Impago traería el caos

PAULINO CÁRDENAS

La discusión en torno a aumentar o no el tope de la deuda norteamericana y que de no llegar a un acuerdo el gobierno de ese país se vería obligado a declarar la moratoria de pagos a partir del próximo martes, podría resumirse a que el mandatario demócrata Barack Obama acepta reducir el déficit, pero quiere hacerlo con una combinación de recortes de gastos y aumento de impuestos a los ricos. Los republicanos exigen hacerlo únicamente con la reducción del gasto y el presidente se opone. En ese diferendo hay un evidente trasfondo político con miras electorales.

Ante ese panorama el presidente Felipe Calderón reconoció que sí existe el riesgo de que la economía mexicana pudiera resultar impactada por los desequilibrios que pudiera derivarse de un ‘grave shock’ que pudiera sufrir Estados Unidos como lo adviritió el Fondo Monetario Internacional, si el Congreso norteamericano no llega a un acuerdo antes de la fecha señalada para evitar el no pago a sus acreedores.

Reacción distinta la del mandatario panista a cuando su gobierno habló de un ‘catarrito’ que podría sufrir México derivado del crack financiero de 2008 que hizo crisis en Wall Street, el mandatario panista dijo esta vez que un inédito hecho como el que algunos preveen que pudiera suceder a partir del martes próximo en Estados Unidos, no sólo afectaría la economía de aquella nación, sino que su efecto dominó le pegaría a México.

Esto podría generar que en lugar de entrar capitales, estos salieran súbitamente del país, dijo, lo que detonaría movimientos drásticos en el tipo de cambio de moneda. “Sí puede haber un impacto, pero estamos relativamente preparados para reducir sus efectos”, declaró en entrevista radiofónica con Sergio Sarmiento.

Dijo hacer votos “para que no se llegue a algo insólito en Estados Unidos, y que se dejara de pagar la deuda americana”. Aceptó que esto puede afectar a México: “Evidentemente hay un riesgo, y lo que podemos hacer es lo que hemos hecho, tener orden en las finanzas públicas y prevenir una eventualidad de esta forma”, explicó el mandatario.

Según los especialistas, el vecino país del norte alcanzó en el primer trimestre una deuda total que rebasa los 52 trillones de dólares –cifras inconmesurables para cualquiera, aún haciendo las conversiones a valores nuestros en donde los trillones de allá son billones acá–, lo que equivale a tres y media veces su producto interno bruto estadounidense.

La mitad de esa inmensa deuda la debe EU a acreedores extranjeros, entre ellos China. El vencimiento de pago termina el próximo 2 de agosto. De ahí el nerviosismo que priva en la clase política norteamericana, en sus sectores financiero y bancario, empresas privadas, en los endeudados norteamericanos con sus hipotecas quienes también deben tarjetas por concepto de consumo, y sobre todo la preocupación de la comunidad internacional que sabe que si se da ese tsunami sería agobiante, brutal y devastador para sus economías.

El escenario peor lo plantea el propio presidente Barack Obama, quien ha insistido en que si los republicanos no se bajan de su macho de no querer aprobar la elevación del techo de la deuda en los términos que lo propone, Estados Unidos entraría en una crisis sin precedentes en su historia, acaso comparada con la catástrofe que significó el crack de 1929. Sólo que ahora la devastación alcanzaría ptrácticamente a todas las naciones del mundo.

“Esta no es manera de conducir la nación más grande de la Tierra. Este es un juego peligroso que nunca se ha jugado antes y que no nos podemos permitir jugar ahora; no cuando los trabajos y la vida de tantas familias están en juego. No podemos permitir que el pueblo norteamericano sea el daño colateral del juego político de Washington” dijo el mandatario quien de hecho está contra la pared.

El presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, considerado el hombe más poderoso de Estados Unidos, culpó a Obama de haber dejado que se llegue hasta este punto e insistió en que su partido no va a aceptar subir el techo de deuda “sin cambiar la trayectoria fiscal” del país. “El presidente quería un cheque en blanco hace seis meses y sigue pidiendo un cheque en blanco hoy”, manifestó el legislador republicano.

Si se da la moratoria por parte del gobierno de Washington vendría una grave e histórica recesión en aquella nación y en México se sentirían sus nocivos efectos como nunca, ya que ningún gobierno, ni priísta ni panista, ha intentado diversificar la economía de nuestro país y su suerte depende de la de la Unión Americana en casi un ciento por ciento.

Unos consideran que el gobierno norteamericano tiene reservas para aguantar esos avatares, mientras que otros consideran que podrían ser los inicios de un nuevo orden económico mundial. En teogonía, el principio fue el caos. Y quizá Estados Unidos, considerado el país más poderoso del orbe, esté en el umbral de ese caos. Dicen los que saben: Algo tiene que morir para que algo mejor renazca.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


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