Refiere el chacal al EZLN

PAULINO CÁRDENAS

Se supo que el autor de los atentados en Noruega, Anders Behring Breivik, es practicante de una ideología ultraconservadora y fundamentalista cristiana y que habría recrorrido 124 países, entre ellos México, de los que fue abrevando sobre sus historias de asonadas contra gobiernos establecidos y levantamientos rebeldes, entre los cuales  aconseja en sus apuntes que halló la policía, leer lo que se ha escrito sobre el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional sucedido en Chiapas en enero de 1994 encabezado por el subcomandante Marcos. Ese apunte ha causado sorpresa.

Noruega quedó sumida en el terror, el dolor y el luto por los atentados que tuvieron lugar el pasado viernes, uno en el centro de Oslo que dejó un saldo de ocho muertos y decenas de heridos, y otro en una isla cercana, Utoya, donde fueron masacrados 68  jóvenes de entre 14 a 17 años de edad que acampaban en el lugar, ambos perpetrados al parecer por un solo hombre de extrema derecha de 32 años hoy conocido como el ‘chacal noruego’ cuyo propósito hitleriano lo llevó a cometer ambos actos criminales con una diferencia de alrededor de media hora cada uno. Este es el peor ataque que sufre ese país desde la Segunda Guerra Mundial.

El autor se jacta que los atentados fueron una obra maestra de la táctica, aunque no tiene idea de cuántas gentes mató. Primero declaró haber actuado solo y luego dijo que lo hizo con la ayuda de ‘dos células’ terroristas. Aunque la policía ni las autoridades especializadas  le creen, éstas se hallan en permanente estado de alerta temerosos de que otros grupos vinculados con el chacal que pudieran existir, sigan su ejemplo. Varios países europeos han ofrecido su ayuda para tratar de esclarecer esas matanzas que han impactado a la comunidad mundial.

La razón aparente es que el multiasesino ultraderechista quiso la difusión mundial de su ‘causa’ la cual, según confesó, fue un “castigo a la socialdemocracia” por traicionar al país “importando musulmanes” y salvar a su país del “marxismo cultural”. El número de inmigrantes en Noruega casi se triplicó entre 1995 y 2010 a casi medio millón. El chacal noruego –que posiblemente acabe siendo procesado por actos de lesa humanidad y no por terrorismo–, asumió la autoría de los atentados, pero se declaró “no culpable”.

Luego de que la policía llegó a la isla Utoya y lo amagó, decidió dejar caer el arma y alzando los brazos dijo que había actuado solo y por el bien de Noruega. No obstante después, durante el primer careo con los agentes investigadores, aceptó que los ataques los realizó en cooperación con “dos células”. Aunque la Policía indaga sus dichos, en primera instancia las autoridades judiciales minimizan la posibilidad de que el asesino haya actuado con otros grupos terroristas. Tampoco acepta la versión de que es un demente.

Trascendió que ambos ataques habrían sido preparados desde abril pasado, habiendo escogido el 22 de julio para llevarlo a cabo, el primero con el uso de explosivos utilizados en un coche bomba activado posiblemente a distancia con un celular, y el segundo perpetrado con al menos un arma usando balas expansivas, masacre perpetrada contra un numerosos grupo de jóvenes que acampaba en la isla. Se sabe que la idea del chacal noruego empezó allá por 2002, cuando tenía 23 años, la cual fue documentando y dejando sus hallazgos y ‘avances’por escrito que están recopilados en una especie de diario de más de mil 500 hojas que los agentes hallaron en su casa.

Aparte de los 68 jóvenes masacrados, la policía dijo que hasta el miércoles buscaban al menos cuatro jóvenes que no aparecían. Reveló también que Behring Breivik avisó una hora antes de ejecutar los atentados a través de un mensaje electrónico, enviado a unos mil contactos. Las fuerzas del orden reaccionaron hasta que familiares y amigos les hicieron repetidas llamadas insistiendo alarmados que en la isla se estaba llevando a cabo un tiroteo y estaban masacrando jóvenes según varias llamadas que algunos de ellos hicieron por celular pidiendo auxilio.

Las autoridades supieron que el agresor había adquirido productos químicos semanas antes, pero no le dieron seguimiento al hecho. Si bien los investigadores estudian en sigilo las declaraciones del criminal, no descartan que células extremistas que hubiesen estado en contacto con él, tuvieran el propósito de desestabilizar ralizar otro atentados.  Por lo pronto la sicosis y la alarma de habitantes y autoridades en aquella dolida nación continúa. En México, el ‘sub’ Marcos debe andar festejando la mención que el chacal noruego hizo en sus apuntes, recomendando leer lo que se ha escrito sobre el movimiento zapatista.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


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