencia de la República el año próximo, porque además de que no ha perdido la delantera en las preferencias de los aspirantes según las encuestas, las sonadas derrotas del PAN y del PRD el domingo en la entidad que gobierna, dan la pauta para suponer que en julio del 2012 podría repetirse la misma dosis en las urnas. Razones sobran para que la gente vaya y muestre otra vez esa suerte de venganza ciudadana en contra del PAN votando por el PRI.

Sin duda la ciudadanía fue a desquitarse en las urnas por tantas promesas incumplidas que hizo Felipe Calderón desde que era candidato y que han persistido a lo largo de su administración, como cuando ofreció ser el ‘Presidente del empleo’ y al poco tiempo echó a la calle de un plumazo a más de 40 mil sindicalizados del SME, igual que cuando ofreció que a la gente de menos ingresos les bajaría los impuestos y muchas otros ofrecimientos que se las llevó el viento. El caso es que en su sexenio el número de pobres muy pobres creció. La recesión que sufre el país es evidente y las carencias de millones es patente. ¿Y la guerra? ¿Y los miles y miles de muertos? ¿Así quiere ganar por tercera vez el PAN la Presidencia?

La verdad es que para que comiencen las campañas del 2012 no falta mucho y en ese tiempo por supuesto que el gobierno federal panista no hará lo que no ha podido o no ha querido hacer en cuatro años y medio. ¿Por qué la tronante derrota del PAN en los comicios del domingo? No hay que hacer sesudos estudios ni encuestas ni análisis colegiados para saberlo. Las causas fueron simples: la condición de desempleo, la galopante carestía, los incesantes ‘gasolinazos’, la falta de oportunidades para el desarrollo y el descenso de nivel de vida de muchas familias clasemedieras y el olvido del segmento que vive del campo y en las zonas indígenas.

Porque tampoco es cierto que lo que ofrecían los candidatos del PRI eran que ¡qué bárbaro!, no. Simplemente que la gente, las familias, los ciudadanos comunes y corrientes que viven de lo que trabajan, si es que tienen trabajo, fueron a las urnas a desquitarse de tantos oídos sordos, de tanto hacerse mages por no escuchar las demanadas ciudadanas, las que laceran, las que lastiman el bolsillo, las que ofenden el sentido común o las que atemorizan a familias enteras en el país, sin que al gobierno federal panista le importe un bledo. Y mayoritariamente no beneficiaron al PRD, sino  al PRI. Ahí hay carnita para sociólogos y encuestólogos.

Muchas facturas fueron cobradas por la ciudadanía en los comicios del domingo. Y esto es lo que Enrique Peña Nieto y adláteres deben considerar en sus propuestas de campaña pero sobre todo, cuidar y exigirse a sí mismo, que sean cumplidas. A partir del domingo pasado le dejaron la mesa puesta. Ahora debe aprovechar la molestia, el desánimo y el resquemor de la ciudadanía, de millones de mexicanos que ya están hasta la madre de una década de panismo que acabarán siendo doce años de gobiernos ineficaces, ineficientes y cosas peores una vez que afloren. Si el candidato inevitable del PRI por ahí transita, a ver quién lo para. Sólo algo inesperado podría evitarlo.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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